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Miércoles 23 de agosto, 2006 |
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Gustavo, cerca de su sueño » Entre 30.000 personas, Gustavo Giallatini logró llegar a estar entre los 30 semifinalistas del concurso Latin American Idol. Gustavo vive en Costa Rica.Vanessa Bravo vbravo@nacion.com Como el muy popular programa estadounidense American Idol "produjo" cantantes de mucho éxito como Kelly Clarkson, Fantasia Barrino, Carrie Underwood y Clay Aiken, entre varios otros, cuando el canal de televisión por cable Sony anunció que se abrían las inscripciones para el primer concurso televisado Latin American Idol, esta vez para América Latina, Gustavo Giallatini pensó: ¿por qué no intentarlo? Este argentino de 26 años, que reside en Costa Rica desde febrero de este año, se "tiró al agua" y estuvo a punto de lograrlo: entre las más de 30.000 personas que se presentaron para participar en este primer reality show, Gustavo logró quedar entre los 30 semifinalistas. Aunque no consiguió pasar a la lista de los diez finalistas, el programa mostró que Gustavo se ve bien, canta aún mejor y tiene las condiciones para destacar en la industria del espectáculo. Él conversó con Viva sobre su experiencia en el programa Latin American Idol, que se transmite los miércoles y jueves a las 5 p. m. y 8 p.m. (con repetición los sábados de 3 a 5 p.m.) en el canal de TV por cable Sony. ¿Cómo se dio tu participación en Latin American Idol? Vi un anuncio en la tele y dije, bueno, ¿por qué no? Yo ya había estado en un reality show en Argentina llamado La oportunidad de tu vida. Eso fue en el 2002 y me había ido muy bien. Quedé entre los últimos seis finalistas. Estar en un reality lo que te da es una vidriera, lo que hace es que te vea mucha gente, que todo el mundo vea lo que hacés. La televisión no es un medio en el que me fascina estar, pero es un medio necesario para darte a conocer. ¿Y en qué momento tomaste la decisión de audicionar? Fue de un día para el otro. Un sábado me dije: sí voy a ir. Llené el formulario de inscripción, lo mandé y me llamaron. Entonces, me fui a la audición de Colombia porque me quedaba cerca y conocía gente que vivía ahí. Me quedé en la casa de los embajadores de Colombia en Costa Rica, porque son amigos de mi tío (Oscar López, exembajador de Argentina en Costa Rica). Mi tío me apoyó mucho, mis papás no estaban tan contentos.
¿Por qué? Porque yo ya había pasado por un reality show y al fin y al cabo es televisión y no siempre lo que busca la empresa del reality show es sacar un artista y apoyarlo, sino hacer el programa, y entonces hay que hacer lo que el programa te está poniendo a disposición. Hay algunos que tienen la ilusión de que lo que importa es el artista, pero al final es un programa de TV. Se aprende mucho sobre lo que pasa en la industria de la música. En Latin American Idol, al igual que en American Idol, luego de que el jurado elige a los 30 semifinalistas, el público escoge a nueve de los diez finalistas por medio de llamadas telefónicas. ¿Te sorprendió no estar entre los diez finalistas? Bueno, eso de los votos del público... no sé. Es televisión. La gente que hace el programa es humana, se equivoca. Lo dejo al pensamiento de la gente. Hay que recordar que es realidad simulada, no realidad. ¿Pero te sorprendió quedar fuera pese a los elogios del jurado? Yo pensé que iba a ganar. Bueno, es que uno va a ganar. Pero no me sorprendió. Por un lado, había mucho talento. Por el otro, yo creo plenamente en mí como artista y como producto y yo me veía como ganador. Pero no haber quedado tampoco me quita. Creo que hay gente que tenía que estar entre los finalistas y no estuvo, así como hubo gente que la dejaron seguir para reírse. Hay que entrar en el juego, dejarse llevar y disfrutar. Uno se involucra y claro que quiere quedar y, cuando no pasa, se desilusiona un poco. Como vos dijiste, el programa es una vidriera que ve el público pero también gente de las casas disqueras y agentes. ¿Lograste hacer algún buen contacto? No tengo ningún ofrecimiento en concreto, pero sí nos vio mucha gente. Además, valió la pena por la gente que conocí, por el resto de los cantantes, que tienen el mismo sueño que uno. El grupo humano fue buenísimo. Creo que los jueces se preocuparon por seleccionar no solo buenos cantantes, sino, sobre todo, buenas personas, gente talentosa y a la vez humilde. Después de que te eliminaron, ¿has seguido viendo el show? Sí lo he seguido. Es inevitable porque es gente que conozco y quiero ver e nqué termina todo. ¿Qué te parece la selección de cantantes que se ha venido haciendo para los diez finalistas? Me parece que está bien. No tengo idea de quién pueda quedar ganador, pero está bien. Además, puedo decir que entre los 30 finalistas no había divos. Son personas muy buena gente que apoyan y admiran a los demás. En American Idol, uno de los grandes imanes es el jurado, porque está Simon Cowell, que es tan arrogante y se la pasa peleando con Paula Abdul. Los jurados de Latin American Idol son mucho más llevaderos... ¿Qué te parecen? El éxito de American Idol ha estado en los jurados y en los animadores. En este caso habrá que ver cómo va a funcionar, pues estamos hablando de jurados diferentes que llegan a la audiencia de países diferentes... Habrá que ver. No tengo datos de cómo les estará yendo con el rating. Además, Latin American Idol se transmite por cable, no por televisión abierta... Ellos tienen planeado hacer varias ediciones de Latin American Idol. Supongo que eso se decidirá una vez que analicen cómo les fue con el rating y con las ganancias económicas. Ahora que estás fuera del show, ¿qué sigue para vos? Por ahora, estoy haciendo shows de tango en Costa Rica con mi tío. Además, acabo de grabar en dos discos de tango que saldrán en los próximos días. Por un lado, estoy con el proyecto de tango con mi tío, por el otro, sigo con mi proyecto de pop. Y doy clases de canto. ¿Qué querés conseguir como cantante? Sacar un disco y defenderlo. El éxito es muy relativo. Por supuesto que querría vender 100 millones de discos y ganar diez premios Grammy, ¿quién no? Pero a mí lo que me gusta es cantar y quiero llegarle a la gente y emocionarla con mi música. Para mí, esa sensación, en ese momento, en el escenario, no me la da nada en el mundo.
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