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Martes 22 de agosto, 2006 |
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Un maratón de sabor » Pese a la torrencial lluvia que cayó el domingo, el concierto Música con amor fue un éxito rotundo que movió a 25.000 personas al ritmo de la salsa y el merengue.Marcela Quirós U. mquiros@nacion.com El pronóstico no podía ser menos alentador para las 25.000 personas que llegaron el domingo al concierto Música con amor: a las 6 p. m. toneladas de agua caían sobre el estadio Ricardo Saprissa. La gente, envuelta en todo tipo de indumentaria plástica y cargando paraguas, rogaba al cielo el cese de la lluvia. Sus plegarias fueron escuchadas pues, conforme avanzó la noche, el agua fue desapareciendo. El maratón de seis horas fue el sueño hecho realidad para miles de salseros y merengueros que vieron pasar a tres de los mejores exponentes de esa música. La varonil sensualidad de Victor Manuelle, la sobria elegancia de Gilberto Santa Rosa y el torrente enérgico de Olga Tañón hicieron de este, uno de los mejores conciertos de música tropical que haya visto este país.
Uno a uno.El tema de los zapatos mojados, los ruedos empapados y el pelo "chupado" pasó a segundo planto cuando Victor Manuel apareció sobre el escenario, a eso de las 7:30 p. m. Comenzó con un tema de su reciente disco Decisión unánime, Nuestro amor se ha vuelto ayer, y continuó con sus clásicos: Tengo ganas, Así es la mujer, Dile a ella y Por ella, entre otros. Movimientos de cadera mesurados pero provocadores, sonrisas sensuales y halagos para sus compañeros fueron algunos de los momentos más aplaudidos en la presentación de El sonero de la Juventud que, respetuoso del cronograma, se limitó a una hora de concierto. A las 9 p. m. le tocó el turno al Caballero de la salsa, Víctor Manuelle, quien prefirió acudir a sus éxitos de siempre, como Yo no te pido, Un montón de estrellas, Conciencia, Sombra loca, Mentira y, por supuesto, Perdóname. Durante su actuación hubo un par de momentos claves, uno fue cuando bajó del escenario y cantó entre el público, que le propinó abrazos, besos, apretones y aplausos. El segundo se dio cuando Victor Manuelle y Olga Tañón salieron con un queque para celebrarle los 30 años de carrera y los "treinta y diez" de edad -como dijo el mismo Santa Rosa- que celebraría este último el lunes. Y a las 10:40 p. m. llegó la tormenta de la noche: Olga Tañón. Aquella mujer dejó muy claro por qué razón la llaman La mujer de fuego: de los tres fue la que más energía desparramó. Bailó como "atacada", cantó como poseída y bromeó con el público durante toda su actuación. Cuando tu no estás, Miénteme, y Vete vete, un homenaje a Celia Cruz con varios de sus éxitos y un par de baladas de Marco Antonio Solís -que en su voz sonaban a gloria- formaron parte de su aplaudido repertorio. El cierre fue su éxito Bandolero. La apertura de la noche estuvo a cargo del nacional Freddy Alvez, que salió a escena a las 6:30 p. m. y se la jugó como los grandes con algo de música original y algunos covers adaptados. El público respondió con aplausos. |
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