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Domingo 20 de agosto, 2006 |
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Adal Ramones se confiesa » El popular conductor del programa Otro rolloconversó con Viva acerca de su vida, sus ajetreos y su visita a Costa Rica. Aquí vendrá con su monólogo.Sergio Arce A. sarce@nacion.com Cuando apenas era un niño, el comunicador Adal Ramones escuchó de su padre una frase que, años más tarde, sería profética: "Prieto, vas a ver que sí lo vas a lograr". Hoy, Ramones sonríe a plenitud, no solo por haber cristalizado aquel sueño de infancia de estar en un escenario, sino por haberlo rebasado con creces, a manos llenas. Le cumplió a su progenitor. A sus 37 años, este mexicano del norte de su país puede darse el" tupé" de codearse en las grandes ligas de la televisión de su país, de la mano del mayor emporio mediático de habla hispana: Televisa. En la lista de logros hay desde la realización y la producción de anuncios comerciales y especiales infantiles hasta la conducción de programas musicales, reality shows, premiaciones y, por supuesto, su joyita por 11 años: Otro rollo. Este programa de entretenimiento es uno de los consentidos de la televisora; actualmente llega a más de 53 países, incluido el nuestro, y ha contado con la presencia de artistas de la talla de Shakira, Ricky Martin, Robbie Williams, Britney Spears, Christina Aguilera y Elton John. Otro rollo cuenta, entre sus segmentos, con el monólogo: durante casi una hora, Ramones relata anécdotas con mucho picante y humor sobre acontecimientos de la vida real. Aquí solo cuentan él y su verbo fluido y divertido. Estos son los mismos elementos que destacan en su tour El monólogo, que lo ha llevado por diferentes países y, para dicha de los ticos, el nuestro está incluido en su agenda. Ramones estará por estos tropicales lados en octubre próximo, en una fecha aún no determinada. De cara a su llegada al país, la segunda en menos de ocho meses (la primera fue en marzo), Ramones conversó con Viva el lunes pasado, vía telefónica, desde la capital mexicana. Durante casi 30 minutos, este regiomontano (como se les conoce a quienes son oriundos de Monterrey) abrió las puertas de su corazón y de su mente. No es nada fácil estar más de una hora frente a un auditorio hablando de tantos temas, sin perder la hilaridad, arrancar las carcajadas y que la garganta y las neuronas no se le sequen. Lo más difícil es controlar el nerviosismo de saber que entrarás a escena; hay cierto pánico escénico y hay que controlarlo. Es más fácil un programa en vivo, donde igualmente hay estrés y adrenalina, pero en un auditorio estás frente a cuatro mil personas que pagaron su boleto y que esperan reírse... Ese es el gran reto final. Adal Ramones es un hiperactivo empedernido: El monólogo, Otro rollo, Bailando por un sueño, Cantando por un sueño y otros proyectos en ciernes. ¿De dónde se nutre Adal para el gasto energético? He tenido una mala costumbre: no como vitaminas y no me gusta inyectarme, y de repente caigo en un error porque gasto mi propio banco de energía. Agarro energía de saber que el público se divierte y me realizo con eso. Podría sonar romántico, pero hago lo que me gusta y lo disfruto. Incluso, en una reciente entrevista, usted dijo que no le gusta descansar, pero que alguien inventó las vacaciones y no le quedaba más remedio que tomarlas. Cuando estoy de vacaciones tardo como tres días en frenarme el acelere. Me fui a Bariloche (Argentina) a esquiar (fueron 12 días) y me pude frenar al cuarto día. El problema es cuando me voy solo tres o cuatro días. La gente sana debe tomar vacaciones. En un país tan grande y con tantas estrellas (y estrellados) es fácil descollar a punta de escándalos; sin embargo, Adal lo ha hecho con trabajo. ¿Qué opina al respecto de este fenómeno? Yo creo que el pseudoperiodismo llevó al primer plano a las personas que, en gran parte, carecen de talento y encontraron un trampolín en el escándalo. Yo jamás andaría hablándole a la revista tal para que haga esto o me fotografíen cuando estoy por acá o por allá. Se siente muy bien saber que el trabajo lo valida a uno moralmente: teatro, cine, mejor conductor en el 2003. Parafraseo a su papá: "Prieto, sí lo lograste". Yo soy un convencido de que hacemos las cosas bien: por realizarnos, por cumplirles a nuestros padres; eso te llena de orgullo. En mi caso hay un padre en el cielo a quien le cumplí lo que le prometí, y a mi mamá, que todavía está viva, sé que le cumplo y que me convertí en una persona de bien. Adal: usted ha pasado por etapas difíciles y otras más amenas. Una vez usted dijo: no queda de otra que ponerse la máscara de la sonrisa. ¿Se la quita o se la pone muy a menudo? Yo creo que el público no debería ver cosas malas; siempre me verá sonriente. El público no debe darse cuenta de qué ocurre en tu corazón, aunque esté lleno de tristeza. Es una regla de oro y, vaya, a veces te agarra la gente y no estás de humor. no tienen que verme mal. ¿Cómo se definiría Adal cuando no tiene la máscara de la sonrisa? Trato de no salir. De repente me gusta estar solo. ¿Cómo se visualiza como padre, esposo y empresario? Yo siempre quise ser persona de éxito, pero nunca lo ví como el éxito de tener dinero o el auto último modelo o la casa más grande. El éxito, para mí, es hacer lo que yo quería ser desde niño. Me gustaría que mi hija me recuerde con cariño, que fuí un trabajador incansable y cariñoso, y de ser papá presente. ¿Qué le dice a los ticos? Primero, me encantaría comer la comida de tu país y, luego, decirles ¡pura vida! |
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