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Domingo 20 de agosto, 2006

Notas Espectáculos:

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Sin fronteras.El salsero nicaragüense Luis Enrique (izq.) y su hermano, Ramón, Perro Zompopo, en un concierto que unió a ticos y nicas.Marvin Caravaca


Crítica de música: Un concierto sin fronteras

» Tolerancia: Contribuyendo a la paz.

Alberto Zúñiga
betofono65@gmail.com

Este concierto prometía ser de los buenos. Efectivamente. Más aún, superó su propia expectativa. El reencuentro de estos hermanos nicaragüenses sucedió de una manera tan intensamente sincera que el público terminó convertido en absoluto y radiante cómplice.

La euforia con que el público se desbordó al final de la noche correspondía a la autenticidad de la vivencia que sobre el escenario de Jazz Café se había generado. Los hermanos Mejía sabotearon su propia consigna, la de disfrutar al máximo su cita, y lo de máximo no fue suficiente. Extraviaron los signos de sus propias investiduras para transmutar en un ente bicéfalo, mágico y singular, que provocó una nueva música sobre su música.

La carga emotiva que esta cita presuponía, dado que tanto Ramón como Luis Enrique nunca habían estado ambos y solos en un escenario extranjero, se incrementó por el repertorio elegido más la decisión de presentar el espectáculo en una sola unidad y, sobre todo, por los músicos que los acompañaron.

Ramón Mejía (Perro Zompopo) se trajo a algunos de los músicos que lo acompañan en Nicaragua y que, además, han participado en la grabación de sus discos. Allí estaba en el bajo el inseparable primo Augusto, en el violín eléctrico Osmán, más sueltito que la última vez que lo escuchamos, y en los teclados, un ser especial, extraordinario, cuya sensibilidad encuentra en las teclas blancas y negras el complemento añorado. Él es Guillermo Norori y le sonríe a la música.

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Por su lado, Luis Enrique fue acompañado por dos músicos ticos. En las percusiones, Carlos "Tapao" Vargas, sosteniendo el tiempo a lo largo de todo el concierto, dura tarea que ejecutó con impresionante limpieza pero que le significó una dosis de sacrificio creativo por tener que mantener el esquema rítmico. Sin embargo, aún así, siempre resulta una aventura poder escucharlo. Por cierto, advierto, ya viene su primer disco como solista y compositor.

El otro músico nacional fue el bajista Mario Álvarez. De quitarse el sombrero. Este ha sido uno de sus mejores trabajos en el instrumento y comparto lo que escuché decir entre las mesas: "está volando". Ellos dos, junto a al talento escénico de Luis Enrique y a su particular modo de sonar la guitarra, fueron un espectáculo sobresaliente.

Como era de suponer, Luis Enrique interpretó algunos de sus grandes éxitos, Así es la vida, Lo que es vivir, Compréndelo, Tú no le amas, le temes y Date un chance.

Además, agregó algunas canciones de su nuevo material y nos dejó boquiabiertos con su versión vocal y percusiva de una pieza del folclor nica, Palomita Guasiruca.

Perro Zompopo, por su lado, aportó Muchacha de arenas, Lo profundo del respiro, Anclado al aire, Romper el silencio y las infaltables de Fantasma camaleón, Quiere a tu país y el tema de Perro Zompopo. Mención aparte merece Cuánto tardas y demoras, interpretada a dúo con su hermano en el piano.

En síntesis, es un concierto memorable; y además, un constructor de dos hermandades.

Perro Zompopo y Luis Enrique en concierto

Lugar: Jazz Café

Fecha:Viernes 18 de agosto

Hora:10 p. m.

Artistas costarricenses:Mario Álvarez Carlos "Tapao" Vargas

Artistas nicaragüenses:Augusto MejíaGuillermo NororiOsmán Delgado



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