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 Recuerdos.Amir Ali recuerda con tristeza la época en que su negocio estaba lleno de músicos, alumnos y turistas.AFP
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Iraq:
Lágrimas enmudecen al laúd » Cultura: La violencia política está a punto de arrebatarle a Iraq otro de sus tesoros: el viejo arte de la fabricación de instrumentos de cuerda
Bagdad. AFPCuando un músico se siente triste, "puede recobrar el ánimo tocando, pero en Iraq, esto le deprimiría todavía más", se lamenta Ahmad Al Abdali, profesor de laúd en un país antaño célebre por sus artesanos de instrumentos de cuerda y ahora famoso por la guerra y la muerte.
A menudo se olvida que Iraq es una de las cunas de la civilización donde, por ejemplo, nació el ud, precursor del laúd y que, según cuenta la leyenda, fue creado por uno de los nietos de Adán. El laúd se extendió después a Mesopotamia convirtiéndose en un preciado instrumento en todo el mundo árabe. La imagen más antigua de un laúd se remonta a 5.000 años atrás y lo que queda de ese instrumento se encuentra en el British Museum.
Historia antigua.Antes de la guerra, iniciada en marzo del 2003 con la invasión de Estados Unidos, Bagdad era conocido por sus artesanos y muchos músicos venían a comprar instrumentos a la capital iraquí.
Los fabricantes de instrumentos de cuerda estaban tan solicitados que incluso necesitaban una autorización especial de la entonces dictadura de Sadam Husein para poder salir del país.
"Los extranjeros venían aquí. Estábamos orgullosos de ver que los artesanos iraquíes viajaban por todo el mundo, de saber que la gente decía que Iraq era tierra de tradición y civilización", afirma Amir Ali, fabricante de instrumentos del centro de Bagdad. Su establecimiento, que expone bellos instrumentos de todos los tamaños, se encuentra desde hace tiempo desierto. "La gente ha dejado de venir. Ya no hay seguridad", prosigue.
Este artesano se enfrenta no solo a una caída de la demanda y de los precios, sino también a problemas de fabricación, como la falta de materias primas y cortes frecuentes de electricidad. "Antes podía fabricar dos bellos laúdes al mes, ahora solo puedo hacer uno", asegura.
Ahmed al Abdali teme incluso que esta práctica desaparezca, que se la lleve la violencia. "Tengo 15 alumnos, pero a algunos no les veo desde hace seis semanas. Llaman para excusarse. Generalmente, vienen los viernes, día de descanso, pero con el toque de queda que prohíbe la circulación de vehículos para evitar atentados, no pueden desplazarse. Lo entiendo", explica.
Abdali estima además que la música ha pasado a ser fútil en este momento de acuciantes problemas. "A veces mis alumnos me vienen a ver y me cuentan que ya no pueden caminar por la calle con un instrumento. Tienen miedo de que les maten o les secuestren", cuenta. "La gente muere, las bombas estallan y yo camino con un instrumento en la mano. No es aceptable moralmente", le dicen a Abdali algunos pupilos.
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