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Lunes 14 de agosto, 2006 |
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Crítica de cine: La suerte pop » Un beso: Al estilo de LindsayWilliam Venegas wvenegas@nacion.com Bien lo dice el coplero: "Por un beso que me diste, me cobraste cuatro reales; vaya negocio tan caro, poniendo los materiales". Esto es lo que sucede al personaje de Ashley (encarnado por la estrella pop Lindsay Lohan) en la película Golpe de suerte (2006), dirigida con algún oficio y muy poca creatividad por Donald Petrie. He aquí la anécdota: Ashley es una chica con mucha suerte, todo le sale bien, ni el rey Midas tuvo ese hado al convertir en oro lo que tocaba. A Ashley simplemente nada le sale mal. Ella no necesita la suerte de la fea, porque sí que la tiene y, además, es muy bonita. En cambio, por ahí anda un joven que parece picado por el alacrán de la fatalidad, ¡vaya tipo!, más salado que cintura de ballena metida a modelo. Se llama Jake (el actor Chris Pine). Lo cierto es que a Jake nada le sale bien; aunque parece no preocuparle el asunto y sigue en las suyas pese a su mala pata: "sarna con gusto no pica". Un día, sin conocerse, Ashley y Jake se encuentran en un baile de máscaras y, ¡sin conocerse!, se dan un beso enorme por razones que mejor no contamos. Con esos arrumacos y besuqueos sucede lo inexplicable: la buena fortuna cambia de cuerpo y ella pasa a ser más salada que sirena asoleándose y a él le llega el sino suertudo de la chica. Jake aprovecha bien el momento: "Si tu vida es dulce, haz mermeladas". Ashley, por su parte, pasa el resto del filme buscando al joven para besarlo de nuevo y recuperar su buena suerte (antes debe besar a un montón de posibles candidatos). La película empieza, entonces, a hacer maromas con el mismo tema hasta convertirse en una comedia romántica más dulcete que cursi, pero que aburre tanto como pasarse una semana quieto en una lancha a ver si pica un pez. Lo malo es que Golpe de suerte da pereza en medio de sus chistes y algunos buenos momentos. Es lo peor que puede pasarle. Además, todo es previsible. Al filme le pasa lo que a un serrucho muy usado, que por esta misma razón se queda sin dientes; en el caso de la película, lo que pierde es el ingenio. Por eso, se trata de un largometraje al que olvidaremos muy pronto. Aceptamos que Lindsay Lohan mantiene su atractivo en pantalla y algún talento, pero el joven actor Chris Pine está lejos del carisma de la actriz, como si no hubiera "química entre ellos". Con ellos, sin sorpresa alguna en su trama, la ruta del filme imita la pérdida de suerte de su personaje femenino. Se nos ocurre que quienes escribieron el guion de esta cinta, podrían dedicarse a escribir horóscopos en periódicos, de esos muy leídos, pero que nadie les hace caso. Puede ser un buen cambio de suerte.
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