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Lunes 14 de agosto, 2006

Notas Espectáculos:

Foto Principal: 1334127

Original.El swing criollo es la forma tica de cruzar los salones de baile.Archivo
Baile popular:

Taiwán a ritmo de swing


María Montero
mmontero@nacion.com

En Taipei ni se lo imaginan, pero los habitantes de la mayor ciudad de Taiwán están a punto de revivir la coreografía nocturna de uno de los salones de baile más emblemáticos de Guadalupe: el Salón Karymar.

Una delegación de bailarines de swing criollo partirá hacia el país asiático el próximo 10 de setiembre, para participar en el Festival Centroamericano que organiza la Embajada costarricense y el Grupo Sica (Sistema de Integración Centroamericana), que se celebrará del 15 al 24 de setiembre con motivo del 185 aniversario de la independencia centroamericana.

El grupo La cuna del swing, dirigido por la bailarina e investigadora costarricense Ligia Torijano, ofrecerá más de 40 presentaciones de un espectáculo original de swing y bolero criollo, de casi una hora.

Es la primera vez que el grupo, compuesto por los bailarines de salón Numa Chacón, Christian Prado, Daniel Hernández y Ligia Torijano, participa en una gira tan lejana y prolongada.

"Para nosotros es una puerta grandísima que le da la oportunidad al swing criollo de confirmarse como un producto cultural de exportación; para su proyección internacional", dice la bailarina Ligia Torijano quien, tras 12 años de trayectoria, se ha convertido en una auténtica embajadora del baile popular costarricense.

"El swing criollo es parte del folclor urbano costarricense", continúa. "Esta forma de baile de salón nace entre las décadas del 40 y el 50, como una forma muy tergiversada de lo que fue el swing de las grandes bandas, con un poquito de picardía e improvisación. Se sabe que fueron los traileros los encargados de traer el baile a Costa Rica y de ahí que se considere un baile cuyo origen social es muy popular".

Fundado por Torijano en 1997, con bailarines asiduos a Karymar, La cuna de swing tiene en su haber la participación en uno de los primeros documentales que registró la efervescente escena del swing criollo: Prohibido bailar suin (2003), de Gabriela Hernández.

"En el 2000, una pieza musical en particular - El Garrote- influye para que las nuevas generaciones se interesen en el baile, y esto va en aumento", dice Torijano, quien da clases gratuitas en el Karymar.



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