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Sábado 12 de agosto, 2006 |
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"Quiero volver a empezar" » Tras 28 años de estar al frente de la compañía Danza Universitaria, el coreógrafo Rogelio López deja la institución. El creador habla de los porqués y de su próximo proyecto.Marcela Quirós U. mquiros@nacion.com Durante casi 30 años, la compañía Danza Universitaria y Rogelio López fueron un solo ser vivo, que nació y maduró. Fue él quien la fundó y le imprimió un estilo: el estilo de Rogelio López. Director artístico, coreógrafo innovador, maestro del movimiento, creador prolífico y artista sensible, López ha montado más de cien espectáculos dentro y fuera del país. Sin duda, el suyo es uno de los nombres más relacionados con la danza en este país. Rogelio confirmó esta semana su retiro de Danza Universitaria, noticia que coincide con el estreno del espectáculo Amorosamente Los Amorosos y Amores Difíciles , una especie de despedida que saldrá del Teatro Montes de Oca (sede de Danza U, en San Pedro) para presentarse en el Teatro de la Danza (CENAC, San José) del 17 al 20 de agosto. Su próximo giro será hacia el grupo de aspirantes de Danza Universitaria, donde -a partir del 15 de agosto- piensa desarrollar un proyecto de acción social, mientras que otro miembro fundador de la Compañía, Luis Piedra, asumirá la dirección de Danza Universitaria. Tras los nublados de los primeros días luego de tomar la decisión, López habla acerca de su partida. ¿Por qué deja Danza Universitaria tras 28 años? Porque quiero empezar de nuevo. Tengo la ventaja que me dan 28 años de experiencia, lo cual me permite asustarme menos al seguir por donde yo quiera. ¿Se va por una decisión personal o es una decisión administrativa? Es un momento de cambio en el que la institución me lo propone. Me propone una revisión de la danza en la Universidad (de Costa Rica), yo lo que hago es aprovechar y proponer, dentro de esa estructura de cambio. Fue un momento para considerar que yo también necesitaba ese cambio que me estaban proponiendo. "Soy una persona a la que la gusta la aventura, el instinto, la investigación, eso ha sido una constante. En ese sentido, siento que en los últimos tiempos la Compañía está en una búsqueda más racional, que es válida, pero en la que siento que ya yo no calzo, así que es bueno que yo parta. ¿Qué sentimientos pasan por usted en este momento? Ahora estoy más tranquilo, más relajado, los primeros momentos fueron muy complejos. Estar al frente, durante 28 años, de un proyecto creativo es un sueño realizado y quijotesco en el que conocí talentos maravillosos, y pensar que eso no va a volver a pasar... fue complejo, confuso. Danza Universitaria es Rogelio López, porque ella creció con el estilo que usted le imprimió. ¿Qué va a pasar con la Compañía? Sigue con otras personas. Luis Piedra, miembro fundador de Danza Universitaria, tiene la experiencia de todos estos años. Él y los bailarines tienen la capacidad de continuar. Además, pienso que la firma López se va a mantener por algún tiempo, aunque luego será diferente. ¿Que el grupo trabajara únicamente bajo su estilo en todo este tiempo podría ser negativo ahora que usted deja la institución? No, pienso que les permitirá desarrollar una propuesta. Ellos están firmes y muy preparados para asumir todo lo que sigue. Tienen un estilo que les permite buscar otras oportunidades. ¿Qué tipo de compañía deja? Una muy sólida, con una técnica asumida, talentos increíbles, personas muy competentes, que van a replantear lo que van a ser. ¿Le faltaron cosas por completar en este tiempo? Sí, claro. Faltó una escuela de danza en la Universidad de Costa Rica, que la propusimos, pero no sé si esta administración lo va a considerar. Si bien Danza Universitaria ha sido una escuela y hemos creado un movimiento dancístico que es un orgullo y un honor, lo que hay que hacer es formalizarlo por medio de la creación de una escuela. "Tampoco quedan instalaciones adecuadas para todo lo que se hace aquí. Nuestro teatro (Montes de Oca) es teatro y sala de trabajo a la vez, y eso limita los proyectos de extensión docente y los cursos, y limita la posibilidad de hacer más temporadas al año. Usted fue un director privilegiado en el sentido de que contó con condiciones idóneas de trabajo: presupuesto, teatro, bailarines con salario... ¿Qué le permitió esto? Gracias a eso pudimos hacer investigaciones y en eso estriba el éxito de Danza Universitaria. Todas esas son condiciones de fábula. Fue una oportunidad que siento que aproveché bien en el sentido de darle espacio a esa investigación y que se ha manifestado en la búsqueda de los coreógrafos de la Compañía, de la cual me siento muy feliz. Ahora su norte es el grupo de aspirantes. ¿Cuál es su proyecto? El grupo de aspirantes es un proyecto formativo de dos o tres años, y ahora se inicia uno nuevo. Esta experiencia me sirve, me hace falta compartir con gente que empieza y es una de las razones de mi cambio. Me interesa compartir la investigación pedagógica con este grupo. Es un programa de acción social en el que voy a ir a las comunidades a compartir a nivel de talleres. Existen comunidades como San Ramón, Liberia, Santa Cruz y Limón que tienen movimientos expresivos con los que queremos compartir. La idea es ir con bailarines del grupo de aspirantes o de la Compañía (Danza Universitaria) y provocar un acercamiento sensible y emotivo al arte de la danza.
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