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Lunes 7 de agosto, 2006

Notas Espectáculos:

Foto Principal: 1327815

Espectáculo. Nina Stemme y Robert Dean Smith son los protagonistas de la ópera Tristán e Isolda que se presentó en Festivales Wagnerianos de Bayreuth. AP
Soprano:

Nina Stemme es ovacionada



Bayreuth, Alemania. DPA. La representación de la ópera Tristán e Isolda en los Festivales Wagnerianos de Bayreuth se convirtió en un triunfo para la reconocida soprano sueca Nina Stemme.

El público colmó de ovaciones a la cantante por su extraordinaria actuación en la ópera de Richard Wagner, en la que también convencieron Robert Dean Smith, como Tristán, y la orquesta que fue dirigida por Peter Schneider.

La puesta en escena aparece por segundo año consecutivo en el programa de los Festivales del sur de Alemania.

El director suizo, quien no estuvo presente en el teatro de la Colina Verde, muestra el drama amoroso de Wagner como personas que se apagan lentamente en medio de su incapacidad para comunicarse.

En la marrón sala de espera, amueblada con bancos y sillas, no hay pasión, solo distancia y aislamiento. El pasado pesa fuertemente sobre la pareja, pues Tristán asesinó al prometido de Isolda, Morold. Los amantes no se encuentran, apenas se tocan. Hasta que no se llega a la noche del amor, una escena muy conmovedora, en la que no se produce intimidad entre Tristán e Isolda.

Pero pronto, durante el sueño nocturno, irrumpe la cruel realidad. El rey Marke llama a Tristán a rendir cuentas por su traición y el amor que existe entre Tristán e Isolda resulta inexplicable.

Los escenarios creados por Anna Viebrock crecen de acto en acto como expresión de una interrelación entre espacio y pensamiento. Una luz trémola acompaña el final de Tristán en su cama de enfermo, a la que Isolda llega demasiado tarde: se echa en la cama y se pone la manta sobre la cabeza, ese es el final abierto de una historia de amor que está sin esperanza.

Nina Stemme, en el papel de Isolda, fue centro de ovaciones por su actuación llena de pasión y colorido y su gran presencia, pese a que en ocasiones cantaba sin que se entendiera el texto. Por su parte, Robert Dean representó como tenor lírico a un Tristán que sufre y destacó especialmente con las fantasías febriles del tercer acto.

Petra Lang, como Brangaene, alcanzó la altura de su señora Isolda y Hartmut Welker representó a un envejecido Kurwenal.

Aunque la representación del rey Marke a cargo de Kwangchul Youn quedó algo descolorida en el espectáculo. Ralf Lukas (Melot), Clemens Bieber (marinero), Arnold Bezuyen (pastor) y Martin Snell (timonel) completaron el conjunto, según se informó.



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