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Lunes 7 de agosto, 2006 |
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Mel Gibson va en picada » Su arresto por conducir ebrio y sus comentarios antisemitas tienen al otrora exitoso hombre de cine en la picota. Hollywood se divide entre el apoyo y el boicotVíctor Fernández G. vfernandez@nacion.com "Oiga, yo estoy para el amor, no la guerra. ¿Qué tal si nos tomamos una cerveza?", le dijo un alcoholizado Mel Gibson al enfurecido chofer con el que tuvo un accidente en Toronto, en 1984. Ese día Mel -cuya fama apenas iba en ascenso- supo lo que era ser arrestado por conducir bajo los efectos del licor. Veintidós años después la situación volvió a darse, solo que esta vez los comentarios de Gibson no fueron nada chistosos. "Malditos judíos... ellos son responsables de todas las guerras" fue lo que un ebrio Mel le estepó a la oficial de policía que el pasado 28 de julio lo detuvo, luego de que su Lexus 2006 sobrepasara la velocidad permitida en la autopista Pacific Coast, en Malibú. Aquellas palabras -además de algunos comentarios sexistas hacia la oficial- tienen hoy al actor, director y productor en un infierno, pues no había terminado de salir de la cárcel bajo fianza cuando ya el aluvión de críticas estaba sobre uno de los hombres más polémicos del medio cinematográfico.
En Hollywood -cuyos principales estudios están controlados por judíos- la percepción de Gibson como un antisemita siempre ha existido, máxime después de que su descarnada versión de La pasión de Cristo, filme que fue muy criticado por una comunidad judía preocupada de que la película proyectara una imagen equivocada sobre el rol de sus antepasados en la muerte de Jesús. Sin embargo, Mel siempre negó que tanto él o su obra fueran antisemitas. Para su desgracia, su comentario sobre los judíos el día de su arresto sirvió para revivir la hoguera y darle la razón a sus detractores. Grandes nombres de la industria del celuloide han dicho que no tienen interés en volver a trabajar con Gibson e incluso el influyente agente Ari Emanuel pidió un boicot hacia el protagonista de Arma mortal y Corazón valiente.
Culpable. Tras el incidente, Mel Columcille Gerard Gibson calificó su conducta como "despreciable" , pidió perdón a la comunidad judía e insistió en que no es antisemita. Asimismo, la estrella de la saga Mad Max admitió que tiene un severo problema de alcoholismo y que en estos momentos está en tratamiento para librarse de una adicción que adquirió desde joven y que, a menudo, le ha traído líos en su carrera y familia.
Ante esto, algunos famosos se han solidarizado con el actor, siendo el caso más notable el de su colega y amiga Jodie Foster. "Mel es honesto, leal y amable, pero el alcoholismo ha sido problema para él y su familia", señaló su coprotagonista en Maverick, de 1994. En la misma línea se pronunció el productor Dean Devlin, que trabajó con Gibson en El patriota. Aunque no justifica lo sucedido, Devlin dice que "fue la enfermedad la que habló, no el hombre". "El día que esto pasó , mi esposa recibió una extensa carta de Mel llena de felicitaciones por el nacimiento de nuestro hijo. Ella es judía. Yo soy judío. Si Mel es antisemita, entonces no tiene sentido que haya pasado tanto tiempo con nosotros". Sin embargo, no todos han sido igual de considerados con el problemático actor. El comediante Rob Schneider publicó una carta sobre el tema en el semanario Variety: "Yo, Rob Schneider, un 1/2 judío, me comprometo de este día en adelante a nunca trabajar con Mel Gibson, actor-director-productor y antisemita", reza el texto.
La broma detrás de la crítica es que de todos modos era muy poco probable que Schneider -protagonista de comedias baratas como Gígolo por accidente- fuera en algún momento a trabajar con Gibson, ganador del Oscar y uno de los actores mejor pagados del mundo. Varado. Mientras Mel Gibson lidia con sus propios demonios en una clínica de desintoxicación, muchos en Hollywood se preguntan si recuperará su carrera. Su nueva película -la épica sobre los mayas Apocalypto- sigue en pie para estrenarse a finales de este año. Sin embargo, Gibson fue separado por la cadena ABC de una miniserie que produciría sobre la experiencia de una joven judía en la II Guerra Mundial, trabajo que muchos veían como su "disculpa" luego de la polémica desatada por La pasión de Cristo. Derrumbes como el suyo no son nada nuevo en el cine, pues ya antes otras estrellas como Robert Downey Jr., Christian Slater y Nick Nolte han logrado sobreponerse a los escándalos de sus adicciones. La diferencia es que ninguno de ellos se pasó de bocón luego de tomar unos tragos de más. Mel Gibson es hoy el centro del escándalo. Para salir adelante, de fijo que necesitará más que solo un corazón valiente.
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