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Sábado 8 de abril, 2006

Notas Espectáculos:

Foto Principal: 1229069

El Mesías. El Coro Sinfónico Nacional brindó una interpretación muy sentida. Archivo La Nación.
Instrumental:

Un mesías por todos lados

» Obra cumbre El público goza espiritualmente con esta obra que la OSN y el Coro Sinfónico Nacional llevan a comunidades

Alberto Zúñiga

Colaborador de La Nación.

Los vecinos de Santo Domingo de Heredia llevaron a su parroquia a un lleno total la noche del jueves. Tenían una cita con una de las obras más hermosas de la música sacra del período barroco.

Como parte de sus programas de extensión cultural, la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) y el Coro Sinfónico presentaron el cuarto de una serie de cinco conciertos en iglesias de varias comunidades.

En esta oportunidad, la obra que se presentó correspondió a la segunda parte del oratorio El Mesías, conocida como La Pasión, del compositor alemán Georg Friederich Haendel, más tarde naturalizado inglés (1685-1759).

Los domingueños no quisieron perder la oportunidad de apreciar esta obra, y no bien el reloj marcó las 7 de la noche, ya las diferentes alas del recinto se encontraban colmadas por gente de los diferentes rincones de esta comunidad.

Una obra que inspira.La Orquesta Sinfónica Nacional, reducida según las especificaciones de la obra, ejecutó la Obertura. De inmediato las notas inyectaron en la audiencia el deseo de la contemplación y, desde esos primeros acordes hasta la última frase del coro, ese público demostró ser uno de los más respetuosos y agradecidos que se han experimentado en conciertos de iglesias.

"Esta música simplemente inspira a ser mejor y a meditar en la obra de Dios," comentó el señor Adrián Murillo, quien no escatimó alabanzas a la ejecución de los intérpretes nacionales.

Este parecía ser el consenso general pues prácticamente todas las personas consultadas al final del concierto manifestaron la belleza de la interpretación y estaban visiblemente conmovidas por el trabajo de los cantantes y músicos.

Para ellos y, especialmente para el director Ramiro Ramírez, esta es una de sus iglesias favoritas por lascondiciones acústicas que presenta y, gracias a las cuales, el resultado siempre es aceptable.

La audiencia nunca irrumpió con aplausos fuera de sitio y esperó hasta el último momento para obsequiar una gran ovación.

La satisfacción en vocalistas y músicos se hizo notar y aunque algunos entre el público solicitaron otra intervención del coro y de la sinfónica, acertadamente los artistas se retiraron. Ciertamente, por esa noche, no era necesario escuchar más música.

El director Ramiro Ramírez ha dirigido en varias oportunidades esta obra y al respecto comentó: "La experiencia que tengo me ayuda a que la interpretación de los cantantes del coro sea más viva y a poder hacer algo cada vez con mayor profundidad".



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