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Jueves 6 de abril, 2006 |
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Crítica de cine: El terror y el humor » Dos cintasUna con hielo, otra con sangreWilliam Venegas wvenegas@nacion.com Dos películas distintas están en cartelera y en ambas la animación es vital. En una, para solazar fantasías en secuela; hablamos de La Era de Hielo 2 (2006), dirigida por Carlos Saldanha. En la otra cinta, la animación contribuye a recrear atmósferas propias del cine de terror llamado "gore"; es el caso de Hostal (2005), dirigida por Eli Roth. En el "gore" no hay represiones visuales, por lo que la sangre empaña imágenes, las mutilaciones son carniceras y las secuencias van de troceado en troceado. Si hay sexo sufriente, mejor, y bastante cinismo. Sin embargo, Hostal es una película gris, pétrea, estólida, rígida y sin imaginación alguna. Aún más, peca con su moralina conservadora cuando sermonea sobre la búsqueda del sexo por el mero placer erótico: a quienes lo hacen les llueven castigos terribles, tal y como los sufren los personajes. ¡Peores que los del infierno! Cuando esos castigos les llegan, los personajes no aguantan el dolor y mueren. Esta parte (descuartizamientos y torturas) está realizada sin solvencia alguna. Así, luego de que nos aburrimos con secuencias de sexo orgiástico, nos hartamos de "terror gore" sin que este provoque bajos instintos estomacales, mientras los brotes de hemoglobina están "siropeados" en exceso. Este "gore" lo que produce es risa. ¡Qué fiasco! Era cine de terror y resultó comedia. Otra Era de Hielo. En lo que respecta a la secuela La Era de Hielo 2 estamos ante un largometraje bastante entretenido, aunque ya vamos enganchados por los personajes y el recuerdo de la buena historia que vimos en la película primera, definitivamente mucho más interesante y humanizadora. Esta nueva aventura con Sid (el perezoso), Manny (el mamut) y Diego (el tigre), sin olvidar a la ardilla Scrat, la hemos visto en distintas odiseas en cine: especie de viaje a una tierra prometida. Ahora se trata de huir del deshielo, solo que el argumento tiene poco capricho y menos originalidad esta vez. Entre el inicio del viaje y el final feliz, solo hay accidentes que suceden como fabulitas con moralejas, sin que se estructure un relato propiamente dicho. En medio de ese emparedado, la carne/trama es poco nutritiva para la calidad del filme, solo quedan los personajes con su salero, gracia, fraternidad, gallardía, camaradería y hasta con la presencia del amor de pareja. Por supuesto que, formalmente, la hechura y textura de la película es impecable. Por esto y por la simpatía del filme, seríamos muy tontillos si no vamos al cine a ver esta película tan divertida como familiar. Es deshielo para el mal ánimo.
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