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 Carisma.Sting derrochó talento, voz, presencia escénica y aplomo. Él hipnotizó al público.Garrett Britton
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Festival Imperial:
Sting fue dinamita » Cualquier calificativo se queda corto: Sting hizo explotar el autódromo La Guácima anoche. El británico cerró como un maestro el bien logrado Festival Imperial. Con razón él es una leyenda del rock.
Ana María Parra A. y Víctor Fernández G. aparra@nacion.com
Grandes hay muchos, pero las leyendas son escasas. Y fue eso, una leyenda del rock lo que miles de ticos presenciaron anoche. Sting fue el protagonista absoluto, un músico que demostró por qué el calificativo de leyenda le queda como anillo al dedo.
El cantautor británico dio un conciertazo, una presentación que a los dichosos presentes difícilmente se les borrara de su" "disco duro". Por espacio de una hora y cuarenta minutos, Sting recetó recargadas versiones de los clásicos que forjó con The Police y los "piezones" que luego creó por su cuenta.
Así, a lo grande, fue como se despidió la primera edición del Festival Imperial, un concierto al estilo de los grandes festivales de las naciones más pudientes del continente.
Según los organizadores, sumando el público de ambos días, cerca de 40.000 personas se apuntaron a ser parte del festival. Sobre si habrá una segunda edición, los voceros de la Cervecería Costa Rica se mostraron cautos, aunque esperanzados en que lo de este fin de semana bien pueda tornarse, quizás, en una franquicia.
Antes de que el exlíder de The Police hiciera su show, ayer,por el escenario montado en el autódromo La Guácima, pasó un pésimo Héctor The Father, los divertidos argentinos de Miranda!, los muy aplaudidos ticos de Malpaís y la explosiva banda finlandesa de The Rasmus.
¡Arriba The Rasmus! La actuación de la banda finlandesa The Rasmus tuvo una situación importante cuando se trata de irse en vivo: tocó sin haber hecho prueba de sonido. Y sonó nítida, acertada, fuerte dentro de lo melódico que su estilo le permite.
Al cuarteto no le llegaron sus instrumentos, así que en Tiquicia movieron cielo y tierra para conseguirlos pero no con tanto tiempo como para tener la mañana para probar sonido. Pocos músicos se atreven a subirse a un escenario con esa dificultad de por medio y mucho menos se atreven a echar mano de un instrumento ajeno porque esos "chunches" son sensibles como las personas y tienen su genio y sus mañas también.
No por nada Eicca Toppinen, el cerebro de Apocalyptica, le tiene afecto a The Rasmus. La banda se entregó en el escenario. Lauri, el cantante, tuvo el tino de hacer conexión a la tica: en Night After Night fue modificando la letra al insertar de vez en cuando las palabras "Costa Rica". Bien jugado.
A The Rasmus lo corearon que dio gusto y le pidieron más, así que los muchachos hicieron el himno de Finlandia, In My Life y Don´t Let Go, un temita melancólico ideal para ser recordado con afecto.
Se abrazaron frente al público y Lauri dijo: "esta noche, ¡Sting!" Ya lo habían confesado en la conferencia de prensa: ellos verían el concierto del inglés y, si podían, correrían desnudos detrás de él. Fue una broma, por supuesto.
Police. y más. A las 8 p. m., en punto, la locura se desató. Bajo en mano, Sting volvió, por tercera ocasión, a cantarle a los ticos. Su arranque no pudo ser más poderoso: tocó la muy recordada Message in a Bottle. Ese tema dejó claro que The Police sería parte vital del menú.
La banda de Sting fue pura potencia. Cuatro hombres -el propio Sting, los guitarristas Dominic Miller y Lyle Workman y el genial baterista Abe Laboriel Jr.- bastaron y sobraron para "roquear" la casa.
La gente, al oírlos, estaba enloquecida, mientras bombazos como Synchronicity II; Walking on the Moon; I Ever Lose My Faith in You; Walking on the Moon, King of Pain y All This Time se sucedían.
Siempre sonriente y con intervenciones en español, Sting saltó y le sacó el jugo a su cumplidor bajo. Every Little Thing She Does is Magic. griterío., Fields of Gold. más gritos..., su cover de A Day in a Life, de los Beatles... euforia..., Every Breath You Take... locura absoluta, Roxanne... ni para qué contarles, la gente no se lo creía.
Y claro, elpúblico pedía más, así que Sting complació y terminó su presentación ya pasadas las 9:40 p.m. Todo el mundo quedó más que feliz. Así terminó el Festival Imperial. El buen sabor de boca será difícil de borrar.
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The Father
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José Díaz/LN
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Hora: 3:10 p.m.Duración: 25 min.
Flojo. Podrá ser omnipresente, pero al menos ayer el r eggaetón salió sobrando en el Festival Imperial. Ese popular género musical estuvo representado por el boricua Héctor The Father, quien nunca logró meter en calor a la poca gente que presenció su actuación. El cantante -también conocido como El Bambino- fue el encargado de inaugurar la segunda fecha del festival, acompañado de un disc jockey, dos bailarines de aceptable trabajo y un par de vocalistas ataviados con un inexplicable chaleco antibalas. En su repertorio, el reggaetonero incluyó una abusiva cantidad de temas prestados. Sin ningún empacho, Héctor cantó piezas ya conocidas en boca de otros artistas, como La batidora y La popola. Al Father sí hay que reconocerle que hizo hasta lo imposible por calentar al público. De hecho, durante su interpretación de Calor -su canción más conocida- alguien tuvo la gracia de rociar con agua a los que estaban cerca de la tarima. El problema es que calor no se sentía y muchos emprendieron la huida con tal de no quedar estilando y a merced del frío viento.Pese a sus buenas intenciones, Héctor no encontró la llave para encender a la audiencia. Algunos pocos perrearon, pero la mayoría se desentendió.
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Miranda
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Garrett Britton/LN
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Hora: 03:45 p.m.Duración: 45 min.
Vacilones. Si el objetivo de Miranda! es estimular la risa y hacerse los divertidos, su misión está bien cumplida. Solo verles la pinta ya es un vacilón: todos vestidos de chillantes colores -fucsia, naranja, dorado, plateado, turquesa- todo en metálico, ya es suficiente para pensar ¿qué es esto? Visualmente los Miranda! permiten que el ojo esté pegado a ellos y La Guácima fue testigo de eso. Musicalmente. su repertorio no mostró grandes ni ingeniosas letras, pero al menos su desempeño en escena hace que se ganen los aplausos, y al César lo que es del César: los Miranda! son divertidos, son una buena broma.Saltando en el escenario de 55 metros que se levantó en La Guácima, los argentinos demostraron que son bien intencionados, que no le tienen miedo a ser desenfrenados y que son ideales para ser artistas MTV: muy visuales, muy coloridos, atinados para quienes no son exigentes con los arreglos, las letras, las estructuras de las canciones... Con temas como Imán matizaron a una chiquillería que saltó con ellos, que los aplaudió y que les pidió "¡otra!" La verdad, cumplieron, pero no fueron lo mejor del cartel. La verdad, se la juegan, pero están mejor para una discotheque.
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Malpaís
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José Díaz/LN
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Hora: 4:45 p. m.Duración: 55 min.
A la tica. Por segundo día consecutivo, la música costarricense volvió a quedar muy en alto. El sábado, el responsable fue Gandhi mientras que ayer la faena fue de Malpaís. La agrupación que junta a seis de los músicos más reconocidos del país cosechó aplausos por montón de un público que además repitió de memoria las letras de la banda. Sabedores de que estar en esa tarima era una gran oportunidad, los Malpaís no quisieron vivir el momento solos, sino que abrieron espacio a ilustres invitados. Así sucedió cuando se hicieron acompañar del nicaragüense Ramón Mejía (Perro Zompopo), y el guitarrista Federico Miranda, de Gandhi, quien se convirtió en el único intérprete que actúo en ambas fechas. Con Mejía y Miranda, la agrupación interpretó un sacudidor tema rock del pinolero, en el que no hubo político o cardenal que saliera ileso. El desfile de invitados no se quedó ahí, y Jaime Gamboa presentó a los nuevos héroes de la música local: Humberto Vargas y Wálter Flores. Con ellos, Malpaís tocó el tema que le dio la victoria a Humberto en Viña del Mar: Dilo de una vez. Fue gratificante ver al público corear mientras Vargas y Gamboa alternaban deberes vocales. También estuvo Tapao Vargas.
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The Rasmus
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José Díaz/LN
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Hora: 06:30 p.m.Duración: 70 min.
¡Levantamuertos! La porción joven, muchos menores de edad, se levantaron en saltos, coros y gritos con The Rasmus. La banda hizo básicamente un repaso por sus discos Dead Letters y Hide From The Sun. Arrancaron con Night After Night, siguieron con Lucifer, Guilty -que fue absolutamente aplaudida-, es que los hits funcionan. No para abajo, pero sí un poco más tranquilo, se puso su show con Keep Your Heart Broken y Still Standing, que de todas formas fueron bien recibidas por el público. Y cuando entro Last Generation todos saltaban. Inmortal y Sail Away siguieron encendiendo al gentío que se puso más eufórico en First Day y que casi revienta con No Fear e In The Shadows, dos de los sencillos más pegadores de la banda finlandesa, que ahora domina las listas de Europa, Norte, Sur y Centroamérica. In My Life y Don't Let Go fueron los temas extras en donde Lauri, el cantante, tomó la guitarra acústica. Además de música, The Rasmus dejó otros recuerdos: lanzaron las púas de las guitarras y varios bolillos con particular marca: Aki, el batero, que los mordía y arrojaba con fuerza. Dejaron al público feliz, y cuando The Rasmus se retiró, los jovencitos en masa dejaron su lugar a los fans de Sting.
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Lo que no se vio.
. Unos más activos que otros
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¿Conocidísimo? Dicen algunas lenguas indiscretas que Héctor The Father pidió que no le dieran gafete como a todo el mundo en el sitio. Al parecer, su argumento fue que todos tenían que saber quién era él. Pero no muchos lo conocían, y al final de su actuación el boricua no se dignó ni a despedirse del público que aguantó su aburrido espectáculo.
Pegados. Con unos pocos minutos de diferencia llegaron en la tarde varios de los protagonistas. Pasaditas las 2 p. m. ya estaban los del equipo de apoyo de Malpaís, incluyendo a Roy Rodríguez, guitarrista invitado de los nacionales. Unos diez minutos después llegó la buseta con Héctor The Father y seguidito llegó Miranda!
Jamiroquai. Jay Kay no caminó nada en el sitio. En buseta llegó hasta el camerino y permaneció como diez minutos en el lugar antes de subir al escenario el sábado. Nadie le vio pero ni la sombra. Solo una persona vio algo emotivo: cuando Jay Kay terminó el show, en las gradas, detrás del escenario, abrió los brazos en cruz y saltó. parecía una señal de triunfo.
Sting. El inglés hizo su prueba de sonido a las 11 a. m. de ayer. Él sí que caminó, desde la buseta hasta la tarima y viceversa. A diferencia de Jamiroquai, que mandó a sus ingenieros y técnicos a probar, el ex-Police lo hizo con sus propias manos, voz, cuerpo y pellejo. Además, cuando un grupo de entusiastas cruzrojistas le salió al paso, el británico no dudó en saludar y hasta dar autógrafos.
Conferencias. Al igual que el sábado, ayer fueron varios los medios electrónicos que usaron las conferencias de prensa solo para pedir saludos a los músicos. Cuando terminó la conferencia de The Rasmus, un tropel de atolondrados comunicadores los persiguió grabadora y cámara en mano para interrogarlos, cuando bien pudieron haberlo hecho con toda calma minutos antes. Se llaman conferencias de prensa no "rondas de saludos".
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