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Domingo 2 de abril, 2006 |
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Público variopinto, juvenil y a la moda » Éxito: Una muchedumbre se adueñó del autodromo. Hubo pasacalles, comidas, bebidas y alta exposición de la moda.Sergio Arce A. sarce@nacion.com El autódromo La Guácima, en Alajuela, se olvidó ayer del rugir de los motores y, en su lugar, dio paso al avasallador andar de una muchedumbre juvenil, alegre, con lo "in" y lo "out" de la moda, untada de bronceador y con bebidas espirituosas en la mano. La excusa no pudo ser mejor para cientos y cientos de personas de todo el país y naciones circundantes y no tan vecinas: una jugosa oferta musical (internacional y nacional), un día soleado y la posibilidad de echarse un "taquito" de ojo. Al fin y al cabo, la naturaleza fue generosa con mujeres voluptuosas y hombres de buen ver. En su mayoría, el público no superaba los 30 años, segun constató este redactor, aunque tampoco faltaron los no tan jóvenes de carne y hueso pero sí con un espíritu a prueba del tiempo. En honor a la verdad, la edad fue lo de menos; en este lugar lo que abundó fue la "buena vibra" y el orden.
Al menos esto fue lo que más les llamó la atención a un grupo de holandeses y a otro de japonesas que -por separado- no perdieron oportunidad de ver a sus dos artistas favoritos: Jamiroquai y Diego Torres. Los holandeses están aquí desde hace una semana y, por su semblante, la fiesta iba para largo. En cuanto a las asiáticas, estas jovencitas procedentes de diferentes regiones de Japón y con varios meses en nuestro país no ocultaron su entusiasmo ante la posibilidad de bailar y cantar (entienden y hablan español, aunque con dificultad) y de lucir lo último de la moda femenina.
Si hubo algo que abundó en La Guácima fueron los atuendos casuales, extravagantes y hasta provocativos (mujeres embutidas en diminutas blusas y jeans a la cadera). Los hombres hicieron lo propio: camisetas coloridas o monocromáticas, gorras de todos los colores y tatuajes llamativos. Uno de ellos, por ejemplo, evidenció su amor por el país y se dibujó a un costado el mapa de Costa Rica con un grado de precisión envidiable.
Un punto a destacar: a pesar de la excesiva venta de cerveza, los presentes en la primera fecha del Festival Imperial se portaron con decencia. Prueba de ello fue que en ningún momento abuchearon a los artistas, más bien cantaron y brincaron con inusitada energía. Quizás caló el mensaje de uno de los presentadores, quien al inicio de la actividad llamó a la mesura.
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