San José, Costa Rica.








Alberto Cañas, entonces presidente del Congreso, le colocó Banda Presidencial a José María Figueres. Lo acompaña su esposa, Josette Altmann.

Traspaso 1994

Figueres asume con júbilo y promesas



Redacción de La Nación

En medio de un desbordante júbilo popular envuelto por una esplendorosa mañana de sol y calor, José María Figueres Olsen, juró, a los 39 años, como presidente 50 de la historia de Costa Rica.

"Sí juro" respondió con firmeza Figueres Olsen a las 11:56 a.m., cuando el presidente de la Asamblea Legislativa, Alberto Cañas, le hizo prometer ante Dios y ante la patria su cargo de presidente de la República.

Tras esto se fundió en un abrazo con su esposa, la Primera Dama, Josette Altmann, en un gesto cargado de emoción, del que fueron testigos siete presidentes visitantes, decenas de delegaciones extranjeras, funcionarios entrantes y salientes y unos 20 mil costarricenses que de todas partes del país acudieron al Estadio Nacional. Además, cientos de miles de cuidadanos siguieron por televisión y radio el acontecimiento.

Compromisos y críticas

La solemnidad del acto, sin embargo, no hizo olvidar al joven mandatario sus compromisos de gobernar, en particular para los sectores más pobres, lo cual combinó con un feroz ataque a la administración saliente. La acusó de que "por poco" deja al Estado sin las arcas y añadió que su gobierno hereda una deuda interna gigantesca, que ahoga al fisco y al productor nacional. Discurso completo

Ese ácido ingrediente dentro de un acto que encumbró por sétima vez al poder al Partido Liberación Nacional, dio motivo para que el presidente saliente, Rafael Angel Calderón, minutos antes de salir con su familia hacia Miami, ripostara calificando lo dicho por Figueres como propio de "plaza pública".

"Dejamos más de quinientos millones de dólares en reservas netas y cien mil en reservas brutas (en el Banco Central), y un déficit fiscal de menos de la mitad de lo que se recibió", ripostó Calderón.

Pero no solo el hoy expresidente resintió el discurso de Figueres. También externó malestar Rodolfo Méndez Mata, jefe de fracción del partido Unidad Social Cristiana, quien pese a que fue el único -de su grupo legislativo- que aplaudió la intervención del nuevo gobernante, consideró que este le había declarado la guerra a la oposición. "Eso me parece que no es la actitud de un presidente prudente".

Irónicamente, el enfrentamiento se vivió minutos después de que el presidente de la Asamblea, diputado Cañas Escalante, recordara que el acto de traspaso de poderes de ayer constituía el momento que sellaba para siempre la transformación de dos reductos políticos, antaño enemigos, en dos partidos leal, limpia, democrática y pacíficamente adevrsarios.

"Simplemente adversarios, pero unidos por el denominador común del respeto recíproco y del amor a la Patria", dijo Cañas.

Ese simbolismo, al que aludió Cañas, al pacífico traspaso de mando de un hijo del caudillo socialcristiano, Rafael Angel Calderón Guardia, a un hijo del caudillo liberacionista, José Figueres Ferrer, principales protagonistas de la guerra civil que dejó unos mil muertos en 1948, cobró efectivamente relieve en este cambio de mando.

Emotiva ceremonia

La ceremonia, que empezó a las 9:00 a.m. llegó a su clímax cuando el mandatario saliente, Calderón Fournier, se quitó la Banda Presidencial, con los colores patrios, la entregó a Cañas y este después colocó una banda nueva sobre el hombro derecho de Figueres, quien a los 39 años de edad se constituyó como el presidente más joven de América Latina de ese entonces.

Figueres asumió el poder exactamente 46 años después de que su padre lo hiciera por primera vez en 1948 tras la contienda civil y 24 años después de su último mandato constitucional.

A las 11:59, luego del juramento, el presidente del Congreso, se convirtió en el primer costarricense que, en forma oficial le dijo "presidente" a José María Figueres y le deseó éxitos en su gestión. Un minuto más tarde llamó "expresidente" a Rafael Angel Calderón Fournier y lo felicitó por la tarea que recién conlcuía.

Horas previas

En horas previas al traspaso, Figueres tuvo gran actividad. A las 8:20 a.m. se reunió en el hotel Herradura con los jefes de Estado de El Salvador, Honduras, Nicaragua, Belice y Nicaragua.

Luego se dirigió al estadio a recibir el mando presidencial y salió de ahí a la 1:30 p.m. hacia el salón de junta directiva del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), donde se efectuó la primera sesión de Consejo de Gobierno. En ella, fueron juramentados los nuevos viceministros y presidentes ejecutivos.

Posteriormente, Figueres se trasladó al Teatro Nacional a participar en el banquete con los jefes de misiones internacionales y su gabinete. Concluyó sus actividades oficiales con un baile de gala en el hotel Herradura.

Calderón, por su parte, a las 9:00 a.m., tras compartir un desayuno con sus familiares, participó en una misa en la iglesia de Curridabat y luego se trasladó en un bus de lujo al Estadio Nacional donde arribó a las 11:00 a.m., en compañía de quienes fueron sus ministros y presidentes ejecutivos.

En medio de abrazos y saludos de sus amigos, el expresidente abandonó el coliseo deportivo a las 1:55 p.m. y viajó en el mismo autobús hacia el aeropuerto Juan Santamaría, sitio del cual partió a las 2:30 p.m., en un jet privado de matrícula mexicana con rumbo a Miami. Lo acompañaron su familia y el exministro de la presidencia Rolando Laclé.

Celebraciones

Como parte de las actividades del día del traspaso, en casi todos los cantones se lanzaron bombetas a las 5:00 a.m. y también al mediodía. En las cabeceras de provincia se celebró el acontecimiento con desfiles en escuelas y colegios.

En la Lucha de Desamparados, lugar de origen de José María Figueres, los habitantes se congregaron en la finca de la familia del Presidente, y disfrutaron del desfile de tres escuelas y un colegio.

La cuidad capital vivió en calma la jornada. La sirena que sonó radio Monumental -al momento de la juramentación de Figueres-, una pantalla móvil en la Plaza de la Cultura y uno que otro vehículo con banderas de Costa Rica y fotos de Figueres así como interrupciones de paso cerca de sitios estratégicos como el Teatro Nacional, le recordaban a los transeúntes sobre los acontecimientos en el Estadio Nacional.



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