

![]() ![]() ![]() ![]() ![]()
|
Rodríguez asume e insta a crecer Advierte una "precaria situación fiscal" Propone la ruptura de monopolios 9 de mayo. Miguel Angel Rodríguez Echeverría, abogado y economista de 58 años de edad, juró ayer como presidente de la República para el cuatrienio 1998-2002 y advirtió, de inmediato, que el principal desafío del país es crecer. "...Solemnemente invito a mi pueblo a crecer. A crecer en bienestar, a crecer en desarrollo personal, familiar, comunal y nacional, a crecer en justicia social...", clamó el nuevo mandatario en el Estadio Nacional ante dignatarios extranjeros, invitados especiales y miles de ciudadanos que acudieron a la ceremonia de traspaso. Juró como quincuagésimo primer gobernante a las 12:59 p. m., con un retraso inusual debido al lento ingreso de 60 comitivas invitadas. La jornada estuvo ambientada por coreografías típicas, miles de globos de colores, nubes amenazantes de lluvia y explosiones de bombetas. En un discurso de 50 minutos, se comprometió a limitar el gasto público, impulsar la competencia, la apertura comercial y hasta la ruptura de monopolios del Estado. Cuatro de las principales metas que se propone alcanzar al finalizar su administración son: En la primera sesión de Consejo de Gobierno que presidió, decretó un recorte del gasto de ¢20.983 millones al Presupuesto de la República. Expresidentes y personeros de la oposición opinaron ayer que estas metas son factibles de cumplir. Más allá del Estadio Nacional, en otros puntos del país se realizaron algunas actividades relacionadas con el traspaso de poderes como desfiles estudiantiles, bailes callejeros y presentaciones de cimarronas. Entre tanto, en las cabeceras de provincia se realizó el cambio de mando en las gobernaciones. A las 7 p. m., los miembros de las comitivas de los 48 países y los 12 organismos internacionales visitantes y otros invitados especiales asistieron a una cena de gala con el Presidente en el Teatro Nacional. La delegación que por tercer día consecutivo acaparó la atención de la prensa y del público fue la de España, encabezada por el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón.
Ceremonia atrasada
La ceremonia de traspaso del poder estaba prevista para arrancar al mediodía. El inicio, sin embargo, se atrasó 59 minutos debido al lento ingreso de las 60 comitivas (48 países y 12 organismos internacionales) a la tarima construida frente a la gradería de sombra del Estadio Nacional. Así las cosas, el mandato de José María Figueres se extendió casi una hora más de lo establecido. Miguel Angel Rodríguez ingresó a la pista del coliseo a las 12:29 p. m., en medio de una fuerte algarabía. Lo acompañaban su esposa, Lorena Clare, sus hijos, Andrés y Ana Elena, y los miembros de su gabinete. Tras recorrer la pista atlética, subió al escenario principal a las 12:43 p. m. Allí lo esperaban Figueres, los 57 diputados, presidentes de los supremos poderes, jefes de misiones, siete dignatarios latinoamericanos y el Príncipe de Asturias. La juramentación la realizó a las 12:59 p. m. el presidente de la Asamblea Legislativa, Luis Fishman, y para ello utilizó una Biblia nueva sobre la cual Rodríguez puso su mano derecha. Así, se convirtió en el quincuagésimo primer gobernante de Costa Rica. Curiosamente su tatarabuelo José María Castro Madriz fue en 1848 el primer presidente.
Hora de diálogo
Rodríguez afirmó que su administración también promoverá un proceso institucionalizado de diálogo y tratará de forjar acuerdos "lo más amplios posibles" para enfrentar los retos del nuevo siglo. Aclaró que durante ese proceso su administración no renunciará a la obligación de ejercer el poder y señalar las soluciones, pero tampoco dejará de escuchar las opiniones de todos los sectores. "Sin gobierno hay anarquía y sin participación se levanta el monstruo de la dictadura. No tengamos miedo al diálogo; hablemos. No le demos la espalda al cambio", propuso en tono vehemente. Dichas palabras rompieron el silencio que imperaba en las graderías y generaron un fuerte aplauso que inició en la zona reservada para los 1.000 invitados especiales y se extendió hasta el sector popular. El Presidente también solicitó la "colaboración patriótica" de la Asamblea Legislativa pues, según dijo, de nada valdría un acuerdo nacional de concertación sin el apoyo de los diputados. Minutos antes, Luis Fishman, presidente del Congreso, había señalado que "es la hora de darnos la mano". Fishman exhortó a los ciudadanos a poner un granito de arena para contribuir al éxito de los afanes del mandatario. "Tengamos siempre presente que cuando un gobierno sale bien, los beneficiados somos todos".
Crítica velada
Rodríguez no atacó directamente a la administración Figueres Olsen. Más bien mantuvo en su discurso un tono conciliador. Pero no dejó de advertir que recibe a un país con una serie de problemas como desajustes estructurales, una "precaria situación fiscal", infraestructura deteriorada y educación insuficiente. También citó el bajo crecimiento económico, el déficit fiscal, el alto costo de vida y la deuda interna. Reconoció, no obstante, como "importantes" los avances hechos en el campo de la atracción de inversiones de alta tecnología aunque consideró que todavía falta mucho para ofrecerle a las empresas un ambiente amigable. José María Figueres escuchó en silencio, sin inmutarse. Ocasionalmente tomó agua y aplaudió las menciones hechas a la concertación. Al final del mensaje, Presidente y expresidente se fundieron en un abrazo que el público no percibió pues se había retirado por la amenaza de lluvia.
© 1998. LA NACION S.A. El contenido de La Nación Digital no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.co.cr |