![]() |
|
Viernes 22 de junio, 2007 |
|||
|
|
Salsa original como los grandes Hoy, en el bar El Observatorio, la orquesta criolla Son de Tikizia estrenará Pa’los pies , un disco cien por ciento hecho en casa y que los salseros de hueso colorado esperan desde hace buen rato. por Alberto Zúñiga, colaborador de La Nación .No importa si el pie es plano o es un pie de imprenta. Tampoco se especifica si hay que andar con pies de plomo o a pies juntillas. Menos si se empieza con el pie izquierdo o si la cosa es a cuatro pies. Lo cierto es que el primer disco compacto del grupo Son de Tikizia está hecho para mover los pies y de allí que su nombre de batalla sea tan preciso y directo y, como para no dejar duda alguna flotando en el aire (ni en la pista), los músicos decidieron bautizar su primer criatura como Salsa Dura. Pa’ los pies . Un disco esperado. El grupo Son de Tikizia no apareció como por arte de magia. Su historia es un claro ejemplo de lo que significa un proceso aplicado a cualquier proyecto, incluyendo el futbol, aunque parece que en ese tema nadie entiende y seguimos vendiendo copos en lugar de traernos una buena copa. Alfredo Poveda y Wálter Flores, trombón y piano respectivamente, se unieron hace como tres años para un proyecto de Nerina Carmona, presentado en El Farolito. Se llamaron en ese momento Trombones en Salsa, con música original de Poveda. Luego se le sumó un especial con música de Rubén Blades y otro con música de Los Seis del Solar. Para ese entonces el grupo ya tenía percusiones. Luego vino Maestra vida, presentada en el antiguo bar Meridiano al Este y, aunque en aquel momento los antiguos responsables del lugar les pidieron no más espectáculos improvisados como ese porque nadie bailaba, Son de Tikizia nació. ¡Imagínense, improvisar Maestra vida ! Eso no es posible y el esfuerzo de los músicos por montar toda la ópera-salsa de Rubén Blades motivó a consolidar una orquesta de salsa como la que se hacía en los años 70. Por casualidad, el grupo Los Brillanticos se deshizo y Wálter y Alfredo llamaron a algunos de sus integrantes. El grupo estaba armado hasta los dientes y los músicos salieron decididos a conquistar los pies de la capital. Poco a poco fueron sumando al repertorio de los temas clásicos de la época de Oro de la Salsa, algunas composiciones originales y hoy, precisamente hoy, presentan al público bailador un disco que en su totalidad tiene material original, hecho en casa, recién salido del horno. Viva el tiempo libre conversó con los dos fundadores de Son de Tikizia y aquí tenemos un resumen de ese encuentro, para ir calentando los pies. ¿Qué es salsa dura? Poveda: Es obvio que tiene que ver con la salsa de los años 70. Existe un rescate de ese estilo y nosotros nos identificamos con eso. Tomamos distancia de la salsa romántica que abunda por estos días y producimos un sonido más cercano a lo que hacían Willie Colón o Hector Lavoe. Una salsa de calle. Wálter: Sí, eso, una salsa de calle, un sonido de calle. Los grupos de estudio suenan siempre igual y entre disco y disco ya nadie los reconoce. Los arreglos son rutinarios y nosotros rompemos con eso. Llama mucho la atención ver que mucha gente joven los sigue a ustedes, siendo una generación que no creció escuchando la salsa dura... Wálter: Me parece, y guardando las proporciones, que es un fenómeno parecido a la música de Bob Marley. Muchos jóvenes lo escuchan y lo disfrutan a pesar de que murió hace tanto tiempo. Su música tiene algo que a esta gente joven le gusta, lo mismo sucede con la salsa que nosotros hacemos. ¿Por qué precisamente salsa dura y no salsa romántica, cumbia o merengue? Wálter: De lo bailable es la que más se aproxima al jazz . Es la música más rica armónicamente y, sobre todo, rítmicamente. En mi opinión la salsa es la música más completa que hay después del jazz . Un concierto de salsa puede pasar a ser un concierto de latin jazz y el público igual lo disfruta y lo baila. ¿Entonces, con Son de Tikizia hay un momento donde ambos géneros se mezclan? Wálter: Sí, durante la improvisación y durante los solos instrumentales. ¿Cómo reacciona su público bailador ante esta circunstancia musical? Poveda: Con la Fania sucedió que el público bailador también fue espectador. A nosotros nos está pasando lo mismo. Hay gente que solamente nos llega a oír. Empieza así una relación muy bonita y muy creativa entre músicos y público. Wálter: En todo caso cuando nosotros empezamos con el grupo no hacíamos música para bailar. Nos llamábamos Trombones en Salsa y hacíamos experimentos donde solo había música, nada de letras. ¿Lo que ustedes hacen es, en definitiva, un renacer de la salsa estilo Fania? Wálter: Esa salsa siempre ha estado ahí, lo que pasa es que las radios no la volvieron a programar. Por otro lado, mucha gente regresa por nostalgia y la gente joven por curiosidad. Rubén siempre me decía que le llamaba mucho la atención ver gente muy joven descubriendo Pedro Navaja . Poveda: A mí me parece que hay mucha música que no tiene barreras con el tiempo. La clásica es un buen ejemplo de ello. Con la salsa dura sucede lo mismo. El tiempo pasa, pero su esencia ahí se queda.
|
|
|||||||||
|
|||||||||||
|
© 2007. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com |