Viernes 03 de agosto, 2007

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Notas en esta sección:

Ojo abierto

Pilar Cisneros lo sabe


José Mairena
Columnista

Insignia. En respuesta a la nueva cara de Noticias Repretel (en canal 6), la codirectora de Telenoticias (canal 7), Pilar Cisneros, dijo que nadie compra un tamal por las hojas. Su expresión solo puede entenderse en términos de competitividad, porque ella es la insignia de que la información es un espectáculo en sentido completo.Esa no es una idea solo de ella ni es novedosa. Apenas la televisión completó una década, se aceptó como normal la reacción emocional del televidente ante las noticias. Las imágenes informan y conmueven en tele como sucedía en cine, que es la versión original de las noticias con imagen y sonido. Antes de cada película, el noticiero de cine informaba del desembarco de tropas, de un accidente de aviación o de un fenómeno natural. Las noticias eran espectaculares en sí mismas y los reporteros las encontraban y las reproducían con técnica cinematográfica.En la tele de hoy, la noticia como mercancía dejó de ser esporádica y alcanzó la producción permanente, pero los hechos espectaculares no son tan frecuentes como para llenar una hora de cada seis. En esa lógica, un noticiero es una calculada fusión de informaciones para captar el interés de la audiencia. Lo espectacular, en el sentido de atraer, no es encontrado sino fabricado.Desde entonces se habla de espectáculo informativo. Eso lo saben muy bien en Telenoticias. Por eso hacen reportajes seriados siguiendo el gancho de la novela: en capítulos con enigma para el día siguiente. Natalia Romero es una muestra típica. Esta semana, ella presentó consejos de cómo cambiar bombillos y cerrar el tubo para ahorrar electricidad y agua. Una lista puntual de recomendaciones que, en sus manos, fue una saga de datos históricos, música, efectos visuales y toda la pirotecnia posible en la sala de montaje.La necesidad de lo espectacular la llevó a sobre producir la información y el entusiasmo de hacerlo bien la condujo al olvido de la otra regla de oro: el tiempo es dinero.En el lado moderado está Luis Carlos Monge. Él cuenta pequeñas historias y toma protagonismo solo cuando es oportuno. Una vez puso el cuerpo para recibir el disparo de la pistola eléctrica de la policía y estar al corriente para describir la reacción. El joven reportero trabaja la información con emociones y parece tener claro cuál es la dosis justa para que sus recursos no distraigan de lo importante. Esa es la clave.


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