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Viernes 01 de septiembre, 2006 |
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¡Nachoooooo! La lucha libre como en el viejo cine . . .Nacho es un monje sin talento, ¿lo es?, pero la lucha libre lo tiene medio locoPor Wílliam Venegas S. Usted ya conoce al actor Jack Black. Usted ya lo vio en películas como King Kong y en comedias como La escuela de rock o en Amor ciego. Sin embargo, hasta ahora no más, usted lo va a ver como un joven monge franciscano, cocinero de un hospicio para huérfanos, enamorado de una monja muy bella y, aunque usted no lo crea, metido a la lucha libre. El actor Jack Black no es otro que Nacho, en el filme que lleva su nombre: Nacho Libre (2006), comedieta dirigida por Jared Hess. En un monasterio. Nacho se crió en un monasterio, en México. Él ama a los niños huérfanos para quienes cocina. Nacho no aguanta las dificultades económicas que pasa para darles de comer algo más o menos a los niños. Al contrario, los otros curas del monasterio parecen hundirse en el “qué me importa”. Ingenio. Nacho descubre muy fácilmente que tiene que ingeniárselas para “los pobres huérfanos que no tienen nada”. Sobre todo, cuando él se encuentra tan impresionado por la belleza de esa joven monja que acaba de llegar como maestra. Esa monja. La religiosa tiene el sugerente nombre de Encarnación y es encarnada, precisamente, por la conocida actriz mejicana Ana de la Reguera (usted la habrá visto en varias telenovelas muy mejicanas). Es cuando a Nacho se le ocurre ganar unos pesos más en la lucha libre. Y es cuando la película opta por mostrarse como una vieja copia, solo que con colores, de las queridas películas de lucha libre, incluido El Santo y Blue Demon, que veíamos hace años en blanco y negro. Nacho Libre es cine autoparódico. ¿Será por eso que gusta tanto al público? La otra pregunta es: ¿Por qué no gustará más a los críticos de cine? siempre con criterios que olvidan las intenciones de una película: de ser como quiera ser. Esquelético. En sus nuevos afanes en un cuadrilátero, Nacho va a contar con un aliado muy original, nada convencional y que es expresión propia del humor paródico. Es Esqueleto, luchador que se ufana de creer solo en la ciencia y nada en la religión. Con Esqueleto, pues, Nacho hará la más formidable y humorosa pareja de luchadores. Esqueleto sí responde bien al grito de guerra de su compadre: “¡Nachoooooo!”. Esqueleto es encarnado en su flacura por el actor Héctor Jiménez. Nacho es un gordo panzón, el otro es más flaco que su nombre, hombre delgadísimo que, por primera vez, siente que tiene un objetivo en su vida, ahí, en la lucha libre. En contra. El problema que tiene Nacho, en principio, es la oposición de sus propios compañeros sacerdotes. También la propia monja Encarnación (demasiado bella para ser monja, por lo menos esto piensa Nacho) tiene dudas en apoyar la lucha libre, pero de esto no podemos hablar más, es lo que hay que ver en cine. Así, de paso, nos divertiremos con la lucha de Nacho.
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