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Viernes 01 de septiembre, 2006 |
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Riquísimo Villa Bonita con platillos sabrososMuy cerca de la Embajada de EE. UU., en Pavas, se yergue un restaurante donde el sabor, la atención y el local hacen una mancuerna de calidad. por Sergio Arce A. Al oeste de San José, donde la carretera principal de Pavas se bifurca, se encuentra un sitio donde el buen sabor, la atención esmerada y un local espacioso y agradable hacen mancuerna de calidad. Se trata del restaurante Villa Bonita que, en honor a la verdad, le hace honor a su nombre. Aquí, en esta villa de agradable infraestructura, los sabores y olores orientales tientan al más exigente de los paladares. Hay desde lomito en tiritas con verduras en salsa de carne picante (Sze Chuen Yok), fideos fritos con carne molida en salsa especial (Pac Choi Yok Si) y empanadas de pollo o camarón al vapor o salteadas hasta chop suey, sopa de la casa, arroz tostado, pato en salsa especial y una deliciosa y tentadora lista de postres. Y este es solo un vistazo de un menú generoso en ricos platillos. Recomendación. Para quienes son de buen diente y paladar insaciable, una propuesta conveniente es la que usted podrá encontrar los domingos aquí. Por ¢5.500 los comensales tienen a su disposición una riquísima oferta culinaria, que va desde entradas (ensaladas, empanadas al vapor o sushi con salmón, atún o vegetariano) hasta platos fuertes como mano de piedra, pollo en salsa agridulce, cerdo, pescado, camarones, sopas, frituras y arroces (cantonés y blanco). El costo incluye el postre que bien puede ser flan de coco o caramelo, coctel de frutas, melocotones en almíbar, tres leches, higos en almíbar, helados con gelatina y chirimoyas chinas, que son una especie de mamón en conserva. La ventaja es que los clientes pueden repetir una, dos y hasta tres veces (o cuantas sea necesario para paliar su apetito). Y, por las dudas, los ¢5.500 también incluyen la bebida. Si sus ganas de comer no son tan voraces, entonces decídase por lo que le ofrece el menú, tanto en platillos picantes como en aquellos sin picante. Como entradita una de las recomendaciones son las empanadas de pollo al vapor. Para el plato fuerte hay dos opciones: calamares salteados con vegetales y lomito estilo chino en salsa especial. Ambas opciones son un verdadero manjar y que bien puede comer con palillos con cubiertos. No solo se trata de lo rico de un platillo; aquí cuenta la atención de los meseros y la rapidez con la que ellos sirven la comida. Eso se llama saber entender el lenguaje del apetito. Llegó la hora de lo dulce y por eso no dude en pedir uno de los postres de la casa y, particularmente, recomiendo el tres leches y el flan de caramelo. Ricos, consistentes y sin exceso de dulce, apenas para cerrar con broche de oro una placentera visita a esta villa de hermoso talante. Varios aspectos llaman la atención: por ejemplo, si usted es fumador, el restaurante cuenta con un área destinada a este fin. La música se escucha a un volumen adecuado, que no riñe con el apetito ni con las amenas conversaciones, aunque no faltará quien desahogue sus penas en un plato de costillas de cerdo con cabello de ángel o en un pollo en tajadas con trozos de tomate, bambú y pepino con salsa picante (Sze Chuan). Y, como buen restaurante que se precie de sus orígenes orientales, no pueden faltar ni el té chino ni el té negro; tampoco falta en el menú el cafecito negro o con leche. Ya lo sabe: la cita es en la villa donde la carretera principal de Pavas se bifurca: hacia el centro o hacia la Embajada de EE. UU.
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