Viernes 14 de julio, 2006

Página principal
Portada
De todo
En Vivo
Buena Mesa
Aire Libre
Chicos
Cine y TV
Agenda


Notas en esta sección:

Foto Principal: 1308553

Voz.Ismael Serrano canta para combatir el miedo cotidiano del ser humano. Su concierto incluyó temas de Naves ardiendo más allá del Orión .Garrett Britton
Crítica de música:

Serrano y su galaxia

Éxito: Su tercera visita fue un llenazo total


Ismael Serrano en concierto

Lugar: Teatro Melico Salazar.

Fecha: Martes 11 de Julio, 2006

Hora: 8 p. m.

Cada vez que un cantautor asoma su cabeza, su guitarra y dispara su metralla de versos subversivos al alma, sucede como con una de esas fuertes lluvias de la tarde. Se nos vienen encima, nos dejan calladitos y se van dejando todo fresco, con otro olor, atemperando esta vida que a veces se nos vuelve disonante.

Cada vez que uno de esos cantautores, y hablo de los buenos y no de los que copian lugares comunes y enc-arjonan , digo encajonan, los sentimientos con citas de otros, sino que son cuidadosamente auténticos.

Hablo de los cantautores que nunca hacen video clips con mujeres objeto que se restriegan cada vez que pueden con su gesto de muñecas displicentes y que, más bien, nos llenan de imágenes de hombres y mujeres de gesto natural.

Hablo de esos cantautores que no se duermen en sus propios laureles y que, por el contrario, cuando nos pillan rumiando en los baldíos de la indiferencia nos dan a masticar otras hierbas. Pues sí, hablo de alguien como Ismael Serrano.

Es su tercera visita al país y cada vez llena más las salas. Para su anterior concierto (Auditorio Nacional, Julio-2004) escribí lo siguiente: "Ismael Serrano es un activista de los Derechos Humanos, luchador de causas sociales, alguien consecuente con su discurso y un nuevo imán que jala la sensibilidad de quienes hacen pequeños aportes cotidianos para que este sea un mundo mejor al de las primeras planas de todos los días". Esta es, por dicha, una situación que no ha cambiado nada.

Serrano y sus canciones, como quedó demostrado la noche del martes pasado, tienen más seguidores de los que uno supone. Qué bueno y qué alegría que entre tanta vaina superficial que se ha apoderado de la mayoría de la población haya un brote de inteligencia emocional.

Me gusta de Serrano el no haber caído en las trampas de la fama y verlo tomar esa distancia prudente ante la reacción espontánea de sus seguidores. Me gusta, sobre todo, porque en esa actitud prima un respeto hacia su propia obra.

El intérprete no es más que el escritor y este domina la escena. Urge la toma de conciencia y desaparece la pose de militante comprometido con el cliché del rebelde bonito.

Para esta ocasión, Ismael vino a cantar sus nuevas canciones, las del disco Naves ardiendo más allá del Orión , pero también algunas de las viejas, aunque siempre nuevas. La audiencia colaboró y fue coro solidario en algunas de ellas.

Una vez más, Ismael se hizo acompañar de su director y arreglista, Fredi Marugán, quien en la guitarra fue impecable, creativo y domador de armonías hasta el punto de arrancar un piropo de un balcón del Melico.

No cabe la menor duda de que Fredi es el artífice musical en el éxito de Serrano, quien reconoció, en tono de broma, no tener capacidad para la síntesis y de ahí que sus letras sean extensas y complejas musicalmente.

Abrió la noche el nacional Miguel Cabrera, quien ya se ubica entre los cantautores con material propio. Se hizo acompañar por el guitarrista Carlos Delgado. Lástima que tuvo fallas técnicas pues la cosa iba por buen camino.


© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com