Viernes 04 de marzo, 2005

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Notas en esta sección:

Foto Principal: 921203

Diego Luna (a la derecha) le da buen filtro a la película Nicotina. archivo.
Cine:

Fumadera

Fumar y morir/morir y fumar
El cine mejicano se pone ácido y humoroso en el filme Nicotina, con Diego Luna en personaje propio de la picaresca Por William Venegas


Tal vez, ¡tal vez!, fumar no mate de cáncer. Tal vez sea con balazos. Tal vez los plomazos lo dejen fumarse un cigarrillo antes de morir. Lo cierto es que el fumado da lugar a una cómica aventura de policías y ladrones, de ladrones y barberos, de barberos y guapas españolas, de españolas y piratas de la computación. Sucede en la película Nicotina (2003, mejicana).

Incluso aparece hasta la mafia rusa, aunque ustedes no lo crean, pero este arroz con mango está muy bien cocinado y mejor servido, entre varios gángsteres y mucho humor corrosivo, entre el romance y el vacilón, donde el lenguaje se esfuma ante el humo del cigarrillo: soez, la hablada; soez: el fumado.

La trama de la película tiene su tiempo real. Arranca a las 9 de la mañana en Ciudad de México, cuando Lolo (Diego Luna) puede causar un desastre con su computador. Lo causa, y nadie está a salvo.

Además, hay 20 diamantes por ahí desaparecidos, por lo que correrá la sangre, habrá cigarrillos y se esfumará el humo como se esfuman los culpables y quienes no lo son

Película que recomendamos, antes que se haga humo en la Garbo.

wvenegas@nacion.com

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