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Viernes 04 de marzo, 2005 |
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¡Valiente! Domar un río hasta de panzaSi es un notavo le tocará ir sentado; si tiene colmillo, boca abajo. Al final el resultado es el mismo: vencer los rápidos del Río Negro con tan solo un neumático como herramienta. Por Ana María Parra. La aventura empieza en cuatro patas. ¡Todo el mundo al corral! Don René Amador está ahí, con sus 64 años de edad, esperando con tantos caballos como número de personas se atreven a hacer el tubing en la Hacienda Guachipelín, en la siempre muy caliente, Liberia. Un, dos, tres ¡arriba! El citadino está sobre el caballo ¿quién mandará en el camino? ¿Será la bestia, o el que lleva encima y a las riendas? Amazona o no; jinete experto o en pañales la cosa es que cabalgar por 40 minutos hasta una parte del Río Negro. es la forma de llegar hasta el punto donde arranca el tubing . Después de bordear La Víctoria a lomo y pasar largos senderos tapizados por encinos, gaupinoles, coyol y pochote, y sortear breves quebradas de resbalosas piedras se está en el punto: los guías, que al sitio llegan en un chapulín, esperan a los turistas para, ahora sí, ser 100% adrenalina.
Santos Reyes Cortés, Greivin Reyes Duarte, Enrique Moya García, Wagner Jiménez y Jalder Ruiz arman el grupo de guías con los que Melisa Salazar Siles bajará el Río Negro. Está bien portado el río ese día, se ha quedado en clase II, pero si la lluvia en la montaña lo torea, puede subir a clase III o llegar a ser hasta un clase IV. ¡Al agua pato! Sobre un neumático y con casco y chaleco salvavidas empieza la carrera Río Negro abajo. Custodiados por los guías van los valientes; piedras grandes y medianas amenazan con dejar un buen morete en el cuerpo. Es parte del show . Variable tiene el ánimo el Negro: hay remanzos donde el que se tira flota sereno sobre agua cristalina, pero rápidos como La culebra o La licuadora hacen dar vueltas, tragar agua y sacar alaridos. No hay que parar, solo soportarlos y completar la bajada de dos horas y media. Después ¡ a montar! que a cuatro patas se regresa a la hacienda.
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