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Viernes 09 de diciembre, 2005 |
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Soberbio Un restaurante con aires de castilloHistoria, elegancia y comida europea se unen en Rouge, el restaurante de Château 1525, un complejo que va más allá de la simple degustación culinaria. por Marcela Quirós U. Chateâu 1525 es un lugar sencillamente impresionante. Es el hecho de estar ubicado en una hermosa casa de 1930, es la decoración que le da un aire de elegante modernidad, es lo grande que es, es lo hermoso que es...en realidad son varias razones las que hacen que entrar a este lugar, definido por sus dueños como un centro de eventos corporativos, sea una experiencia diferente, eso sin probar bocado. Está ubicado en pleno San José, detrás de la Biblioteca Nacional, en una casa construida hace 70 años que fue del Dr. Álvaro Gallegos, pionero de la psiquiatría costarricense. Hace más de un año sus nuevos propietarios la adquirieron y tras una intensa y cuidada remodelación que demoró nueve meses, abrió sus puertas el restaurante Rouge y el centro de eventos Chateâu 1525, compuesto por varios salones que ahora sirven para reuniones corporativas. El sitio guarda detalles arquitectónicos de gran valor: pisos originales, rejas que fueron del Chapuí, verjas traídas desde Alemania, y el número 1525 -por eso el nombre- que tenían las casas de antes y que todavía cuelga de la entrada. "Queríamos darle al lugar un aire como de castillo, algo que fuera moderno, pero también clásico", afirmó José Salom, gerente general del lugar, al comentar la escogencia del nombre. (Château significa castillo en francés) Hora de comer. El restaurante Rouge Kitchen tiene un jardín interno que en el día se ve hermoso, y por las noches, mucho más. El menú es pequeño, pero tiene de todo: seis opciones de entradas; cuatro de ensalada; hay cinco posibilidades de sopa (dos frías y dos calientes); diez sugerencias de platos fuertes (con pollo, aves, atún, salmón, conejo, pato y res) y cuatro de pastas. No hay menú de postres, pero sí hay en la cocina, es cuestión de preguntarle a los meseros, se los saben todos. La mano del chef se nota en la influencia del menú que tiende hacia la comida europea, pero tiene algunos elementos de este lado del mundo: por ejemplo, el pollo orgánico viene con ayote y puerros rostizados, o el muslo con minivegetales. Nosotros probamos la torre de hongos portobello, la sopa de tres cebollas con queso gratinado, el lomito de res en salsa de expresso, el atún con polenta y, lo mejor de la noche, los postres: una pirámide de chocolate y una ópera. La comida es al estilo gourmet : de muy buen sabor, mejor presentación (apenas para una foto) y porciones no muy grandes. El servicio lo calificamos con una sola palabra: excelente. |
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