El costarricense Eduardo Solano se consolida en la televisión
deportiva latinoamericana
Luis E. Jara Cubillo
El partido que protagoniza Eduardo Solano como periodista aún no termina. Más bien en el minuto actual de su juego, lleva el marcador a favor y vence con méritos propios a un oponente que lleva el uniforme marca superación.
Recientemente anotó un golazo en materia de las oportunidades: estableció un contrato laboral con la cadena Univisión, que tiene su base de operaciones en Miami. Esta televisora de amplia proyección internacional lo fichó como uno de sus jugadores estrella hasta el 2006. Dentro de la cancha trabajará como presentador de las coberturas futbolísticas del canal y será la cara del programa Contacto Deportivo; inclusive tendrá participación en un espacio de boxeo y hasta de las actividades sociales de la empresa. Un gol anotado gracias a la preparación en un camino lleno de sacrificios y quijotadas.
Para la televisión nacional produce Únicamente Fútbol, espacio donde el balompié es rey todos los jueves a las 7 p. m. A pesar de sus nuevas responsabilidades negoció para mantenerlo vivo a la distancia, pues no quiere perder el contacto con el público costarricense y no interfiere en sus nuevas asignaciones. Sabe que puede lograrlo, debido a su amplia experiencia.
Primer tiempo
Solano entró al terreno de juego de la comunicación desde hace más de 15 años. Empezó en la radio, donde era solicitado por su notoria habilidad para el manejo de las estadísticas; dicho de otro modo, en ese tiempo era un devorador de revistas deportivas y escuchaba partidos internacionales en su radio de onda corta. Todo quedaba registrado en la memoria y gracias a su talento dio el salto a la pantalla chica.
El pasatiempo se convirtió en profesión. Eduardo se instruyó en Ciencias de la Comunicación Colectiva en la Universidad de Costa Rica, carrera que aderezó con el fútbol y algunos cursos estadísticos, lo que demarcó con cal su campo de acción hacia los grandes sueños. Según recuerda, a finales de los 80 le llamaban "el cibernético" por su costumbre de llevar una computadora a los estadios para compartir los "datos en el momento adecuado".
Así empezó su recorrido por varios canales nacionales, aquellos que dedicaban programación a los encuentros de fútbol. Eduardo Solano jugaba el primer tiempo en su carrera. Los primeros seis años de la década del 90 laboró como director de Deportes de Canal 2. Recuerda con orgullo las transmisiones de calidad realizadas por un equipo lleno de mística y talento, en especial el partido entre Cartago y el Vélez Sarfield de Argentina, transmitido desde la tierra gaucha en directo y bajo su coordinación en 1996.
El esfuerzo tuvo resultados impecables en imagen que le sirvieron como el primer contacto con la cadena Univisión. Luego llegaron muchos viajes exploratorios por varios países en busca de material y grabaciones desde los grandes escenarios futbolísticos, todo para nunca dejar de sudarse la camiseta en el partido.
"A veces soy muy agresivo para obtener las cosas que quiero, incluso arriesgado; en unas he ganado y otras no han sido color de rosa", destacó con respecto a la intensa labor de sus primeros 45 minutos del juego de su vida. En la ciudad francesa de Marsella, donde tuvo lugar el sorteo del Mundial, llegó una de las grandes oportunidades: trabajar con Univisión en el Campeonato Mundial de Fútbol Francia 98. Vivió la experiencia y continuó con la cadena por algún tiempo, hasta que una reorganización de personal lo movilizó hacia un destino confuso.
Tiempos de cosecha
Solano recuerda cómo afrontó épocas duras en materia económica y profesional, al punto de que la ansiada estabilidad no llegaba; incluso le ofrecieron presentar un programa en Miami, el que se canceló a última hora. A pesar de todo, acudió sin reclamos al nuevo llamado de Univisión para aportar su conocimiento en el Mundial del Lejano Oriente.
Conformado quizás con esta inestable situación regresó a Costa Rica para retomar sus proyectos anteriores. Finalmente, de manera inesperada, David Downs, presidente de deportes de la empresa noticosa le ofreció un contrato. El interés hacia él era alto, debido a la lealtad mostrada en el transcurso de los años; la cadena le mandó el documento para que lo firmara y una vez que lo hizo se inició el segundo tiempo de su partido con el marcador a favor, y donde las carencias de dinero pasan a ser asunto del pasado.
Ante la sorpresa comenta que una oportunidad como esta se valora mucho, quizás por el hecho de pasarla mal en lo económico en muchas ocasiones, en las tantas veces que tuvo que empezar de nuevo. "Siento regocijo de hacer lo que más me gusta y haber estado en los mejores lugares", expresa este trotamundos del fútbol, quien tiene en su historial hasta una entrevista con Pelé.
Eduardo Solano considera que esta gran oportunidad es un premio a la perseverancia y la paciencia, un gol en el minuto menos esperado, debido a los aires de guerra que soplan en el mundo. "Siento que mi futuro no está aquí", dice con la certeza del refrán "Nadie es profeta en su tierra". Ahora el periodista dará más atención al partido de su cambiante vida en los muchos minutos que aún quedan, quiere seguir luchando hasta que se escuche el pitazo final; sin duda, la estadística le sumará una victoria.
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