"Volví a creer en la oportunidad de salir adelante y de ser una mujer independiente"
Esa dulce mirada que junto al alba hace despertar a miles con gratitud desde la pequeña pantalla del Canal 7 deja al descubierto su sencillez, su candor, su fragilidad y su franqueza, pero esconde a una verdadera mujer de hierro...
Su nombre es Adriana, su apellido es esfuerzo, su consigna es superación.
Frente a las cámaras de Buen día, Adriana María Durán Rodríguez, lleva tres años. Allí llegó tras dejar su estela como pionera contemporánea en el periodismo deportivo femenino, en donde abrió brecha.
Y aunque usted quizá no lo haya notado -o quizá sí- ella misma asegura que hoy refleja un cambio, la de hoy es otra Adriana.
"Esta Adriana de ahora es más independiente, más ella misma, más mujer, más prefesional, más segura", según relató a Teleguía.
La presentadora y coproductora del espacio matutino con más trayectoria en la televisión nacional, lleva ya 13 años trotando por el mundo del periodismo y hoy por hoy, es uno de los rostros más conocidos del medio.
Junto al joven legendario Édgar Silva, recorre cada día un verdadero arco iris de temas, tan variado como su audiencia.
Cartaginesa, hija de Carlos y Yolanda, tercera de seis hermanos y orgullosa madre de tres varones, su vida transcurre, según confiesa, entre las frías madrugadas de la vieja metrópoli, la adrenalina de un programa en vivo y la preparación para el día siguiente.
Luego, cuando cae la tarde y llega la noche, la periodista se transforma en la madre, una madre como muchas en el país, que vive sola con sus tres retoños: Diego, Fabián y Juan Carlos. ¿Sola? "Sí, sola".
Vida de retos
Acostumbrada a vencer obstáculos, Adriana debió hacerlo no solo en su vida personal, sino en su camino profesional.
A sus 19 años hizo sus primeras armas en la comunicación. Aún estudiando en la Universidad de Costa Rica, ingresó al Semanario Universidad y dio el paso que pocas mujeres habían dado hasta el momento. Incursionó en la cobertura deportiva en forma paralela a la gestación de Diego, su primer hijo.
Su dulzura, su capacidad, disciplina y, por supuesto, su esfuerzo, le dieron frutos muy pronto. Las puertas de la televisión se le abrieron y el Canal 2 la convirtió en la Flor de Univisión, al lado de Róger Ajún y Hernán Morales. Allí también dio a luz a sus hijos televisivos Adrenalina 2000 y Ráfaga.
La empresa cerró y pronto el Canal estatal la acogió y su rostro enalteció durante varios meses el dominical Titulares Deportivos junto con José Luis Ortiz.
Y luego otro salto y un cambio radical. Atrás quedó el deporte. Canal 7 la llevó a Buen día, su actual segunda casa, en donde poco a poco Adriana se ha asentado al punto de ser figura emblema del espacio mañanero.
Eso usted lo ha visto frente a cámaras. Pero qué hay de la persona fuera del set.
La otra
"Nuestro reto es mostrar esa ecuanimidad, esa felicidad, esa alegría que la gente quiere ver por medio del programa, cuando detrás también hay problemas, hay adversidad, hay obstáculos", confiesa.
Su franqueza la hace más transparente. Cuenta como hace un año firmó su divorcio y que tras año y medio de vivir sola con sus hijos enfrenta las mismas dificultades de todas aquellas mujeres que, de la noche a la mañana, se ven frente a la responsabilidad de sacar adelante a su desendencia.
"Pero la gran sorpresa fue el darme cuenta que yo podía, que se pueden tener hijos felices, que se puede ser feliz. Ahora me doy cuenta que lo que antes tenía era solo un espejismo. Ahora sola creo que he alcanzado esa estabilidad como madre, como profesional y ante todo como persona".
Parece quererlo gritar a los cuatro vientos: "Me siento diferente, soy diferente", dice. -¿Por qué? "Porque volví a creer en mi, en mis capacidades, volví a creer en la oportunidad de salir adelante y de ser una mujer independiente".
Su felicidad la comparte con su familia, siempre inseparable. Sus "amigos del alma" también la reencontraron y disfrutan su dulzura, su sencillez, su sinceridad y sus logros.
Y sus nuevos bríos quiere transmitirlos en su trabajo diario, está segura de que así lo proyecta y por eso insiste en señalar que está feliz en su querido Buen día. "Me encanta lo que hago, me encanta levantarme de madrugada, llegar al canal, maquillarme, prepararme, saludar a la gente en la mañana, hacer las entrevistas, recibir a los invitados".
Ella es así. Delante o detrás de las cámaras, dentro o fuera del estudio. Adriana simplemente es, y será para rato, una frágil mujer de hierro.
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