 El director Boris Nurko junto a la modelo Cici Johnson en un día de grabación.
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La venganza de la chocoleta
La popular paleta de helados originó una historia que ya se ha hecho famosa en nuestra televisión
En el diccionario no aparece la palabra chocoleta. Intentemos una definición. Chocoleta: paleta de helado de vainilla cubierta por una capa de chocolate.
La versión costarricense nació hace más de 40 años. Antes viajaba por todo el país apoyada en una paleta de madera y forrada por una bolsa de papel; en cambio, ahora lo hace con una paleta más moderna y celosamente custodiada por un sobre de aluminio cerrado herméticamente. No envejece; conforme pasan los años, se ve más joven y sabe mejor.
Acorde con esos deseos de cambio que siempre la han caracterizado, la chocoleta no se ha quedado atrás en materia de publicidad, la cual se incrementa en estos días lluviosos cuando, por razones obvias, disminuye su consumo.
Hace cuatro años nos sorprendió un anuncio en el cual una bella muchacha, en medio de un torrencial aguacero llegaba toda mojada a la casa de un joven y le arrebataba la paleta que él estaba a punto de comerse; a cambio, ella le da un besito. El tipo quedaba como loco con aquella experiencia casual. Hay que decirlo: aquel comercial de televisión fue un éxito por su creatividad y por la innegable sensualidad de la modelo.
La saga
Este año se reanudó la saga; se convirtió en la venganza, el retorno, el contraataque; la chocoleta ataca de nuevo o bien partes dos, tres y cuatro.
 Dos modelos costarricenses acompañaron a Cici.
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Los publicistas y creativos decidieron trabajar el mismo concepto convencidos de que si aquella versión había sido buena y funcionó mejor de lo que todos esperaban, ¿para qué cambiarla?
Un publicista chileno les dijo a los nacionales: "Si la idea es buena, tiene recordación y a la gente le gusta, ¿por qué matarla?".
La chocoleta estaba allí en el congelador, siempre lista para salir a escena. ¿Y los protagonistas humanos? Tendrían que llamar a Miami para ver si la modelo Cici Johnson estaba dispuesta y, lo más importante, si no había cambiado mucho. Apareció y más bonita que antes. Entonces buscaron al actor costarricense Sergio Pucci rogando que estuviera en el país, que quisiera hacer de nuevo el anuncio (que no lo hubieran choteado mucho) y que estuviera más o menos parecido para que la gente lo recordara fácilmente&...; estaba igualito.
De la Florida llegó Cici, y de México vino Boris Nurko, uno de los más experimentados y cotizados directores de cine. La producción estuvo a cargo de El Hangar Films y la fotografía le correspondió al mejor: Mario Cardona.
En 30 segundos
La saga se compone, en esta oportunidad, de dos partes, de 30 segundos cada una:
 Sergio Pucci y sus amigos locos por Cici.
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La continuación: El joven (Sergio Pucci) no se quedó con las ganas y llamó a todos sus amigos para que vieran a la muchacha (Cici Johnson). Esa misma noche todos llegan a su casa, empapados, con chocoleta en mano, precisamente porque se mueren por un beso igual. Sin embargo, no cuentan con que ella puede más y se come todas las chocoletas mientras que ellos quedan boquiabiertos bajo la lluvia.
La venganza: Esta vez Cici tiene la palabra. No satisfecha aún y sabiendo lo que Sergio le hizo, ella vuelve. Pero no llega sola: la acompañan dos muchachas tan guapas como ella. Tres chicas ingresan a la casa del indefenso joven, quien ignoraba los planes de ella; por eso cuando le abre la puerta muestra su arma infalible (la chocoleta) y asume una pose de "aquí está tu macho", justo en ese momento se da cuenta de la sorpresa: no es una, son tres despampanantes mujeres. Al final, un timbre despierta al protagonista, quien tiene pintados tres besos en la cara. Entonces queda una duda: fue un sueño o realidad. ¡No se pierda el contraataque de la chocoleta!
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