Regresa la historia
Costa Rica y su Historia encontró lugar en Canal 13
Osvaldo Valerín Ramírez no para de crear, su actividad es incesante, se aferró a su trabajo y ha conocido el éxito a través de él. Éxito que se traduce, según dice, en el respeto y cariño de la gente. Valerín ha logrado que el ciudadano se acerque a la historia, que tenga contacto con su cultura, que se familiarice y tome conciencia del valor y grandeza de nuestra biodiversidad; lo ha logrado con información responsable, eficaz, objetiva y crítica. Ha demostrado que es posible y necesario valerse de los recursos informativos de la sociedad para incorporar nuevos métodos de enseñanza y de aprendizaje que lleguen a todos los ciudadanos, pero sobre todo, que es posible educar informando. La trascendencia de su labor en la construcción de la identidad costarricense la conocen todos los ciudadanos que año con año han visto su labor, plasmada en obras difundidas por diversos medios de comunicación. Creador de ideas y estrategias, investigador, guionista, productor, presentador, él se define como documentalista.
Este josefino de 42 años de edad, cofundador y presidente de la Fundación Cívica Costa Rica y su Historia, declarada de interés público y cultural por decreto ejecutivo, y de valor científico-cultural por el Archivo Nacional, se metió hace mucho tiempo en la escena familiar del costarricense. Desde 1989 comenzó a forjar su propio lugar en la colectividad del país. No copió a nadie y, fiel a sus propuestas, convirtió una producción cultural en un clásico de nuestra televisión. Costa Rica y su Historia fue su caballo de batalla y hoy, 12 años después, regresa lleno de energía a una de sus pasiones, la historia. El Canal 13, del Sistema Nacional de Radio y Televisión Cultural, lo llamó y él aceptó el reto. Un programa estelar de 30 minutos por semana con dos repeticiones, y un microprograma de dos minutos tres veces al día, son parte de este retorno, que ofrece en cartelera documentales producidos completamente por la gente y el equipo interdisciplinario de profesionales de la Fundación Cívica.
-Costa Rica y su Historia de nuevo al aire, ¿lo esperaba?
-Sí, aunque fue de improviso, una sorpresa agradable, porque Costa Rica y su Historia siempre está latente en mí. Estoy agradecido con don Oscar Aguilar por el llamado y la propuesta, y aunque tengo un ritmo de trabajo importante, ¿cómo no iba a aceptar?, es mi vocación; además, para la historia siempre estoy preparado. Este regreso lo veo como un servicio a mi país, es vivir con mis compatriotas una hermosa aventura, sobre las huellas de un legado fundamental que nos pertenece a todos. Es compartir con la gente todo lo que posee la Fundación Cívica, las películas y las fotografías antiguas, los escritos, los libros, las vivencias, las virtudes y los fracasos de esta Costa Rica irrepetible, que tiene en su propia gente la salida de todos sus problemas, y si logramos que esta gente se interese por su pasado, hay errores que no se volverán a cometer, y eso también es parte del desarrollo.
-¿Son clases de historia por televisión?
-No, para nada, no se trata de memorizar fechas o rescatar papeles amarillos con acontecimientos del pasado, estamos hablando de lo que somos, estamos hablando de respeto, de una herencia valiosa que nos levanta el espíritu, que nos anima y nos motiva, y que fundamentalmente nos hace más dueños de nosotros mismos. Es un hecho, cuanto más conocemos de nuestras raíces, más avanzamos en lo personal y como pueblo; también es un hecho que no se puede amar lo que no se conoce. En ese sentido, la participación mía y de la gente de la Fundación Cívica, aunque pequeña, es una aportación significativa en el fortalecimiento de nuestros valores.
-¿Cuál es la propuesta del programa?
-Costa Rica y su Historia es un proyecto cívico de mucho peso, es un programa serio en todas sus formas, pero a la vez entretenido, con un formato muy particular. No se trata de dar una clase de historia, se trata de vivir la historia intensamente, como si estuviéramos ahí; la idea es que seamos partícipes de los acontecimientos, descubrirnos a nosotros mismos en cada recodo del tiempo. Esto conlleva entrega en cada capítulo de la serie, el nivel es alto y de mucha presión. Me tranquiliza, eso sí, la conformación del equipo de trabajo con que cuenta la Fundación Cívica en estos momentos, gente muy preparada, con convicción, dispuestos todos a entregarle lo mejor a los costarricenses.
-¿Hay presupuesto para cultura?
-Presupuesto es una acción vital y no se puede claudicar en su consecución. La Fundación Cívica ha demostrado, con su tenacidad, que sí se puede obtener alguna ayuda, a pesar de que la cultura está fuera de la mayoría de los presupuestos de este país. Pero déjeme contarle que más allá de empresarios o funcionarios en distintas instituciones, está el ser humano, el padre de familia comprometido, el ejecutivo con conciencia que cree en la inversión equitativa, que no se deja llevar por los razonamientos estereotipados de algunos publicistas o departamentos de mercadeo cerrados al cambio. Esta gente visionaria nos motiva, porque así se producen los grandes cambios en el mundo; es una excelente señal, seres humanos con visión y espiritualidad, que pasan de las palabras a los hechos.
-¿Cuáles palabras y cuáles hechos?
-Mire, aquí siempre nos quejamos del estado de las cosas. Se habla de la violencia, del pachuquismo, del irrespeto, de la transculturización, tratamos de que la inmoralidad no toque nuestras casas, pero, ¿qué se hace?, ¿cómo contribuir a una efectiva mejoría?, ¿qué le decimos a nuestros hijos?, ¿cómo podemos ayudarles si el enemigo está en todas partes?, ¿cuál es la herencia social que dejamos?, ¿cuál es el aporte de nuestra generación?. Hay muchas cosas por hacer, donde la participación de todos es fundamental, pero en esto de los medios de comunicación y los presupuestos la batalla es dura, algunas veces desproporcionada. Hay personas clave en nuestra sociedad que pueden hacer la diferencia, están en puestos importantes y toman decisiones, me consta que muchos de estos hombres y mujeres, juntas directivas y ejecutivos de gran valía, sienten el compromiso y buscan que sus empresas o instituciones inviertan en proyectos que dignifiquen al pueblo, pero otros se esconden en recovecos administrativos o simple y sencillamente no responden a una propuesta concreta, la mayoría utilizando una táctica muy poco "ejecutiva", no decir que no, ni que sí, solo desgastar con el silencio y la desatención. No tienen interés en la cultura, porque no la conocen, pero se sirven de la parte que les interesa: la cultura mercantil.
Este país necesita un balance en materia de presupuestos televisivos, que los que presupuestan también tomen en cuenta otras alternativas; que se invierta en el mundo de la superficialidad, eso nadie lo va a cambiar, al fin y al cabo es oferta y demanda, pero que también se invierta en lo que construye.
-¿Quién es Osvaldo Valerín? ¿Cómo se define?
-Soy el hijo de doña Bertilia Ramírez, que de Dios goce; el orgulloso padre de Alonso y María Cristina. Soy un hombre de metas, que saca provecho a los errores cometidos, a quien le disgusta la injusticia y la gente negativa, que le cierra el paso a la hostilidad. Creo en el talento pero con trabajo, creo en Dios, en Jesús y en alguna gente.
Galería de fotos
(Haga en clic en la foto respectiva para ver la imagen más grande.)
|
|