Señor humor
Alonso Venegas, figura del teatro, el cine y la televisión, es experto en hacer reír
Entretener, hacer reír, endulzar el ánimo de los espectadores, y hasta provocar la volcánica carcajada. Una misión difícil del teatro, de la televisión, del cine, pero hay quienes asumen el reto y encarnan personajes dentro de esas líneas o forman parte de un tinglado que se propone esa meta.
Alonso Venegas, actor chileno con corazón costarricense, a quien recientemente se ha visto en esas lides en Asesinato en El Meneo (largometraje de sello nacional), en más de una ocasión ha tenido que agarrar por los cuernos al toro del humor, domeñarlo, ponerlo a bufar hasta en los tramos más difíciles, y al final recibir del público la aprobación por los papeles que le ha tocado encarnar.
En su larga trayectoria de más de tres decenios en actuaciones en las tablas, o bien por medio de la pantallita hogareña, o en películas, Venegas ha ido elaborando lo que se podría denominar el perfil del humor, esa expresión histriónica que reúne formas o comportamientos muy humanos pero risibles al mismo tiempo, sucesión de torpezas y equivocaciones, exabruptos, amaneramientos intempestivos, farfulleos e incoherencias verbales, desplazamientos erráticos, trastabilleos sin fin, caídas aparatosas, rostros desabridos, entrecejos fruncidos, o la luminosa sonrisa previa al desencanto. Y a veces hasta el llanto.
Humor
El humor tiene su perfil y Alonso Venegas lo personifica una y otra vez, o esgrime sus elementos desde el entarimado o bajo las candilejas o enfocado por la cámara del filme. También lo ha dirigido, como en el caso de La zaranda, en la cual, junto con un grupo de artistas, escenificaba momentos tragicómicos de nuestra realidad nacional.
En Asesinato en El Meneo formó con Carlos Alvarado la yunta de detectives torpes, que no obstante su desesperante y aparente inexperiencia todo lo llega a ver o descubrir porque "El ojo", su agencia de investigación privada, nunca duerme. Las peripecias que ambos vivieron y las adversidades imprevistas que enfrentaron no fueron obstáculo para que al final se pusiera al desnudo a los "malos", contribuyendo con ello a clarificar la situación --a desenredar la trama-- para los espectadores.
Como andamiaje en su realización humorística, Alonso Venegas se mueve sobre una frase de Moliere: "Soportamos las reprensiones pero no toleramos las burlas. Preferimos ser malos a ser ridículos".
Y lo dice en forma categórica: "Hacer comedia no cuesta mucho, aunque hacer reír sí cuesta mucho. En mi caso, cuando tengo que realizar un papel, le doy mucho estudio al personaje, trato de vivirlo previamente. Sin embargo, me gusta coordinar con el director lo que corresponde a la caracterización. En el caso de Sánchez, en Asesinato en El Meneo, acaté las directrices de Oscar Castillo, quien quería un personaje más caricaturesco".
Tras la pista
En Chile, Argentina y Costa Rica, Alonso Venegas ha trabajado en múltipes dramas y comedias, para teatro, cine y televisión.
También ha participado en comerciales salpicados de humor y tensión, como el que hizo para el Banco Popular, donde aparece como un padre de familia al que le piden plata y tiene la solución a mano, o el que realizó para la Liga contra el Cáncer, en el que se le ve saliendo del consultorio médico donde le acaban de dar la triste noticia del incurable mal que padece. O bien como chef en un mensaje televisivo del Mercado del Paso de la Vaca.
Alonso Venegas, quien hizo estudios en la Universidad Católica de Chile, aterrizó en Costa Rica, en calidad de exiliado, el 17 de marzo de 1974. Se ha mantenido aquí desde entonces --salvo cortos períodos en el extranjero-- realizando una intensa actividad en diversos frentes. Se le pudo ver en papeles de humor, como en El baile de los ladrones, de Jean Anohuil; en Volpone, de Ben Johnson; en el papel de Molinita, en El beso de la mujer araña, y en La cicatriz.
"Hago de todo", dice Alonso Venegas, para manifestar que no tiene preferencias entre el drama y la comedia, y que asume su profesión con la seriedad que demanda el reto, ya sea en teatro, televisión o cine. En este último, Asesinato en El Meneo vino a ser su décima película.
Sus raíces ya están profundas en el suelo tico. Contrajo nupcias con la costarricense Ana Elena Escalante, y desde hace unos cinco meses lo desvela hasta en las madrugadas una bebita fruto de esa unión.
"He dejado establecido que al morir la mitad de mis cenizas sean lanzadas en Cahuita y la otra mitad en Isla Negra, Chile", confiesa este artista que ha ganado numerosos premios tanto en nuestro país como en el extranjero.
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