
Víctor J. Flury
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Opera prima
Un genio anda suelto
Marlowe@sol .racsa.co.cr
La palabra "genio" ya no significa lo que significaba entre los románticos. Antes, el genio producía en los demás un temor reverencial; hoy no: se lo puede tutear, exhibir sus arrugas, aplaudir el trabajo que hace y, a ratos, denigrarlo.
El prefacio tiene que ver con Álex de la Iglesia, cineasta bilbaíno de 35 abriles, de quien veremos Acción mutante (1992, TVE América, viernes 18), filme que causó estragos y un alud de caricias críticas. De aquí surgió también el tema de su inextricable genialidad, diría Borges.
Acción mutante, primer largometraje de Álex, está patrocinado (lo cual no deja de ser un guiño) por Pedro Almodóvar. Actúan Antonio Resines, Álex Angulo y Feder Frederike.
El relato nos lleva al 2012, al seno de una comunidad "idílica" apta únicamente para bonitos y agraciados. Allí, un grupo de minusválidos decide secuestrar a la hija de un rico.
La entrega del rescate tendrá lugar en el planeta Asturias, remoto paraje habitado por mineros, y dentro de un bar inimaginable: La mina perdida.
De la Iglesia aprovecha el juego y dinamita su calidoscópico arsenal de formas y ocurrencias. La sátira social, la comedia española de los 50 y 60 y el esperpento clásico entran a fusionarse con la ciencia ficción; y su declarada cinemanía - algunos la llaman cinefagia - pone al descubierto la influencia de Berlanga y Azcona, dos clásicos españoles contemporáneos.
Se trata de un filme desigual y arriesgado, cierto, que tuvo la virtud de arrojar a la platea el fruto de una especie de creatividad sin límites y de diversión al servicio de la diversión, hecho que rompió esquemas, tópicos y solemnidades varias.
Después Álex filmó El día de la bestia, Perdita Durango, Muertos de risa y La comunidad, gran éxito, el más reconocido. No obstante, la ópera prima Acción mutante (un corto previo no merece tal fichaje) contiene in nuce los rasgos de su planeta peculiar, aquella capacidad de vivir en todos los niveles al mismo tiempo que, si no es atributo del genio, debiera serlo.
Digo yo.
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