Se llama Jennifer y alcanzó el éxito gracias a su origen latino
Hace un par de semanas se estrenó el nuevo disco de Jennifer López titulado "J.Lo", sus iniciales. Para los estadounidenses pronunciar Jennifer no supone mayor dificultad, mas el asunto se complica cuando tienen que decir su apellido: López, probablemente el gran responsable de su éxito.
Su origen latino fue fundamental para destacar con mucho mayor rapidez en el mundo del espectáculo. Seguramente si su apellido hubiese sido anglosajón, le habría costado más. Además, Jennifer López llegó en un buen momento para los latinos y cuando su compatriota Ricky Martin tenía a todos locos con su Living la vida loca. Sin embargo, atribuirle todo el mérito únicamente a su origen sería no hacerle justicia a esta artista que ha puesto lo suyo para llegar al sitio que ocupa actualmente. Es sensual, tiene una voz fuerte y baila con mucho sabor.
El nombre de la que interpretara a Selena ha vuelto a sonar con fuerza en revistas especializadas en música, cine y televisión. Muchos han repasado su carrera y otros se han ocupado, una vez más, del fenómeno de la invasión latina en la industria del espectáculo.
Lanzado al mercado mundial el pasado 23 de enero, J.Lo incluye el tema Love don't cost a thing, el cual empezó a sonar con fuerza en las radioemisoras de la región. En este disco participó, como uno de los productores, el conocidísimo Emilio Estefan. La versión para América Latina incluye las versiones en español de Love don´t cost a thing (Amor con amor se paga) y Ain't it funny (Qué ironía), además del tema original en español Cariño.
Con su nuevo disco bajo el brazo, la estrella hispana mejor pagada, planea hacer una gira musical por las principales ciudades de los Estados Unidos, cosa que sucederá probablemente en mayo. Aparte de apoyar a la disquera a mover su compacto, Jennifer debe promocionar la recién estrenada película La planeadora de bodas. Para mediados de año deberá haber cumplido las dos etapas mencionadas, ya que en agosto se estrenará la película Ojos de Ángel. Pero las cosas no terminan ahí. Ella tiene otra gran posibilidad de triunfo con el proyecto de llevar al cine la vida apasionada y extraña de la gran artista mexicana Frida Kahlo.
Los productores de Hollywood no hacen más que estarle mandando guiones de películas para que la López los estudie y acepte participar en ellos. Por ahora todo es música, presentaciones, conciertos y más.
La clave
"Si uno quiere tener éxito en este negocio, se precisa de un tipo de personalidad extraordinariamente resuelto, porque no hay otra alternativa." Así dijo en una oportunidad Jennifer López hablando de los altibajos que caracterizan el negocio del espectáculo. La talentosa superestrella procedente de la sección Castle Hill del Bronx, Nueva York, ha tenido la clave de ese pequeño secreto sobre la supervivencia desde mucho antes de pararse frente a una cámara de cine.
El asunto comenzó cuando Jennifer tenía cuatro años de edad, que fue cuando se atrevió a soñar que algún día sería alguien especial. Al llegar a la adolescencia, llevaba varios años tomando clases de baile, además de poseer los sólidos valores que le inculcaron sus padres puertorriqueños, gente seria y trabajadora.
Pero Jennifer se daba cuenta también de que había otras montañas que escalar. Si se le sigue la pista, pocos días antes de que se transformara en una de las estrellas más solicitadas de Hollywood, aún es posible hallar trazas del característico alarde y sensualidad de cada uno de sus movimientos, caracterizados en su reveladora actuación en la original comedia Living Color, de la Fox, como una de las aclamadas Flygirls; luego, un papel callejero en la fracasada serie de televisión South Central y, eventualmente, su aparición en películas, en la primera de las cuales -el épico latino Mi Familia, del director Gregory Navas- tuvo un papel crucial. Logró otro papel de importancia en Money Train, con Woody Harrelson y Wesley Snipes. Y luego vinieron personajes que definieron su carrera en filmes como Selena y Out of Sight, en 1998, donde la actuación de Jennifer como una astuta mujer policía junto a George Clooney estableció la quintaesencia de lo que se conoce como química cinematográfica.
Aunque la prensa insistiera en establecer paralelos entre ella y Madonna o Monroe ("Verla es como ver roca fundida agitarse bajo presión", cacareó Entertainment Weekly), muchos críticos consideran que fue su trabajo épico, pero muy personal, como el realizado en su más reciente disco, el que definió el camino exitoso de esta mujer dueña de unos ardientes ojos marrones.
Una voz cautivante y, más importante aún, un alma indomable, entregándose para expresar el gozoso y a veces doloroso e impredecible acertijo de la vida. "Este es para mí un sueño hecho realidad'', dice. "La música siempre ha sido una parte importante de mi vida.''
Números de oro
De su álbum debut On the six se vendieron más de 6 millones de copias en el mundo entero.