Reina imparable

  • La periodista Verónica Bastos se mantiene como la "dueña" de los espectáculos




    Desde hace varios años en su llavero carga una plaquita con el rostro de Alejandro Sanz. Su carro (un francés último modelo) parece la aduana principal: hay de todo en medio de un completo desorden. Viste en forma moderna y desenfadada. Su celular no para de chillar.

    Un disco suena a volumen moderado; no es su música preferida, pero Verónica Bastos escucha de todo un poco para estar al día. No puede ser de otra manera: ella es periodista, periodista de espectáculos.

    "Don Ignacio, no voy a poder llegar a la edición del mediodía porque estoy atrasada haciendo unas fotografías en La Nación."

    -"Tranquila, yo me encargo de presentarlas".

    Un minuto después:

    "Aló, mi amor, ¿cómo seguiste del salpullido? Mejor andá al hospital; yo después llego. Estoy en una entrevista".

    Suena el celular:

    "Papi, ¿usted no tenía que ir a chequeo médico hoy?"

    -"Ah, es mañana. Bueno, pero no deje de ir. Otra cosa, necesito saber si va a llegar hoy. Anoche dormí sola. Me desperté como a las dos de la mañana y estaban todas las luces encendidas. Tranquilo, haga lo que quiera, pero mejor me avisa".

    El teléfono no deja de sonar ni siquiera durante una entrevista periodística. En menos de dos minutos, Verónica habló con su jefe Ignacio Santos, con Andrés Vargas (su nuevo amor) y con su padre.

    En televisión

    El año pasado el nombre de Verónica Bastos apareció en casi todos los periódicos del país. Su salida de noticiero de canal 6 y su inmediata contratación en canal 7 se convirtió en noticia. Se especuló entonces sobre su salario, sus planes y las verdaderas razones del cambio.

    Ella en Repretel lo tenía todo y ya era la reina de los espectáculos. Hasta entonces nadie había destacado tanto en este campo.

    Varios meses después mantiene la corona de reina de los espectáculos. Es la periodista más conocida de la farándula y al hablar de sus planes muestra un ímpetu imparable.

    El 2000 la movió mucho. Cambio de trabajo, su padre enfermó y terminó una relación amorosa de ocho años.

    Periodista

    Cuando le consultan sobre su verdadera pasión, contesta rápido: "Soy periodista; no soy ni modelo ni cantante ni animadora ni presentadora ni nada que se le parezca".

    Tampoco rehúye a temas controversias. Al justificar el salario (bastante bueno) que le pagan dice que en lo personal fue muy importante darse cuenta que otra televisora se volcara hacia una profesional en periodismo con tanto interés. "Cuando una empresa como Teletica me hace una buena propuesta, debo sentirme orgullosa, honrada y respetada. Es un reconocimiento para todos los profesionales en periodismo".

    Verónica, no se considera menos capaz que un periodista que se encarga, por ejemplo, de asuntos económicos o políticos. "Puedo atender noticias sobre economía, política, sucesos, lo que sea; soy graduada en la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica y tengo las bases para hacerlo".

    Por ahora, disfruta del ámbito de los espectáculos y está tratando de darle un enfoque diferente a esa temática informativa. A su juicio, nada gana con ir a las capitales de la farándula internacional y regresar y darle a los televidentes lo mismo que pueden ver en otros canales o en las cadenas de noticias.

    Al explicar el secreto de su éxito, Verónica lo hace con propiedad porque disfruta su trabajo, sabe de lo que habla y es natural al hacerlo. Considera que su responsabilidad profesional es acercarle a los costarricenses a los artistas lejanos y cercanos. Ha hecho en televisión lo que nadie antes y eso le pertenece, no se lo quita nadie.

    La Verónica Bastos del Siglo XXI tiene más responsabilidades que cuando empezó en esto de la televisión, y es mucho más consciente de lo que quiere lograr. Por dentro, sin embargo, sigue siendo aquella adolescente inquieta, traviesa, emprendedora, valiente que vimos por primera vez en Música por Inclusión, en canal 15, de la Universidad de Costa Rica.


    Asaltada dos veces

    Verónica Bastos fue víctima de los ladrones, dos veces, el mismo día, pero a casi 8.000 kilómetros de distancia. La robaron en París y en Escazú. Estaba al pie de la torre Eiffel y le pidió a su compañero, el camarógrafo Eddie Vargas, que subiera a lo más alto de aquella estructura metálica a hacer unas tomas con una cámara portátil; ella se quedó tomando notas y cuidando la cámara grande, el bolso de ella, el salveque de él y otras pertenencias; de pronto llegó un hombre que le arrebató el bolso y salió corriendo. Verónica hizo el intento de perseguirlo, pero un militar gringo que estaba sentado al lado de ella le dijo que él se encargaría. El hombre se puso detrás del ladrón y recuperó el bolso.

    Ese mismo día, su casa de Escazú recibió unas visitas no muy agradables; el padre de Verónica se había quedado cuidando, pero en un momento que se ausentó, por la puerta salió él y por la ventana entraron los ladrones que se llevaron todo, léase todo, de lo cual no recuperó nada, léase nada.


    Con su propia receta

    ¿Quién es Ángel Rafael?- Mi salvador en Teletica y quien me ha dado un nuevo respiro y una nueva luz a mi apariencia. -¿Es virgen?- No lo creo... de pequeña era bailarina. -¿Qué es rating?- Una tontería. -¿Cuánto gana?- No he tenido tiempo de contarlo.

    -¿Ha pensando trabajar en México o Miami?- No. Me daría mal de patria. Todavía puedo dar mucho aquí. Por ahora, aquí me quedo. -¿Qué le molesta de las críticas?- Nada. -¿Habla como mexicana?- Jamás. ¿Es ordenada? No. -¿Qué come?- De todo.

    -¿Qué toma?- Agua. -¿Fuma?- No, gracias. -¿Qué piensa de la televisión en Costa Rica?- Puede dar más.

    -¿Qué piensa de los grupos locales?- Van bien, se toman más en serio. -¿Es periodista o figura?- Figura hasta la sepultura. Soy una periodista por dentro y por fuera.

    -¿Edad?- No me la recuerde. -¿Cómo se lleva con sus jefes?- Tengo una excelente relación con Pilar Cisneros y con Ignacio Santos. Ambos son muy profesionales, muy entusiastas. Da gusto trabajar con ellos. Pilar me da seguridad. Ignacio me motiva mucho.

    -¿Es floja?- El ser la hija mayor me dio fortaleza. Yo soy fuerte y me echo al agua sin pensarlo mucho.

    -¿Un cambio?- Ahora soy más mujer. Los cambios me obligaron a tomar una conciencia definitiva de lo que quiero. Soy más cuidadosa.



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