 Laura Rodríguez y Lawrence Arias
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Un huracán en calma
En Laura Rodríguez, de VM Latino, confluyen la audacia, la sencillez y el deseo de superación, pero reina la autenticidad.
Yuri Jiménez
yjimenez@nacion.com
Para Teleguía
Dicen que no es lo mismo verla venir que bailar con ella, un adagio que calza a la perfección a la hora de describir a Laura Rodríguez Jiménez, una de las presentadoras de VM Latino y cuya voz también es familiar para los radioescuchas de Radioactiva.
Su estilo desenfadado, sobre todo en televisión, le prodiga un sello de "¡Aquí vengo yo!", cuando lo cierto es que esta géminis de 21 años tiene sus estados de introversión y -aunque cueste creerlo- hasta de timidez.
"El signo zodiacal en mi caso se ajusta un ciento por ciento, eso de la personalidad doble. ¡Yo generalmente tengo dos de todo!", bromea con su peculiar forma de hablar, rápida y algo ronqueta.
Durante su adolescencia recibió clases de actuación y canto, y fue por esa época cuando se le ocurrió que quizá tenía cualidades para trabajar en televisión, en programas de corte juvenil. Su audacia sobresale cuando cuenta la forma en que llegó a VM Latino.
"Simplemente llegué a tocar la puerta, literalmente. ¡Seguramente creyeron que estaba loca! Pero la verdad es que a mí no me daba pena y no tenía nada que perder. Me pusieron frente a una cámara para hacer la prueba cuando nunca antes había hecho algo así. Supongo que todo salió bien porque desde entonces estoy ahí", dice con mucha confianza en sí misma.
Y es que si algo sobresale en la personalidad de esta muchacha es la autenticidad. Ella tiene muy claro el rango de edad del público al que se dirigen sus programas, y afirma que por eso trata de ser lo más cálida y confianzuda posible con quienes llaman para pedir canciones, hablar con ella o solicitarle consejos. "En esto hay que ser muy cuidadoso de no caer en lo chabacano, en la vulgaridad. Pero también llaman muchos adolescentes y el lenguaje no puede ser el mismo que el que uno utilizaría para hablar con adultos; yo definiría mi estilo como jovial", asegura. También aclara que está consciente de que su papel no es el de consejera, pues no tiene ni edad, ni experiencia ni atestados académicos que la faculten para ello. "Yo lo que hago es escuchar a la gente, compartir sus dichas y en algunos casos también sus tristezas, solidarizarme y que se sientan acompañados y, si se puede, alegres."
Además de la programación regular, desde hace un año tiene un espacio llamado Sábados de Pijamas, que se transmite los sábados de medianoche a una de la mañana. "Yo invito gente conocida y hablamos de diferentes temas, se les hacen preguntas acerca de su noche de bodas o de cuál ha sido la `pelada' más grande de su vida. Pero incluso ahí, que estamos en un horario para adultos, siempre trato de mantener la vulgaridad por fuera y, por dicha, nunca me ha pasado que alguien llame para salir con un domingo siete en ese sentido."
Lo que sí recibe con frecuencia son piropos, chocolates, cartas, flores y tarjetas. "¡Lo malo es que todo lo mandan pero nunca llegan los que lo envían para conocerlos!", dice en tono de broma.
Ante el desenfado con el que se desenvuelve Laura podría pensarse que se pasa la vida de fiesta en fiesta. Aunque ciertamente desborda alegría y ganas de vivir, ella tiene muy claro que el tiempo es oro y que debe combinar su trabajo con preparación en diversos campos.
Actualmente está estudiando sicología en la Universidad Hispanoamericana, está decidida a perfeccionar su inglés y hace poco empezó a hacer ejercicio para establecer, como dice ella, una armonía adecuada entre mente, cuerpo y espíritu.
Pero Laura afirma que la mayor pasión de su vida es la actuación, y su gran proyecto es enfilarse hacia ella en un futuro próximo. Aunque con frecuencia logra que sus interlocutores hablen de cualquier tipo de situación personal, cuando se trata de estar en la palestra del entrevistado es prudente y hasta tímida.
Su respuesta más comedida llegó al hablar del terreno sentimental. Ella no lo mencionó pero es conocido que era novia de Carlos Andrés Vargas, actual coanimador del programa A todo dar. Se limitó a aclarar que ya no son novios y que él "es un excelente muchacho". Luego declinó cortésmente referirse más al asunto.
En lo que sí es enfática es al describir a su hombre ideal. "Primero que todo necesito admirarlo. Que sea alguien muy seguro de sí mismo y muy estable, que no se achique ante los problemas sino que sobresalga por su positivismo, y que tenga mucha inteligencia emocional. Me gusta el hombre trigueño aunque el físico no es determinante, pero sí me encanta la gente que tiene una apariencia muy fresca", afirmó.
Por ahora Laura está concentrada en su trabajo, en sus amigos y en su familia, pues dice tener una muy buena relación sus hermanos y papás, sobre todo con su madre, a quien considera una persona de mucho carácter y muy bien ubicada en la vida.
Esta vecina de San Antonio de Belén afirma que tiene año y medio de no gozar de vacaciones. "Obviamente no es cosa del canal, soy yo la que no me tomo días de descanso simplemente porque me gusta tanto lo que hago que cuando estoy enferma me quiero volver loca en la casa y apenas puedo me voy a trabajar."
Así es Laura Rodríguez: enérgica e impulsiva, pero a la vez madura y reposada. Aunque suene paradójico, bien podría compararse con un huracán en calma, consciente de que su vida de adulta apenas empieza y tratando de mesurar su ímpetu para cometer la menor cantidad de errores posible. Hasta ahora, según parece, lo está logrando.
Créditos. Fotógrafo: Rónald Román. Producción general: Lawrence Arias. Peinados: Erick Monge para Studio Salon. Maquillaje: Ángelrafael González. Vestuario: Tienda La Ranita, primer piso del Mall San Pedro.
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