
Victor Flury .
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Frontera
El horror loco
Marlowe@sol.racsa.co.cr
Todas las pequeñas estaciones
que pasan brillando en la noche
y en las que nadie se baja del tren
Ray Bradbury, el autor de Crónicas marcianas, leyó un poema de Aldous Huxley que decía:
"Hum...si yo bajase, ¿qué pasaría"?, imaginó Bradbury, mientras descendía del vagón. Y lo que pasó fue un cuento.
He aquí una estética de la ocurrencia, de los caminos inescrutables de la máquina de fabular.
Cerca de la frontera (1999, TVE América, martes 14) tiene raíces bradburianas. Nos hallamos ante una prueba única: un grupo de personas debe permanecer una noche íntegra en un manicomio clausurado. El manicomio guarda el recuerdo de una masacre sucedida años atrás.
El organizador de "la fiesta", un millonario perverso que dedica ocio y negocio a realizar juegos de terror, quiere celebrar así el cumpleaños de su mujer.
Ninguno de los invitados sabe quién lo convocó. Pero el afortunado que sobreviva recibirá el premio de un millón de dólares.
La cinta, de sello argentino, retrata un periodo de la vida de dicho país bajo el reinado de la Junta Militar (fines de 1978). Dirige Rodolfo Durán e interpretan Claudio Gallardou, Ulises Dumont, Leonor Manso, Víctor Laplace, Alberto Benegas y Mirna Suárez.
Desde la primera escena, verdad y mentira cruzan la pantalla: estamos en medio de una doble moral, donde el miedo y el humor negro disputan una batalla confusa, paradójica.
Cerca de la frontera nos habla de cierta locura que, una vez socializada, asume la forma de la existencia normal; y filma tamaño disfraz a partir de un relato inestable.
Emerge, de todo ello, una obra difícil de clasificar, próxima al experimento y la improvisación. Obra que nos remite a las películas clase B de William Castle, aunque dentro de un formato mucho más actual; y que propone una ecuación nueva entre el horror de la demencia y la demencia del horror.
Dos caras, a fin de cuentas, de la misma moneda.
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