San José, Costa Rica, Costa Rica, del 5 al 12 de agosto 2001.








































Camilo Rodríguez Chaverri.

Comentario

El aniversario de Informe 4






Cuando le preguntan al escritor Gabriel García Márquez cómo hizo para inventar todo ese reino maravilloso del realismo mágico, dice que no tuvo que inventar nada: en América Latina todo eso está a nuestra disposición.

Aquí se puede ver de todo. Gabo cuenta que se ha encontrado con ríos de agua hirviendo, y que en una zona del Amazonas los giros de uno de los afluentes de ese enorme río hace que parezca como si se estuviera devolviendo. Además, es cosa de todos los días encontrarse con aparecidos, fantasmas y elementos que lucen sacados de ese cuento o de leyenda.

Por eso, le sale a él tan natural escribir sobre una muchacha cuyo cabello no dejó de crecer, ni siquiera después de su muerte, y que tenía 22 metros de mechas cuando abrieron su tumba. Ni que donde estaba el cuerpo de un niño fallecido, nunca ha dejado de estar la energía de ese niño, pues alguien, que nadie ve, desacomoda las flores y genera desórdenes a cada rato...

Aquello de que un personaje andaba rodeado de mariposas tampoco es cosa que uno no pueda ver en nuestro ambiente. Hace mucho conocí en Guácimo a un señor que andaba todo el día rodeado de palomas. De nada le servía matarlas, igual llegaban de nuevo y le perseguían como una sombra.

Y el ejemplo más colorido es el de un circo que se transportaba vía marina. El barco naufragó y a los días los pescadores traían en sus redes leones, jirafas y elefantes...

Pues bien, resulta que ese mundo paralelo, ese mundo alucinante, es muy importante en nuestros pueblos. No se trata de la superstición como manera de explicarse los recovecos de la vida. Se trata de la magia y la poesía como conductores de creación colectiva de nutrientes del imaginario de todos.

Y hay un programa que se ha encargado de darle a ese mundo un sentido periodístico. Es Informe 4, un programa informativo muy seguido por la gente, y que cuenta con un formato y un lenguaje a tono con esta realidad escondida y sin límites.

En estos días cumplió un año, y merece un homenaje pues es uno de los programas más entretenidos, interesantes y divertidos del país. De alguna manera lo han discriminado por el uso del sensacionalismo, pero dicho recurso es válido. (La gente suele confundirlo con el amarillismo, que se limita a inventar lo que comunica y siempre es nocivo.)

En nuestra televisión los maestros del sensacionalismo como recurso fértil e inofensivo son los productores y periodistas de este programa. Tiene un manejo del idioma mucho más flexible e inundan Canal 4 de colorido y sabor.

Sin ser un programa de humor, hacen un gran aporte a una sociedad en crisis. Ese aporte es la risa. Una vez llevaron una gallina con dos anos y aquello, en medio de explicaciones del veterinario y réplicas de su dueña, fue un carnaval...

Pero, volviendo al realismo mágico, Informe 4 es el mejor recurso audiovisual que puede tener un escritor en Costa Rica. Ahí se encuentra el televidente la casa de los sustos, donde se ven pasar por la noche a soldados y viejitos. Ahí tiene una explicación el último ataque del chupacabras y se entera uno que, sea lo que sea, algo existe... Aunque sea en la mente, libérrima y soberana, de las comunidades.

Y un puñado de mujeres, amparadas por sus ángeles, dan explicación cósmica a los próximos treinta años. (Alguna de ellas, incapaz de hacerle daño a una mosca, asegura que habla con Dios...)

Lejos de los criterios mezquinos con que lo meten en un solo saco con Primer Impacto y Ocurrió Así, Informe 4 es uno de los programas más originales de la televisión comercial de nuestro país, y uno de los más humanos.

Hasta podrían publicar un libro con solo las historias humanas, las semblanzas de gente extraordinaria. Recuerdo la de una mujer que tenía más de 20 años de no salir de su casa, y no lo hacía por falta de medios, sino por convicción. Y también la historia de un pueblo que, ante la desaparición de un niño, suspendió todas las actividades para meterse en los cafetales a perseguir a los duendes, los supuestos responsables del incidente. Y en pleno siglo XXI...

Cabe otro mérito incuestionable, y es que Informe 4 viaja a las comunidades. No es un noticiero meramente capitalino, por lo que resulta más cercano al pueblo y más variado, por supuesto.

Nunca sabe uno con qué saldrán al día siguiente. Es una caja de sorpresas, y he ahí un secreto de la tele, donde en la variedad está el gusto.

Durante este año de trabajo, hemos visto cómo se desarrolla el talento de profesionales como Arlette Chaves, Roxana Lobo o Eduardo Castellón, y lo bien que se llevan el jefe de información, Gilberto Valencia, y el productor y realizador, José Gamboa, con la directora Roxana Zuñiga, la capitana del barco. Sería mezquino dejar de rendirle un homenaje también a Greivin Moya, quien fue el coordinador de este programa durante la primera mitad de su corta historia.


Greivin Moya y Gilberto Valencia.














A ellos y ellas nuestra admiración por su trabajo en ese programa que refleja al ser costarricense, variopinto, pícaro, socarrón, montañés, creyencero y que nunca se toma demasiado en serio.





Sitios relacionados:

  • Cinemanía




  • © 2001. LA NACION S.A. Diseño y puesta en línea: Gerardo González Vásquez, gegonzalez@nacion.com El contenido de Nación.com no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com