
Víctor J. Flury
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El mono de Darwin
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Si usted es adicto a los filmes de marca y raíz cognoscitiva, le recomendamos Heredarás el viento (1999, Movie City, miércoles 18). Dirigida por Daniel Petrie y actuada por Jack Lemmon y George C. Scott, esta obra de formato televisivo deriva de una pieza de teatro basada en las transcripciones de un recordado pleito jurídico.
Se trata, aquí, de la versión número tres del hecho. La primera (1960), de Stankey Kramer, tuvo de protagonistas a Spencer Tracy y Fredric March; la segunda (telefilme, 1988), a Kirk Douglas y Jason Robards.
Todo sucedió en Hillsboro (Tenesí), donde contradecir la letra de la Biblia te puede llevar a la hoguera. Un maestro de escuela, B.T.Cates, fue arrestado, año 1925, y puesto en la silla de los acusados. ¿Motivo? Enseñar en su clase la teoría de Darwin sobre el origen de las especies.
El caso atrajo la atención nacional cuando un excandidato a la presidencia (William Jennings) llegó al desdichado pueblo con la idea de apoyar a su plana mayor eclesiástica, mientras un famoso ateo (Clarence Darrow) decidía tomar a su cargo la defensa de Cates.
La disputa de Darrow y Jennings (los nombres han sido cambiados en la obra) pertenece a la historia de la verdad; y su interés va más allá de lo anecdótico. En realidad, el escándalo, para algunos, proviene de la secuencia evolutiva que nos ata al mono, acontecimiento vivido cinco millones de años atrás y que rebajaría nuestra condición existencial. Del mismo modo que la demostración de Galileo de que la Tierra gira alrededor del Sol rebajaría la dignidad de nuestro planeta.
El filme de Daniel Petrie asume la causa y efecto del debate y clava su dardo en el centro de la soberbia humana.
Nos hallamos ante una muestra de biocine, cuyas acciones legales no escapan a las reglas del medio cineístico. Los ángulos, el travelling veloz o pausado, la puesta en escena, el primer plano de los personajes evocan la batuta de un cineasta-abogado (o a la inversa) que mezcló astutamente los dos oficios y tradujo a la pantalla su visión de la justicia. Me refiero a André Cayatte y, por lo menos, a un par de obras suyas: Justicia cumplida (1950) y No matarás (1952).
Heredarás el viento glosa, en realidad, a Darwin cuando este afirmaba que "...el hombre aún lleva impresa en su estructura corpórea la huella indeleble de su humilde origen" .
Humildad que rechaza el intento de censurar al mono y que Job extendía a los demás animales de la creación: "Hermano soy de los dragones y amigo de las lechuzas". La cita está - ¡oh sorpresa! - en la misma Biblia: 30,29.
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