Muñeca sensual

  • A los 23 años Natalia Oreiro lanza su segundo disco compacto. Confiesa que hoy no piensa en casarse y que arriba del escenario necesita sentirse sexy




    La uruguaya Natalia Oreiro es una de las figuras más conocidas en Argentina y en el resto del mundo. La que fuera protagonista de la telenovela Muñeca brava, sigue conquistando con sus canciones y su admirada y sensual figura.

    "Me gusta arriesgar y provocar. Arriba del escenario necesito sentirme sexy", dice Oreiro, cuya telenovela aún se pasa por Telefé Internacional, televisora argentina, la cual transmite en nuestro país por medio del sistema de televisión por cable. Natalia prepara su regreso a la pequeña pantalla para el 2001.

    La otrora Muñeca brava se muestra cada día más atrevida y sus fotografías en las revistas de circulación internacional se caracterizan porque aparece cada vez con menos ropa y con más cara de peligrosa.

    Natalia Oreiro, actriz y cantante, o viceversa, quien llegó a Buenos Aires hace seis años en busca de una oportunidad artística, no necesita de poses ni de vestimentas extrañas para verse bien. Ella ha conquistado a todos, incluso en una encuesta de la revista Gente, de Argentina, apareció como una de las figuras más populares de esa nación.

    Ahora Natalia vive en una casa grande de Palermo Viejo, exclusivo barrio de la capital argentina, pero cuando llegó, con lo que ganaba en la novela Inconquistable corazón, que era muy poco, se pagaba una habitación con un baño en la casa de una señora mayor. Allí vivió un año. En una entrevista con la revista Gente, Natalia dijo: "El primer año lo pasé muy difícil en lo emocional. Me acuerdo de que el primer cumpleaños en el que no me desperté con una rosa roja en la mesita de noche fue a los 18, el primero que pasé acá en Buenos Aires. En vez de una rosa, como me dejaba mi papá, me desperté con una cucaracha enorme en medio del pecho. Pero la aplasté. Tuve que crecer, hacer una evolución, porque tenía que vivir de mí".

    Su gran casa nueva es el testimonio perfecto de que la niña que llegó desde Montevideo supo evolucionar y sobrevivir. Y que hoy su edad dice 23, pero su temperamento, su madurez, su interior, tal vez indiquen varios más. Natalia debe decidir sobre negocios que involucran fama y dinero como si tuviera 50 años. Y no se acobardó cuando eligió alejarse de la televisión (y abandonar 25 puntos de rating que tenía en Argentina Muñeca brava) para dedicarse a la música y a la grabación de su segundo disco.

    ¿Pero las estrellas no duran para siempre?

    "No, pero también depende del lugar que uno quiera ocupar. Yo sabía que bajarme de la televisión para muchos era una locura. Cómo iba a dejar 25 puntos de rating. En el canal no querían, de verdad fue una lucha muy fuerte. Pero yo siempre fui de frente. Me puedo equivocar. Puedo volver a la televisión y no gustarle a nadie, pero prefiero equivocarme yo, y no que se equivoque otro por mí. No soy dueña de la verdad y mi carrera es corta, es cierto, pero también tengo una gran intuición para elegir, y si me va mal no quiero echarle la culpa a nadie. "

    Natalia habla y habla de un modo arrollador. Esa, tal vez, sea su segunda característica personal más notoria. Uno la imagina peleando con pasión un contrato con los gerentes de Telefé o de su casa disquera BMG, y entiende un poco mejor que una estrella no solo se hace con ángel o carisma.




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