Tras nueve años de residir y trabajar en el extranjero, Victoria Campos Cantero un buen día vivió en carne propia lo que pregona la publicidad de una reconocida tarjeta de crédito: hay cosas que el dinero simplemente no puede comprar.
La señal de alerta se la dio una de sus tres hijas cuando preguntó, con acento anglosajón, qué cosa era un tamal. “Hasta aquí” –dijo ella– y, con el apoyo de su esposo, hicieron las maletas y regresaron a Tiquicia.
Eso fue hace como un año y ya cumple seis meses de trabajar en Repretel. Allí llegó contratada como presentadora de la edición meridiana y también como encargada de realizar trabajos especiales de investigación.
Últimamente se le ve en el horario de las seis de la mañana, pero, según explica, es algo temporal, en parte, para cubrir la salida de la presentadora salvadoreña Vanessa Funes.
Pero el rostro de Victoria Campos no es nuevo en la televisión nacional. Si hace memoria y los años se lo permiten, la recordará como presentadora y periodista de las ediciones vespertina y nocturna de Telenoticias, de canal 7, allá entre 1994 y 1996. También trabajó como presentadora del programa Antorcha en el canal 13.
En Estados Unidos se desempeñó como periodista independiente para el Noticiero Univisión, de canal 66 en Chicago.
La radio tampoco le es ajena. Fue locutora y productora de los programas Mini Noticiero, Panorama y Quehaceres, en Radio Nacional.
Credibilidad ante todo. Como ven, el currículo de Victoria Campos habla muy bien de ella. Pero, ya en persona, habla mejor su porte de mujer culta y educada. Su trato es cálido y posee sensibilidad de artista. La disciplina que la distingue es herencia del cuatrienio que se destacó como contrabajista en la Orquesta Sinfónica Nacional.
Su conversación revela madurez. Sabe expresar sus ideas con inteligencia y soltura, y a menudo las palabras salen de su boca acariciadas por una fresca sonrisa.
Dada su sólida formación académica y trayectoria, no es extraño que Roxana Zúñiga la llamara para ofrecerle el puesto de presentadora. Le cae bien. Se muestra segura en lo que hace y, sobre todo, proyecta veracidad.
No en vano su gran escuela periodística fue la BBC. Allí llegó a trabajar como productora de BBCmundo.com, en la sección latinoamericana, luego de obtener un posgrado en diseño de páginas web en la Universidad de Londres.
La principal lección aprendida fue que, más allá de la primicia, está la credibilidad del medio.
A su regreso, Victoria fue sorprendida por la gran relevancia que habían adquirido en nuestro país la nota roja y las noticias de la farándula. “¿Qué fue lo que pasó aquí?”, fue lo primero que se le vino a la mente.
Y es que ella cree firmemente en que el periodista no debe perder la perspectiva de que trabaja con la vida de las personas. De ahí la necesidad de encontrar el balance en la función periodística de educar, informar y entretener, más allá de los dictados de las maquinitas medidoras de audiencia.
“El detractor número uno de la libertad de expresión es el rating, por condicionar qué se cubre y qué no”, afirma con trasparencia y convicción.
En Repretel, Victoria se siente a gusto. Ha formado parte del proceso de cambio que se dio con la llegada de Marcela Angulo y Grettel Alfaro a la dirección del noticiario. Disfruta de su trabajo, el cual ve ante todo como un compromiso social que tiene como finalidad brindar información oportuna y relevante para mejorar la vida de las personas.
Servir –considera ella– es su misión como periodista y esta idea, a la vez, sirve de antídoto para que la cámara no acabe coqueteando con su ego. “Tengo claro que yo no soy la noticia y que las estrellas están en el cielo”, puntualizó.
¿Planes a largo plazo? Sí tiene, pero no suelta prenda. Lo único que deja escapar, otra vez, es su suave sonrisa y un diplomático “no, mejor después le cuento”.
Feliz
atareada y contenta
Diez años de matrimonio no son impedimento para que Victoria Campos, a sus 32 años, declare a los cuatro vientos que haber unido su vida con Julio Cruz fue la mejor decisión que ha tomado. “Me siento muy afortunada de compartir mi vida con un ser humano como mi esposo”, confiesa enamorada.
Fruto de esa unión llegaron tres niñas que le roban el sueño y los sueños: Daniela, de 8, Elena, de 7, y Cristina, de 2, son las consentidas y culpables de que su segundo oficio sea el de “taxista”. “Las llevo a clases de ballet, de jazz, al catecismo, al club de coro, a gimnasia y a tenis. Soy como mamá gallina”, declara con satisfacción.
En lo personal, Victoria gusta de la lectura y le encanta salir “a cenar rico”. Su paladar está entrenado para deleitarse con la cocina japonesa, tailandesa, italiana..., en fin, usted proponga.
Para ella, haber tenido la posibilidad de viajar y conocer otras culturas le enseñó a tener una perspectiva más abierta y a ser tolerante con las personas de costumbres e ideas diferentes.
En cuanto a deportes, le encanta el kick boxing, pero como hace rato que no hace ejercicio, se acaba de matricular en un gimnasio aunque para ello deba robarle tiempo al tiempo. Disciplina no le falta. Así que pronto la verán sudando la gota gorda dentro y fuera de las cámaras. ¡Que le aproveche!
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Fotografías
Freddy Víquez para LN