En medio de las miles de locuras, bromas y payasadas a las que
cada viernes nos tiene acostumbrados Mario, Daniel, Edgar y Erick
en El show de La ½ Docena, vemos, de vez en cuando, actrices
invitadas tan guapas como divertidas que complementan de forma
acertada al histriónico elenco titular. Sin embargo, entre
todas esas chicas que desfilan por los set del programa, hay
una que llama la atención debido al conjunto de cualidades
que emana frente a las cámaras: sobria presencia, expresión
corporal y un sutil toque de sensualidad.
Oriunda de Naranjo y con 24 años de edad, Érika
Hidalgo es la encargada de darle vida a dos peculiares personajes
del programa de televisión y aportar un toque femenino
al divertido espacio.
Con rasgos finos, nariz respingada, tez blanca, sonrisa pícara
y rostro muy expresivo, Érika encarna a Rosita, la conductora
de un programa de televisión de chismes del espectáculo al estilo
del mexicano La oreja. La actriz logra parodiar de forma efectiva
a las presentadoras de la farándula con “tonitos” muy
nice y gesticulaciones muy proper: una verdadera caricatura de
ese mundillo rosa.
Su otro personaje también es una presentadora de televisión:
Julia de Marco, quien junto a su esposo Marco (Edgar), presenta
un programa matutino de curiosidades del hogar. Lo cómico
es que la pareja guarda una serie de resentimientos y enojos
que descargan en pleno programa a través de indirectas
muy directas; pero al final siempre se contentan y terminan en
un puro arrumaco. La química entre la actriz y el actor
es notoria, y la expresiva interpretación de la joven
atrae las cámaras como un magneto.
Detrás de estos personajes hay una humilde soñadora
con amplia trayectoria en el teatro, una naciente carrera en
la producción audiovisual y un sueño por habitar
en el mundo de las artes.
Enamorada. Érika está perdidamente enamorada, pero
no de un príncipe azul de fantasía ni de un “galanucho” de
telenovela; sino de la manifestación más sincera
y emotiva del ser humano: el arte. Las tablas, la danza y la
producción audiovisual son sus amores.
Todo empezó cuando cursaba el noveno año en el
Colegio San Agustín, de Palmares, y una profesora la llevó a
ver, junto con el resto de su clase, la obra Médico a
Palos, de la Compañía Nacional de Teatro. Érika
quedó convencida de que los suyo eran las tablas después
de ver la pieza. “El teatro es un mundo maravilloso, me
encantaba y quería ser parte del él”, dijo.
Cuando salió del “cole” ingresó a
la carrera de comunicación colectiva en la Universidad
de Costa Rica; posteriormente empezó a estudiar artes
dramáticas de forma paralela. Las tablas poco a poco la
fueron seduciendo hasta volverse su prioridad.
En la actualidad, está a punto de graduarse de artes
dramáticas y, aunque ha hecho una pausa en comunicación,
confiesa que piensa retomar los estudios en esta área,
específicamente en producción audiovisual.
En su corta carrera Érika ha participado en varias obras
como A la diestra de Dios padre, Nosferatu, De noche y Viaje
al reino de los deseos, entre otras.
En televisión también tiene camino recorrido,
pues ha trabajado como presentadora de los programas de Canal
15 Música Progresiva y Lunes de Cinemateca. Su nuevo proyecto
es la danza, por lo que recibe talleres con Danza U. La idea,
según Érika, es complementar sus conocimientos
en el teatro. “La danza es un medio para explorar la expresión
corporal”, manifestó.
Con una floreciente carrera, todo parece indicar que seguiremos
escuchando el nombre de Érika, ya sea en el teatro, la
danza, la televisión, o bien en las tres.
Belleza natural
Entre tanta figura “siliconada” y exceso de maquillaje
que ronda en la televisión nacional, la belleza natural
de Érika brilla con luz propia. Segura de sí misma
y con una personalidad extrovertida, la actriz es una de esas
mujeres que no requiere de un bisturí para verse bien. Érika
afirma que nunca se realizaría una operación estética,
porque, además de costar mucho dinero, atentan contra
la salud. “Si me opero algo serían los ojos, pero
porque soy miope”, dijo en son de broma. No obstante, la
joven no critica ni juzga a quienes se operan, pues reconoce
que es el mismo machismo de la sociedad quien empuja a las mujeres
al quirófano.
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Fotos:
Garrett Britton