“Chope, aprobado. El programa va”. La frase le provocó mariposas
en el estómago.
Tenía años de rumiar la idea de establecerse en
la televisión con un programa que aportara una visión
del futbol “desde adentro”, con confesiones de sus
protagonistas. Pero cuando su productor Kristian Arguedas le
confirmó que había cerrado las negociaciones con
Repretel y que Wanchope presenta saldría al aire pronto,
el futbolista tragó saliva.
Claro, fue una sensación momentánea, porque, como él
mismo asegura, afrontar retos ha sido un ingrediente de su vida
desde muy pequeño. Su vínculo con las ligas de
futbol que se cuentan entre las más prestigiosas del mundo,
sin duda, terminaron de marcar su temple y la seguridad en sí mismo.
Sin embargo, no se ha tomado con ligereza, en absoluto, esto
de la televisión.
Chope debutó ayer en canal 6 a las 6:30 p.m., en horario
estelar y con nada menos que Alexandre Guimaraes como su primer
invitado.
La primera fase comprende 10 programas; de acuerdo con los resultados,
es posible que se amplíe.
Pero bueno, para no cruzar el puente antes de llegar al río,
se impone hablar del preludio en esta nueva etapa de Paulo César
Wanchope Watson, quien asegura que su estrategia global para
salir bien librado de este reto es simple: ser él mismo.
Con solo unos meses de haber regresado al terruño tras
10 años en el futbol extranjero, Paulo se confiesa feliz
de estar cerca de su familia y de disfrutar de detalles que se
magnifican cuando se está lejos, como la comida que le
hace su mamá.
Sin embargo, le ha costado un poco acostumbrarse de nuevo al
ritmo de trabajo que impera en el país, pues ya se había
adaptado a la dinámica de mayor exigencia, en todo ámbito,
que rige en países desarrollados como Inglaterra.
—¿
Cómo se siente a menos de una semana de la primera emisión?
—
Tranquilo, aunque lógicamente no deja uno de sentir cierto
nerviosismo porque en realidad se trata de una actividad nueva
a la que uno no está acostumbrado.
—¿
Cómo ha sido su preparación? ¿Ha tenido
la oportunidad de llevar algún curso de dicción,
locución...?
—
Pues todo se decidió bastante rápido, por lo que
cursos, en sí, no he llevado. Pero sí me he asesorado
con gente que trabaja en esto, incluso me han dicho que haga
ejercicios como hablar con un lápiz prensado entre los
dientes para articular mejor las palabras.
—
Está acostumbrado a ver su imagen en la cancha. ¿Ha
visto alguna de las pruebas, ya como entrevistador, para autoevaluarse?
—
Ya me dieron algunos cassettes, pero francamente todavía
no los he podido ver porque los preparativos del programa y el
campeonato nacional me han tenido ocupadísimo. Pero claro
que voy a hacerlo esta semana, es otro consejo que me han dado
los que saben: hay que verse para ver en qué se puede
mejorar.
—¿
Se ha preparado viendo programas de entrevistas de esta índole,
de acá o foráneos, últimamente?
—
Sí claro, especialmente en ESPN, Fox Sports, programas
mexicanos, argentinos. También le pongo mucha atención
a gente de aquí que tiene años en televisión,
como a un Édgar Silva, Adriana Durán, Patricia
Figueroa...
—
Arrancan con Guimaraes. ¿Ya está definida la lista
del resto de entrevistados?
—
Le puedo decir que hay jugadores, técnicos, árbitros,
dirigentes. Prefiero no adelantar los nombres porque no sé si
se vale (se ríe al tiempo que indica que mejor le preguntemos
a su productor).
—¿Cómo lograr que el espacio al ser tan “amigable” no
se convierta en un escenario muy condescendiente, sin picante?
—
No, no, porque se trata de una entrevista relajada pero con una
temática interesante, sobre temas de profundidad, futbolísticos,
que conocemos muy bien. No los voy a comprometer en nada, en
cuanto a preguntas raras, sino que es un intercambio humano.
Nosotros nos ponemos barreras con los periodistas porque hemos
recibido tantas cosas (se refiere a críticas o comentarios
que no comparten) durante tanto tiempo que nos volvemos cerrados.
Conmigo es diferente porque sé lo que sienten (los entrevistados)
y de lo que les gustaría hablar.
—¿
Se ha sentido extraño a la hora de recibir maquillaje
y toda la logística que implica salir en televisión?
—
Sí claro, bastante extraño. Yo vi que me pusieron
como tres capas de maquillaje y yo: “¡Oiga no, parezco
un payaso!”, y me tuvieron que convencer de que en televisión
no se va notar.
—
Su trabajo en el futbol implica aprender a enfrentar todo tipo
de presión con sangre fría. ¿Todavía
siente alguna vez cosquillas en el estómago en situaciones
de juego muy apremiantes?
—
Sí claro, todavía. Siempre uno siente como un vacío,
una incertidumbre en algunas jugadas.
—¿
Ha percibido alguna sensación parecida en sus primeras
incursiones como entrevistador?
—¡
Claro! En el primer programa estaba muy nervioso, sudaba...,
creo que es lógico, y para calmarme utilizo la misma estrategia
que en la cancha: respirar bien. Cuando pasa esto es muy importante
manejar la respiración, y luego concentrarse. Claro, yo
juego futbol desde los seis años, la televisión
es hasta ahora, así que lógicamente me siento más
nervioso.
—
¿Eso quiere decir que le provoca más inquietud
tomar un micrófono y hablar en cámara que lanzar
un penal definitorio a estadio lleno?
—
Vea, yo me sentí más nervioso ahora, en este proyecto,
que como me visualizo en el juego inaugural contra Alemania.
Me veo muy tranquilo, sé que van a haber 66.000 personas
en el estadio y 2.000 millones viéndolo en el mundo. Pero
como le digo, esto es lo mío desde toda la vida.
—¿
Cómo piensa conquistar al público televidente?
Yo me considero una persona honesta, a algunas personas les chocaré,
a otras no, pero siento que el trabajo que vamos a hacer es honesto
y creo que les va a gustar.
Paulo en pases cortos
La temática de Paulo Wanchope, a menudo —por no
decir siempre—, versa sobre futbol. Esta vez lo sacamos
de la cancha.
—¿
Qué les dice a quienes lo tildan de arrogante?
— Que tienen que conocerme mejor.
—
Su momento más sublime en el futbol.
—
El día que logré el contrato en Inglaterra.
—¿
Y el más triste?
—
Lo que pasé en España.
—¿
Le parecen atractivos los pechos de silicona, ahora que están
tan de moda?
— (Pausa) No. A veces se les va la mano.
—¿
Los fubolistas deberían tener algún tipo de formación
educativa obligatoria?
—
Sí, claro.
—¿Cuán difícil es mantenerse bien portado cuando
se es un futbolista popular y muy atractivo para las damas?
—
Nooo, pero si uno tiene la confianza, está contento con
la persona que está y forma una linda familia no es difícil
para nada.
—¿
Cuál es el piropo más recurrente que le gritan
en el estadio?
—
Juepucha no, yo la verdad es que no..., ¡a mí no
me piropean! (risas) ¡Ah bueno!, una vez me dijeron que
tenía los ojos bonitos; y en el Saprissa una aficionada
morada me gritó: “¡Lástima esas piernas
ahí en el Herediano!”
—¿
Y qué es lo que más deberían piropearte?
—
La honestidad. A veces soy hasta muy directo, no debo serlo tanto;
pero es que desde chiquillo he sido así.
—¿
Tiene una hija, le pedirá un hermanito próximamente?
—
Sí, ya queremos. Seguro el otro año.
—¿
Alguna vez, de niño, algún jugador le negó un
autógrafo?
—
Sí claro, varios. Sentí muy feo.
—¿
Se acuerda quiénes fueron?
—
Sí me acuerdo, claro. Pero prefiero no decir nombres.
Por eso yo siempre trato de firmarles a todos los chiquitos,
porque yo sé lo que sentí en ese momento.
—¿
Cuál es el defensa más duro o más difícil
de eludir que ha tenido en su vida?
—
Me costó mucho el francés Marcel Desailly, quien
jugaba en el Chelsea en ese entonces.
—¿ Y a nivel local?
—¡
Uy imagínese! Tengo más de 10 años de no
jugar acá. ¡Ya sé!, Héctor Marchena.
Tenía buen salto y era muy rápido.
—¿
Va a pasar la “Sele” a la segunda ronda en Alemania?
—
Sí, sí va a pasar. Vamos a pasar.
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Fotografías
Garrett Britton.