Las memorias doradas de Antonio Bertarioni Montes remiten a la brisa del mar de Puntarenas, mejengas en la playa y la venta de mariscos, cuando –siendo un adolescente– atendía el negocio familiar mientras soñaba con ser algún día alguien importante.
El sueño de aquel chiquillo de piel canela y pelo negrísimo, comenzó a tomar forma cuando un día de 1990, mientras animaba un baile en su Puerto querido, conoció a Marco Chaves, quien para entonces era una de las voces principales de Radio Uno y le ofreció hacer una prueba en San José.
Quizá por ser hijo único no tuvo problema para abandonar el nido y probar suerte en la capital. Con 23 años hizo maleta y fue a dar con sus huesos a la radio que por muchos años escuchó y a la que siempre quiso llegar. Como casi todos, empezó programando música en la madrugada.
Aquello, aunque bueno, no era suficiente, pues como todo novicio quería “matar fiebre” con el micrófono, así que, entre canciones, aprovechaba para mascullar una que otra frase al aire, pese a que le estaba prohibido. “Es que era la única forma de ir probando y darme a conocer”, confiesa hoy 16 años después.
Así, el Tigre Tony –nombre de batalla que le heredara el también animador, Eddy Herrera, en referencia a la conocida mascota de un cereal– poco a poco fue ganándose un espacio en el dial.
El cambio sobrevino tres años después de ingresar a Radio Uno, y esta vez su nueva morada sería 103, emisora que para entonces gozaba de la preferencia absoluta entre los colegiales. Desde entonces, el Tigre ha cargado con la etiqueta de locutor juvenil, título que hoy, a sus 36 años, todavía ostenta.
“Lo que pasa es que yo me adapto a los gustos de mi público y escucho de todo, hoy es reggaetón, pero si mañana los jóvenes quieren oír tango, pues tango programamos”, comenta.
A la tevé. Su debut en la pantalla chica fue en el desaparecido canal de música TVA, todo un suceso en los 90. Ahí, entre otras cosas, producía y conducía su propio espacio, Tiger Time. Cuando este canal cerró, nuevamente se mudó de patio, esta vez a VM Latino.
Allí llegó por petición de su gran amigo Jorge González, quien le comentó a Paul André –dueño del canal– la posibilidad de incorporarlo a la naciente televisora.
Desde entonces Tony hace las veces de presentador y director de programación, labores que también realiza en la radio juvenil Exa.
Hombre de radio y televisión, este porteño de sonrisa a flor de boca, se retrata así mismo como adicto al trabajo y perfeccionista, aunque no lo suficiente como para apagarle su buen humor.
Su clave para triunfar y mantenerse por más 16 años en un medio en donde la gente va y viene es la autenticidad que proyecta al aire.
“Lo que ve y lo que oye la gente es lo que soy, no tengo poses ni mates raros; cuando alguien me reconoce y me saluda, me quedo conversando como si fuésemos viejos conocidos”, afirma el animador.
Una de las cosas que no soporta es el silencio, porque dice entristecerlo, así que, cada vez que llega a algún lugar, lo primero que hace es poner música. Sin embargo, contrario a lo que muchos piensan, afirma que si bien su trabajo es andar de fiesta en fiesta, él no se considera un fiestero. Más bien, asegura que, a su edad, lo mejor es disfrutar de su madurez y en especial la capacidad que ha desarrollado para decir las cosas de frente.
“He aprendido a no tomar decisiones a la ligera, porque eso me ha dado golpes muy duros, por eso ahora la llevo con calma”, dice.
Metrosexual. Su desenfado para hablar le hace revelar aspectos de su vida poco conocidos, como por ejemplo, que tiene una inaguantable compulsión hacia las colonias y los relojes, aunque son las fragancias las que lo obsesionan. “En especial me gustan las frescas y cítricas, de ambas tengo muchas, como la Curve, algunas de Kenneth Cole y otras más”, agrega.
Pero lo que más llama la atención de este piscis, es su gusto y preocupación por andar siempre impecablemente bien presentado. Por ello, recurre a cremas, champúes y otros productos de belleza.
Fiel a su forma de ser, poco o nada le importa lo que digan de él, por eso no tiene ningún problema en hacerse las uñas de sus manos y sus pies, así como reconocer que le gusta depilarse totalmente. Además, confiesa que tiene cremas antiarrugas y para el cuerpo, las que utiliza a diario.
Si hay algo que no soporta de una mujer, es que no cuide su apariencia. Un mal olor o un “desgreñe” es algo sencillamente inaceptable. “Me gusta cuidarme mucho y siempre estar bien presentado, por eso, es lo mínimo que le puedo pedir a una mujer en su apariencia”, dice.
Le consultamos sobre recientes publicaciones que indican que su corazón pertenece a una tica que labora en Honduras, pero prefirió no referirse al asunto, pues dijo estar tomando un nuevo aire después de su divorcio. Lo que sí dijo, es que, de una mujer, le gusta que comprenda su trabajo sin celos.
A futuro le gustaría emprender su propia empresa, no importa de qué. De hecho, no tiene ni idea, pero de lo que sí está seguro es de que quiere ser su propio jefe aunque no pretende abandonar su romance con el dial.
Chineados de Mau
La música: Como hombre de radio y aficionado a la música, el Tigre tiene sus artitas y canciones favoritas:
No te apartes de mí, de Roberto Carlos.
Noche de sexo, de Wissin y Yandel.
Tego Calderón.
Daddy Yankee
Rayas del tigre
Nombre: Antonio Bertarioni Montes
Padre: Jorge Bertarioni
Madre: Cristina Montes
Fecha de nacimiento:18 de marzo de 1970.
Detesta: la hipocresía
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Fotos:
Garrett Britton