REPORTAJE
 

San José, Costa Rica, del 12 al 19 de febrero de 2006.

Naturalmente María

Fiebre. La presentadora de Noticias Repretel, María Jara, apuesta a la credibilidad con su imagen sobria y una buena dosis de espontaneidad.

Ronald Díaz V.
cmonteroulate@yahoo.es

Cuando María Jara Quirós era chiquilla le gustaba jugar a ser periodista. Grabadora en mano y con la complicidad de una compañera de escuela, ella transmitía las corridas de toros de Zapote utilizando como unidad móvil su vasta imaginación.

De pequeñita ya le encantaba ver noticias. Recuerda, por ejemplo, a don Danilo Arias en Notiseis. También le leía el periódico a su mamá mientras ésta cocinaba. No es de extrañar entonces que por su mente solo cruzara la idea de estudiar comunicación.

Hoy, luego de laborar para distintos medios escritos y radiofónicos, María se desempeña como presentadora en la edición del mediodía de Noticias Repretel.

El objetivo que la llevó al periodismo es simple: lo hizo –dice– para comunicarse con la gente, pero sobre todo por su inclinación hacia un periodismo de servicio con el cual poder ayudar a una persona, a una familia, o mejor aún, a una comunidad.

El papel de presentadora nunca cruzó su mente. ¿Por qué? Bueno, porque no creía encajar en ciertos estereotipos de presentador que ella suponía necesarios y que el tiempo se encargaría de desmentir.

Pero antes tuvo que correr mucha agua debajo del puente. A la comodidad del set del noticiario le antecedió el duro trabajo del reporteo. Los periodistas lo saben. Igual hay que llevar la noticia de una inundación que cubrir las notas de cultura. Es la riqueza y variedad del trabajo la que va moldeando el carácter y habilidad del comunicador.

También fue locutora comercial, escritora de revistas y participó en diversos espacios de radioemisoras como Monumental y Columbia.

Su primer empleo formal fue en el noticiario de Monumental bajo la batuta de Ramón Alfonso Soto. Luego llegaría al programa Enfoque 13, del canal estatal, que se constituyó en su primera experiencia televisiva.

Allí mismo María fue productora de espacios de opinión y consulta. Un posterior regreso a la radio, esta vez en Columbia, fue la antesala de su llegada a Repretel, medio en donde pronto cumplirá tres años de labor.

Repretel le dio a María la oportunidad de acercarse a la gente de la manera que tanto disfruta y más aún cuando tuvo a su cargo la sección de servicio, De su lado. Luego transitó por diversos horarios y en una de esas vueltas terminó en su actual puesto de presentadora.

La exposición diaria, la sobriedad y naturalidad características de María Jara, la han consolidado como figura destacada del noticiario meridiano. El favor del público televidente lo percibe en la calle o el supermercado, en donde recibe palabras de apoyo a su trabajo. Eso le indica que va por el camino correcto.

Quisimos aprovechar nuestro encuentro con María para formularle algunas preguntas relativas al medio y, en particular, a la figura del presentador de noticias.

-¿Cuál es el principal desafío que enfrenta un presentador?

-Leer las noticias es lo último que se hace. Se trata de comunicar el hecho noticioso y que el público crea. Debe proyectar y ser creíble, si no, no tiene sentido.

-¿Y qué se necesita para lograrlo?

-Confianza en uno mismo y saber de lo que se está hablando. Hay que estar informado, hablar con propiedad y seriedad, ya sea que se esté ante un micrófono o cámara, y en frente de uno solo o cuatro millones de televidentes.

-¿Qué papel juega la apariencia física en todo esto?

-Yo soy esta que ve. Lo importante no es si tengo una arruga más o menos, lo importante es comunicar y ser creíble.

-Ser periodista implica muchos sacrificios, ¿alguna vez se arrepintió de escoger esta profesión?

-Hay que tener vocación porque esto es como ser médico o maestro; si no hay vocación, pues mejor hay que dedicarse a otra cosa.

Sin pasión por el periodismo jamás se podrían tolerar la disponibilidad que se requiere 365 días al año, las jornadas extensas, los feriados y los horarios flexibles. El periodista desea estar ahí, en donde ocurre la noticia. He dormido en los asientos de un carro dos días, he pasado frío y hambre. Es casi incomprensible que a uno le guste eso.

-¿Qué cosa le preocupa desde su óptica de periodista?

-La apatía de alguna gente por informarse. Hay una tendencia en los medios por adaptarse al gusto del público, y por eso a veces que hay mucha noticia ligera que es más propia de revista. Pero eso es lo que el público pide y entonces los medios ceden... Me gustaría tener una bolita de cristal para ver qué va a ocurrir con esa tendencia que, en lo personal, me da pánico. Lo ideal es que los medios analicen más el porqué sucede esto y se motive a la sociedad para que esté mejor informada.

-¿Y usted, a qué atribuye este fenómeno?

-La sociedad parece haber perdido la necesidad de estar informada. Siento que la gente es cada vez más consumista y entonces las prioridades son otras. Por ese motivo creo ya no hay tantos programas de opinión como en el pasado, y eso me preocupa.


Así es María

María Jara Quirós es la menor de cinco mujeres y un varón. Ella misma dice que “fue un golazo” pues al nacer la mayor de la casa tenía diecisiete años y la menor, nueve. Mimada por todos, la madurez llegó a María prematuramente.

Vecina de Coronado y con treinta años de edad, se autodefine como una persona centrada: “No soy tímida, pero tampoco soy la esencia del jolgorio”, dice.

En su trabajo es seria, tranquila, enfocada y muy ordenada. “No puedo trabajar en un escritorio desordenado”, aunque aclara que tampoco llega a los extremos del orden.

Le preguntamos si la vida agitada de la periodista no ha afectado sus relaciones familiares y sentimentales. Aseguró que no: “Mi familia se acostumbró. Si no puedo ir a una actividad familiar, la compenso con otra; y en las relaciones de pareja no me ha afectado porque entro con los tacos de frente y de una vez explico la situación”.

Es fácil percibir la espontaneidad de sus gestos y ese reconfortante atractivo natural, alejado del quirófano y de los estereotipos impuestos por los fabricantes de belleza.

Debe ser todo eso lo que conquistó a Osvaldo Alvarado, colega suyo en Repretel y su novio oficial desde hace uno año.

Sobre esta relación, ella dice que va en serio, aunque sin prisa y sin presión. “Sueño con ser feliz con una persona, pero eso no necesariamente es sinónimo de matrimonio”.


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Fotografías:
Eddy Rojas

 

 

 

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