Cuando suena la campana, todo boxeador se enfrenta al reto de
combatir contra un oponente que tiene el mismo deseo de mandarlo
a la lona de un golpe contundente.
Rocky Balboa, el personaje imaginario de la serie de películas
Rocky, lo sabía muy bien.
De hecho, lo logró en
el cine, cuando derribó por la vía del knock-out
a otros oponentes de todos los tamaños y en las condiciones
más difíciles. En la vida real, el boxeador Sugar
Ray Leonard hizo lo mismo cuando ganó el cinturón
dorado en varias ocasiones y fue capaz de despertar la ovación
de una multitud que coreaba su nombre en algún casino
de Las Vegas. Tanto Rocky como Leonard inspiraron en la fantasía
y en la realidad, a cientos de boxeadores novatos a ponerse los
guantes y a entrenar con todas las fuerzas en búsqueda
de la gran oportunidad: la pelea del millón de dólares.
No era de extrañar, entonces, que gracias a la "magia
de la televisión" y la entereza de un grupo de ambiciosos
productores estadounidenses, la pantalla chica se convirtiera
en un cuadrilátero para cumplir ese sueño. Y el
resultado es el programa que lleva como nombre El Retador, un
reality show que golpeó directamente al rostro a sus predecesores.
Esta novedosa producción es transmitida por People & Arts
( martes a las 8 p.m. en Canal 26 de Cable Tica y 48 de Amnet)
y destaca en su formato porque fue considerada como una de las
más caras de la historia. Cada capítulo costó $2
millones en promedio.
Para derrotar el aburrimiento de las audiencias se integró un
equipo de lujo, en una lista en la que sobresalieron los mencionados
Sylvester Stallone y Sugar Ray Leonard, así como el afamado
creador de "realities" Mark Burnett.
Stallone es uno de los productores y presentador del programa.
Además, actúa como el motivador y el consejero
de los 16 protagonistas.
Por su parte, ya alejado de los cuadriláteros, Leonard
también entra en escena como una "leyenda viviente" que
comparte con los deportistas en los entrenamientos, en los combates
y en una sección denominada "El Desafío",
que es la que define las peleas del final de cada capítulo.
A ellos se une en la producción Mark Burnett, conocido
como "el mejor contador de historias de no ficción",
créditos personales que obtuvo cuando produjo Survivor,
uno de los primeros "shows reales" en los que se debe
sobrevivir al frente y detrás de las cámaras en
pro de un jugoso premio.
Tras el nuevo Rocky
La lógica de El Retador se resume de manera concisa: encontrar
al mejor boxeador amateur para llevarlo a los cuadriláteros
profesionales. La producción escogió a 16 boxeadores
poco conocidos, de entre 18 y 34 años de edad, con un
nivel técnico y de experiencia similar, todo con el fin
de hacer las peleas más comparadas. Los retadores se dividieron
en dos grupos: los de la costa Este y los de la costa Oeste de
Estados Unidos.
Los elegidos para esta montaña rusa de puñetazos
inteligentes fueron: Ahmed Kaddour (23 años), Alfonso
Gómez (24), Anthony Bonsante (34), Brent Cooper (31),
Ishw Smith (26), Jeff Fraza (27), Jesse Brinkely (29), Jimmy
Lange (29), Joey Gilbert (28), Jonathan Reid (32), Juan de la
Rosa (18), Miguel Espino (24), Peter Manfredo Jr (24), Sergio
Mora (25), Tarik Salmaci (32) y el fallecido Najai Turpin (23).
(Turpin se suicidó poco tiempo después de concluida
la filmación de la serie, lo que provocó ciertas
dificultades para que la cadena NBC arrancara con su transmisión).
Los aspirantes fueron apartados por algunas semanas de sus familias
e instalados en un apartamento con todas las comodidades. Paralelamente
contaban con el gimnasio "The Contender", dotado con
enormes fotos colgantes que hacía ver a cada participante
como un campeón mundial, y con todas las máquinas
y equipos necesarios para dejar boquiabierto a cualquier novato.
Un dato curioso es que este programa fue respaldado deportivamente
por la Comisión Atlética de California, para dar
fe de que no se trataba de un montaje. Esta entidad se acercó a
supervisarlo mediante entrenadores de amplia experiencia.
En cada uno de los 16 capítulos de la serie se respetó un
formato base: un vistazo a los entrenamientos diarios, un desafío
de pruebas físicas que los hace ver como gladiadores,
un sistema mediante el cual el ganador establece la pelea final
del capítulo y, finalmente, las escenas en que los púgiles
comparten con sus novias, hijos y otros familiares. El ganador
de cada desafío recibe jugosos premios y la visita de
su boxeador favorito.
Las peleas se pactaron a cinco asaltos, en el mismo gimnasio,
con la presencia de los dos mencionados íconos del boxeo,
familiares, compañeros y otros invitados.
Para llegar al título se programaron desde un principio
unas llaves de eliminación a partir de los octavos de
final, que dejarían solo a dos afortunados en disputa
de la corona nada más y nada menos que en el Ceasar's
Palace de las Vegas, transmisión "en vivo" que
en estas latitudes se verá en las próximas semanas.
Pese a la cuidadosa organización del reality, la pelea
que no ganó El Retador fue la del quisquilloso rating,
pues la audiencia estimada del programa en Estados Unidos apenas
superó los seis millones de televidentes.
Esta cifra, que le pareció baja a quienes tomarían la decisión
de realizar una segunda temporada, se convirtió en un verdadero knock-out
para Stallone, Leonard y los productores.
" Si NBC no quiere que hagamos esto, nos iremos a algún otro canal",
manifestó a los medios Stallone días después de saber la
noticia.
No en vano, Rocky Balboa siempre tuvo en sus películas el coraje de
levantarse y pelear de nuevo cada vez que caía a la lona.
Golpe crítico
Para Lázaro Malvárez, periodista y comentarista
de boxeo de canal 7, "la dinámica del show es buena
gracias a sus bien logrados escenarios, por las pruebas inteligentes
que se realizan y porque la eliminación no depende de
las llamadas del público". Pero este cubano amante
y estudioso del deporte de los golpes reglamentados se pone los
guantes de la sinceridad al criticar la calidad de los boxeadores
participantes y el hecho de que a los aficionados al boxeo les
puede parecer extraño observar peleas con imágenes
demasiado editadas y seleccionadas y con elementos dramatizados
de los protagonistas. Sin embargo, dice que este tipo de iniciativas “le
pone el lado humano al boxeo, porque se trata de gente común
que desea abrirse camino como cualquier chico de barrio”.
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Fotografías:
Agencia AP