No está claro si efectivamente todos los caminos llevan
a Roma, lo cierto es que a esta Roma sí parecen llegar
desde excelentes críticas, hasta enconados reclamos. Este
es el título de la nueva producción conjunta entre
la estadounidense HBO, la BBC de Londres y la RAI de Italia,
y con ella se confirma que las superproducciones épicas
volvieron a Hollywood.
El portillo abierto por Gladiador (2000), auguró la entrada
de producciones que no eran usuales en Estados Unidos desde hace
30 años. La flama que en su época mantuvieron viva
películas como Jasón y los argonautas y Ben-Hur,
hoy es reavivada por sagas que van desde El señor de los
anillos, en el apartado de la fantasía, hasta Troya, en
la línea de las películas de “espadas y togas”,
como se las conoce en Estados Unidos.
Roma se instala en esta última categoría y, con
un tratamiento descarnado, relata el periodo de transición
entre la República y el Imperio.
La primera parte de la serie, que consta de 12 episodios y que se transmite actualmente
en el país por HBO, consumió un aproximado de $100 millones. Una
gran tajada de este dinero, se gastó en investigaciones para que el relato,
el vestuario, los edificios y las locaciones fueran fieles desde el punto de
vista histórico.
La historia. En el año 52 a.C., Roma es la ciudad más
próspera del mundo, pero sus fundamentos se tambalean,
carcomidos por la corrupción y el exceso. Este caldo de
cultivo es el que propicia el descuelle del magnético
personaje de Cayo Julio César.
César regresa a Roma tras completar la conquista de La Galia. Trae consigo
legiones de hombres leales curtidos en la guerra, riquezas en esclavos, oro
y bienes saqueados, y una agenda populista para un radical cambio social.
Lo que sigue es Historia (con mayúscula) en los libros, pero además
es historia (con minúscula) en los episodios de esta coproducción
HBO/BBC/RAI.
Entre todo el triquitraque de las convulsiones políticas y sociales
de las elites de la antigua Roma, dos personalidades sobresalen como los ojos
que llevan al espectador a través de los olores del pueblo: los soldados
Lucio Voreno (Kevin McKidd) y Tito Pullo (Ray Stevenson) , de la 13ª Legión
de César. Parte de la saga se centra en estos dos romanos ordinarios
y sus familias, de forma tal, que la serie transita entre los elegantes baños
de los romanos más prominentes, y las cloacas en las que estaba sumida
la plebe.
“
Rara vez se ve en pantalla la complejidad y el color que había en la
antigua Roma”, dice su cocreador, productor ejecutivo y escritor Bruno
Heller, quien localiza en la psique romana una veta exquisita para sus personajes. “Lo
grandioso de los romanos, desde una perspectiva dramática, es que ellos
eran gente completamente desatada. No tenían a ningún dios prosaico
que les advirtiera de lo bueno y lo malo. Tenían una moralidad estrictamente
personal”.
Crudeza y polémica. Es este “estilo romano”, el que marca
el motivo conductor en una serie que no tiene empachos en ser explícita
en escenas de sexo, crueldad y violencia. Muestra desnudos femeninos y masculinos
frontales, crucifixiones y sangrientas batallas, lo que le ha valido críticas
de especialistas en el período histórico tratado.
En una nota publicada por el diario Telegraph, de Londres, Bob Cowan, experto
en literatura latina en Brasenose College Oxford, dijo que a pesar de que los
excesos sexuales eran una característica de la vida del momento, el
salvaje abandono retratado en la serie era exagerado.
“
Debemos ser escépticos acerca del énfasis en los tipos de vivencia
sexual retratada. Los escritores romanos del momento tendían a sobreexagerar
lo que sucedía, ya que servía a sus propósitos el retratar
a Roma como una sociedad en decadencia".
De esta manera, los vestigios escritos sobre la vivencia en la Roma antigua
podrían no ser del todo fiables, y esta ha sido una de las principales
fuentes consultadas para las recreaciones en la serie.
El historiador Jeremy Catto dijo, en la misma nota, que las subsiguientes generaciones
a menudo demonizaban a los romanos por sus propósitos políticos. “De
hecho, Roma era una sociedad patriarcal que favorecía a las mujeres
de virtudes modestas”, dijo Catto. “La idea de una sociedad rendida
a la concupiscencia tiene mucho de mito; pero como dijo alguna vez Sam Goldwyn,
'¿Por qué dejar que los hechos se interpongan en el camino de
una buena película?'”, agregó.
Sin embargo, la BBC, apadrinada por sus múltiples investigadores, defendió el
contenido de la serie diciendo que: “lo que deben recordar es que la
Roma real era diez veces peor a lo que mostramos en pantalla”.
Fuentes: HBO, www.bbc.co.uk, www.telegraph.co.uk.com
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