Dice él que el teatro lo lleva en la sangre desde que
tiene memoria. Sin embargo, eso no quita que le haga un guiño
a la televisión cada vez que la oportunidad se presenta.
Por eso, no es de extrañar que Marco Martín Salazar
decidiera aceptar la oferta de Repretel para unirse al elenco
de Giros. Desde el 5 de setiembre pasado ocupa la plaza de copresentador
en la revista matutina (canal 6 de 8 a 10 a.m.) al lado de Patricia
Figueroa y Cristiana Nassar.
Marco llegó al programa apoyado en el respaldo que le
brinda su vasta experiencia en televisión y teatro, en
donde su desempeño es ampliamente reconocido. Incluso
ha sido galardonado con varios premios nacionales por sus destacados
dotes histriónicos que también lo han llevado a
la pantalla grande.
Estos factores sirvieron para que su incorporación al
espacio se diera prácticamente de forma inmediata. Cuando
decimos que fue de inmediato significa que el primer ensayo de
Marco Martín en Giros fue a la vez su primer programa
al aire.
Pero Marco no se queja. Al contrario, resalta esa frescura que
posee la televisión y la espontaneidad que ofrece un programa
en donde, a diferencia del teatro, el temor a equivocarse es
casi inexistente.
Con la misma jovialidad que proyecta en la televisión,
el actor y presentador conversó con Teleguía sobre
su nuevo trabajo y el cambio que implica llevar sobre los hombros
el peso de un espacio diario de dos horas de duración.
Como rana en su charco. Más allá de la diferencia
que implica hacer televisión en contraste con su labor
sobre las tablas, Marco apunta a su vida personal cuando de hablar
de ajustes importantes se trata. En especial porque se define
como un ser nocturno por naturaleza. “Soy medio vampiro”,
dice para aclarar.
“Ahora tengo que levantarme a las 5:30 a.m. Antes lo hacía
después de las nueve. Mi ciclo vital cambió, ahora
soy más ordenado con las comidas y ese fue uno de los
motivos por los cuales acepté la oferta, para forzarme
a tener horarios más fijos”, confiesa.
Otra razón que lo estimula a formar parte de una revista
matutina es que Marco se considera un devorador de información.
Lee todos los periódicos y revistas a su alcance, labor
a la que dedica de dos a tres horas cada día.
Por eso, estar en un programa en donde se habla de todo tipo
de temas, potencia esa cualidad suya y lo hace sentirse –en
sus propias palabras– “como un carajillo en una tienda
de juguetes”.
Su amplio bagaje cultural son elementos con los que también
juega en el programa y a la vez constituyen su principal desafío: “Trato
de retar al televidente para que rasgue más allá de
la piel. Estoy convencido de que un programa como Giros puede
educar y entretener, enseñando que la vida se puede enfocar
desde muy distintas aristas”.
Marco agradece y califica de generosos a los productores del
programa por permitirle mostrar esas otras facetas de la información,
en ocasiones desde una perspectiva más abierta y no tan
conservadora como se supone para la audiencia de un espacio de
esta naturaleza.
Esto es consecuente, afirma Marco, con uno de los valores de
Giros, el cual es la amplitud. “La revista por naturaleza
es amplia y eso me encanta”, apunta el actor y destaca
la complejidad de criterios y variedad de temáticas que
se desarrollan, en donde por igual se brindan consejos para fortalecer
la familia y se dedica tiempo para presentar las últimas
novedades en juguetes sexuales.
Otro valor que Marco aprecia en el espacio es el dinamismo del
trabajo. “Se parece al teatro en que, ni todo es a cien
por hora, ni en absoluta calma. Hay notas dolorosas y otras alegres.
Esa variedad hace volar el tiempo. Yo no me puedo aburrir en
un programa como Giros”, confiesa.
Frente a la cámara Marco es inquieto, ameno y en ocasiones
se muestra incisivo. Esa característica de su personalidad
se la debe en parte a su hermana Ligia, actual defensora de la
mujer, quien siempre lo motivó a pensar, a averiguar y
a no dar nada por sentado.
Para Marco Martín la responsabilidad de la televisión
como formadora de opinión se debe traducir en respeto
por el televidente y nunca partir de la premisa de que el público
debe pensar como él. “Se puede disentir y eso no
te hace mala persona, eso lo entendí desde niño”,
concluye.
En persona. Ahora bien, al conocer a Marco Martín fuera
de las luces del reflector, nos damos cuenta que este versátil
actor es el sétimo de ocho hermanos, que es vecino de
San Pedro de Montes de Oca, y que vive acompañado de un
gato himalaya llamado Tibet.
En cuanto a su carrera profesional, el artista divide su tiempo
en actividades diversas. Además de actor y ahora presentador
de Giros, es maestro de ceremonias, locutor profesional y productor
y animador de eventos masivos, comerciales y artísticos.
También está al frente de varios negocios familiares.
Es adicto confeso del cine y de los espectáculos de arte
y cultura. Lo que más le alegra e ilusiona de ganar dinero
es poder gastarlo en conciertos y asistir a todo tipo de actividades
culturales.
Entre las muchas anécdotas que colecciona en su paso
por los escenarios y la televisión, Marco relata lo ocurrido
en 1998 cuando su figura se hizo popular gracias a un comercial
de Burguer King que aludía a las hamburguesas de la competencia
con la frase “esa pequeña y aplastada cosita”.
El revuelo que causó el anuncio llegó a repercutir
de formas pocas convencionales. Una de ellas ocurrió en
un bar en donde una señora de mediana edad, de buen porte,
pero algo pasada de tragos, se le acercó, tomó sus
partes nobles al tiempo que le decía “¿Qué es
esta pequeña y aplastada cosita?”
Siguiendo el rastro
Marco Martín Salazar ha logrado cosechar importantes
logros en una ya prolífica carrera a través de
espacios como el teatro, el cine y la televisión. Algunas
de sus participaciones y reconocimientos más importantes
han sido:
- Premio Nacional de Teatro 2005 al mejor actor del año
por su papel protagónico en ARTE, de Yasmina Reza.
- Premio Nacional de Teatro 2004 al mejor actor del año
en Sexus Benedictus, de Ana Istarú.
- Premio de actuación de la Unión de Teatros Independientes
al mejor actor de reparto del año 2003.
En la televisión Marco ha hecho trayectoria en Giros,
Antorcha, Los elegidos, El barrio, La zaranda, Leyendas, Oé oé ticos,
Domingo-go, Tico Bingo, entre otros. Además se ha desempeñado
como locutor en documentales, comerciales y campañas promocionales.
En las tablas, ha participado en más de cuarenta montajes
profesionales con papeles protagónicos en la mayoría
de ellos.
En el cine, ha actuado en películas como No somos ángeles,
Magdalena, Carta a una señorita en París y Password,
una mirada en la oscuridad.
Galería de fotos
(Haga clic en la foto respectiva
para ver la imagen más grande.)
Fotografías:
Carlos González