En la pasarela Karen Brenes es toda una fiera. El movimiento
de sus curvas, su mirada penetrante y lo exótico de su
belleza, hacen imposible que pase desapercibida ante los ojos
de quien se cruce en su camino.
No por casualidad es, hoy por hoy, una de las modelos más
cotizadas en el ambiente nacional y poco a poco se abre paso
fuera de nuestras fronteras. Sin embargo, a estas alturas esta
chica aún tiene mucho que contar fuera del escenario,
pues los detalles de su vida personal se han mantenido entre
bastidores.
Amante de la comida italiana y la mexicana, ella confiesa que
una de las cosas que no se permite para sí misma, es salir
sin maquillarse ni siquiera a la esquina. No obstante, curiosamente
el día de la entrevista se dejó ver tal cual es,
sin ningún cosmético que impidiera admirar su natural
belleza y el brillo original de sus ojos oscuros.
Nacida en el seno de una familia de clase media, Karen ha vivido
toda su vida en el Barrio Naciones Unidas, en San José.
Hizo la primaria en la Escuela República de Haití y
la secundaria en el Colegio Superior de Señoritas.
Sin haber salido de ahí, tuvo su primer contacto con el ambiente farandulero
al formar parte del grupo de baile Gozzamba, con el que hizo sus primeras armas
por todo lo alto, ya que su debut fue en el afamado Festival de la Calle 8,
en Miami.
Apenas terminaba el “cole” cuando empezó a
bailar en tarima en Casa Matute Gómez, uno de los bares
de moda en San José hace diez años. Fue así como
poco a poco comenzó a ganar terreno, primero como bailarina
de tarima y luego como modelo, dos campos que según confiesa,
le apasionan por igual.
Junto a esos dos amores, esta “ariana” (nacida el
10 de marzo, aunque nunca revela el año), también
se preocupó por lo académico. Por eso, estudió en
la Universidad de Costa Rica la carrera de Dirección de
Empresas con énfasis en Banca y Finanzas.
Durante siete años dividió su tiempo entre las
tarimas, las pasarelas y las instituciones bancarias. Pasó por
tres distintos bancos privados, hasta que hace tres años
decidió abandonar por completo el mundo de las cifras,
ya que era muy agotador llevar ambas vidas.
No obstante, su formación académica le hace mantener
su espíritu empresarial activo, y en el plazo de un año,
asegura que quiere abrir su propia boutique, al estilo
de las mejores tiendas neoyorquinas o parisinas, en donde el
cliente encontrará ropa de alta costura y modelos exclusivos.
Además, Karen es dueña de una microbús
que usa para el transporte de turistas, negocio en el que su
madre es su brazo derecho.
Prefiere no mencionar su retiro del modelaje, porque asegura
que quiere mantenerse en el medio todos los años que sean
posibles. “Quiero seguir muchos años más,
si tengo 50 me gustaría estar haciendo anuncios todavía”,
dice con total convicción.
Buen momento. Sobre el buen momento que vive actualmente como
modelo (no hay día ni evento en que no esté trabajando),
afirma que su secreto está en dar un buen servicio al
cliente, pues al fin de cuentas, la suya, es una profesión
como cualquier otra.
“Nunca le pongo 'peros' a un cliente, procuro estar siempre
disponible, soy puntual, y si tengo que hacer varias cosas en
una actividad las hago con gusto. Incluso, si tengo que quedarme
un rato más del acordado lo hago, porque esto es lo que
me gusta y lo disfruto mucho. No soy 'un dolor', como pasa con
muchas otras modelos”, confiesa.
Uno de los atractivos que más salta a la vista en esta
saprisista es, sin lugar a dudas, su cuerpo torneado. Sin embargo,
según sus propias palabras, no va al gimnasio, no hace
ningún tipo de dieta y, por el contrario, come cuanta
comida rápida se le antoja.
Karen también le ha echado una manita a lo que natura
le dio, pues en dos ocasiones ha aumentado el tamaño de
sus senos. El primer agrandamiento se lo hizo hace año
y medio, y el segundo hace pocos meses, ya que no quedó satisfecha
con los resultados de la primera vez (ahora usa talla 36B).
Todo eso se combina con una piel morena fina y tersa, que junto
a un cabello negro, lacio e impecablemente cuidado, hacen de
ella una “bomba sexy” en movimiento.
Karen asegura: “No me considero sexy, si me ven así no
es mi intención”. Sin embargo, al verla caminar,
resulta difícil creerle, y menos cuando confiesa que la
ropa íntima que suele modelar también forma parte
de su guardarropa.
Chica familiar. Estar en casa y disfrutar de las fiestas familiares
en donde hace las veces de anfitriona infantil con sus primos
pequeños, es otra de las cosas que ama hacer. Estas reuniones
las disfruta al máximo, aunque debido a su trabajo, son
pocas las ocasiones que puede compartir con su numerosa pero
unida familia.
La familia es un bastión en su carrera, ya que desde
que empezó en el mundo del modelaje, sus familiares la
han apoyado incondicionalmente, “de hecho mi mamá y
mi hermana son mis fan numero uno, siempre guardan todas las
publicaciones que salen sobre mí y están pendientes
de lo que hago", dice. El hecho de salir en diminuta ropa íntima
tampoco les ruboriza e incomoda, pues saben que es parte de su
trabajo y así lo entienden.
Lo que definitivamente Karen no se atrevería a hacer son
desnudos completos. Por más que se lo han pedido hasta
el cansancio, la respuesta siempre ha sido un rotundo “no”.
“Me han hecho buenas propuestas para hacer bodypaint,
pero definitivamente eso no va conmigo. Tal vez podría
hacer un topless, pero habría que ver", sentencia.
Sobre su estado sentimental optó por la reserva, pero
describió el tipo de hombre que le gustaría que
fuera su pareja: ser mayor de treinta años, no trabajar
en el medio del modelaje, debe ser muy caballeroso y que esté dispuesto
a las relaciones largas.
“Solo he tenido tres novios, porque mis relaciones siempre
han sido de mucho tiempo: cuatro, seis y hasta ocho años.
No sé por qué será, pero siempre me han
gustado los hombres mayores de treinta", manifiesta.
Convertirse en mamá y tener un hogar también está en
los planes de Karen Brenes. Sin embargo, estas ambiciones tendrán
que esperar, porque primero quiere consolidar su propia empresa.
Según sus palabras no quiere “jugarse el chance” de
tener que depender de un hombre para suplir sus necesidades y
las de sus hijos.
De propia boca
“Me encanta cocinar, cuando estoy de gira me gusta cocinarle
a mis compañeras siempre que se puede”.
“A las modelos se nos pregunta solo por las pasarelas
y nunca por lo que pensamos y somos, por eso se manejan muchos
estigmas que no corresponden a la realidad”.
“Duermo tranquila, tengo salud, trabajo y familia y nunca
he tenido problemas con nadie del medio por el buen carácter
que tengo”.
“Mis mejores amigas del medio son Rebeca Valerio y Susana
Dávila”.
“Cuando me dicen cosas pasadas de tono en los desfiles
me lo tomo con humor”.
“Soy muy accesible, me gusta que me pidan fotos. También
me gusta participar en obras de caridad, porque no todo en la
vida es dinero”.
Galería de fotos
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Fotografías:
Marvin Caravaca