El caballete sostiene el lienzo vacío y, sentado frente él,
el artista lo mira atento con cierto aire de domador.
Una vez empuñados el pincel y la paleta, es cuestión
de segundos para que la idea inicial, poco a poco, comience a
tomar forma.
Puede ser un bosque milenario, un lago de aguas cristalinas o
un jardín de exuberante belleza.
Da igual cuando pintar es un acto de amor por la vida y por la
Naturaleza, y un deseo de compartir con todas las personas la
pasión que se tiene por lo que se hace.
Esa es la labor que desarrolla Pedro Serech en La magia del
color, programa que se transmite de lunes a viernes a las 2 p.
m., por canal 13.
“
Cuando uno pinta es como si hablara con Dios”, comenta,
mientras sorbe un poco de agua para mitigar el calor de la mañana.
En la sala de su residencia, en el barrio Las Magnolias de La
Uruca, el artista nos relata un poco de su historia.
Habla con ese suave y particular tono de voz que utiliza en la
televisión para invitar a sus “amigos y amigas” a
un viaje que nace en la mente y que cobra vida a punta de brochazos
artísticos.
En un aposento contiguo a la sala, hay un pequeño taller
en donde Pedro pasa muchas horas del día dedicado a pintar
o trabajar en la confección de artículos relativos
a un oficio que le ha acompañado por más de dos
décadas.
También dedica buena parte de su tiempo en impartir lecciones
particulares.
Este trabajo le depara muchas satisfacciones. Cita como ejemplo
personas mayores que se olvidan de sus limitaciones, empuñan
el pincel y dejan volar la imaginación.
Mientras se desarrolla la entrevista, aprovechamos para observar
una buena cantidad de sus obras.
En cada cuadro, es notorio el uso generoso de la luz, el color
y el movimiento: un caballo galopante, la fuente de agua que
alimenta al río y hasta el retrato de su madre, Mercedes
Sen, entregada a las tareas domésticas.
“
Con un pincel uno nunca está solo” –dice– al
tiempo que revela su origen indígena, allá en una
pequeña aldea llamada Caquixajay, en su natal Guatemala.
Entonces recuerda a su padre, ya fallecido, quien le heredó la
pintura como forma de ganarse la vida.
“¿
Quiere conocerlo?” –pregunta– y de inmediato
pide a su hijo Kenneth que traiga el retrato de su autoría.
Y allí está el viejo, Marcos Serech, estampado
sobre el lienzo, pero con rasgos tan naturales que parecen darle
vida, mucha vida.
“Ese es mi papá”, indica sin ocultar la nostalgia.
Pintar y enseñar
En la obra pictórica de Pedro Serech, la Naturaleza es
un elemento recurrente. En especial los árboles, los cuales
pinta con un cariño especial.
Eso se debe, según él, al gran respeto que le
profesa a la creación de Dios y a la necesidad de concienciar
por medio del arte, para luchar por su preservación.
“Debemos pintar lo nuestro”, dice sobre su deseo
de contribuir con el rescate de esos paisajes que, para su pesar,
se van acabando por culpa de la deforestación y la destrucción
de los recursos naturales, abundantes tanto en Guatemala como
en Costa Rica, dos de sus escenarios preferidos a la hora de
dibujar.
De ahí que una de las razones principales que lo mueve
a trabajar en un espacio televisivo, es poder llegar a más
gente con ese mensaje de paz y de armonía, intrínseco
en cada una de sus pinturas.
“Quiero que los jóvenes se ensucien las manos,
pero no con cosas malas, sino con el arte”, comenta al
referirse al objetivo que lo motiva.
Buena respuesta
Pedro Serech quiere transmitir, sin egoísmos, los secretos
del color y enseñar, con el lienzo y la palabra, valores
importantes para él como son la autenticidad y el trabajo
honrado y sincero.
Y esa labor ha tenido eco en el público televidente. Él
se alegra de recibir llamadas de gente de todas las edades, desde
niños hasta personas mayores, quienes aseguran que el
programa les ha servido como un valioso estímulo.
Esa retroalimentación que recibe del público, asegura,
lo alienta a seguir adelante en la búsqueda de nuevas
ideas para mantener el interés de su audiencia.
Una de sus estrategias es aprovechar al máximo cada segundo
al aire, para mantener una comunión permanente con los
televidentes.
Esto lo hace tanto para explicar, paso a paso, el proceso de
creación de cada nueva obra, como para brindar buenos
consejos.
Así, mientras pinta, Pedro habla de enseñar a los
hijos la belleza de la Naturaleza y a exhortar para que cuidemos
los ríos y los animales.
En su proceso de creación, la imaginación juega
un papel importante. “ Ven aquellos árboles, tal
vez podamos acampar allí mis amigos, mis amigas”... “De
seguro ahí se rascan los tigres, no son muy grandes, son
tigritos pequeños”. “¿Qué les
parece si dibujamos un pajarito aquí? Sí, claro,
hay que dibujarlo. Es mejor hacer que no hacer”. Y así continúa
el programa.
Ese particular modo de conducir el espacio lo lleva a entablar
diálogos hasta con sus herramientas de trabajo: “Pincelito,
estamos al aire, no me vayas a fallar”. “No te me
escondas, espátula... ¡Ven, ya hay agua!”,
exclama jubiloso al lograr el efecto deseado.
Y siempre al ritmo del tas, tas, tas, monosílabos que
recita en serie para acompañar cada golpe del pincel.
Otra particularidad de este artista autodidacto es la gran cantidad
de detalles que incorpora en sus obras.
La casa del bosque iluminada por el Sol oculto tras las montañas.
Un camino lejano que se adentra en el bosque. Una bandada de
aves que se pierde entre las nubes...
“
Hay que ver las cosas con ojos de artista”, explica el
pintor a quienes buscan seguir sus huellas.
Para los más observadores, Pedro dibuja diminutas gotas
de rocío prendidas del verde follaje del bosque. “Es
que acaba de llover”, explica con una leve sonrisa.
Y otra vez la invitación: "Un día viajaremos
allá mis amigas, mis amigos". Y es que el no quiere
para nada que la gente se aburra ni que se sienta sola.
Al terminar, una pregunta que parece de rigor –¿Cuál
considera usted que es su mejor pintura?
“
Todavía no la he pintado, pero sigo en busca de la luz”,
confiesa Pedro Serech.
Entre tanto, los televidentes pueden disfrutar con él
en La Magia del Color.
Y por supuesto , al ritmo del tas, tas, tas...
Arte para enseñar
El guatemalteco Pedro Serech llegó a Costa Rica en 1976,
luego del terremoto que azotó su país. Como pintor
se dio a conocer en un espacio que le brindó durante una
década Inés Sánchez en Teleclub, y más
tarde participó también en el programa Mujeres
del 2000.
Amante declarado del arte y la Naturaleza, Pedro cuenta con su
propio programa, La magia del color, desde hace un año
y cuatro meses, en canal 13. Al principio se emitía solo
dos veces por semana, y gracias a la buena aceptación
del público, ahora se transmite todos los días
entre semana a las 2 de la tarde.
“
El programa está llegando a la gente”, afirma satisfecho
el pintor quien se autodefine como artista impresionista.
Su técnica preferida es el óleo, pues aduce que
es muy generosa y se deja manipular. “Es como jugar con
el lienzo”, asegura con énfasis.
Casado y padre de cuatro hijos, Pedro Serech también se
dedica a la fabricación y venta de caballetes y espátulas.
Si desea contactarlo puede hacerlo por medio del teléfono
231-2947.
Galería de fotos
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Fotografías:
José Díaz