La vida de Héctor Guzmán es un verdadero compendio
de historias y anécdotas que muchos reporteros sueñan
con vivir, pero que solo unos pocos logran cumplir. Desde destapar
escándalos sexuales de un pastor hasta los amargos recuerdos
de una guerra como la invasión a Iraq, son parte de las
memorias de este reportero que hoy ha decidido afincarse en Costa
Rica con un nuevo proyecto periodístico.
Sus andanzas en la televisión tica y luego en prestigiosas
cadenas mundiales como CNN o Univisión, lo ubicaron
en la retina de los televidentes por años.
Hoy, a los 43 años y tras una carrera periodística
llena de aventuras, Héctor Guzmán ha decidido establecerse
en Costa Rica, país que adoptó como segunda patria.
Su nuevo campo de batalla es el canal FCN (Family Christian
Network), en Barreal de Heredia, donde trabaja ahora. La primera
pregunta
obligatoria es si el hecho de estar laborando para un medio
de corte cristiano obedecía a alguna conversión o
cosa parecida, pero su respuesta es tan clara como concisa: “Soy
católico, pero eso no impide que pueda trabajar para un
canal cristiano”.
Luego, se impuso entrar de lleno en el tema de su trayectoria.
Primeros pasosDesde siempre el gusanito del periodismo lo acompañó.
A Costa Rica llegó cuando tenía 16 años,
procedente de su Bogotá natal, con el fin de visitar a
un tío que tenía una fábrica de zapatos
y sin imaginar siquiera que llegaría para quedarse.
Siendo estudiante de periodismo en la Universidad de Costa
Rica, se vino la guerrilla de los “Contras” en Nicaragua
y fue así como empezó su loca pasión por
la cobertura de conflictos bélicos.
“
Empezaba a escribir para La Prensa Libre y cuando supe que había
estallado la guerra, no lo pensé dos veces. Tomé la
libreta y me fui para la frontera para ver qué informaba”.
Lo cierto es que, desde entonces, mantiene intacta esta “manía”:
apenas olfatea una “buena noticia” toma el pasaporte
y se marcha. Ese olfato lo ha hecho rodar por medio mundo y le
ha prodigado todo tipo de peripecias, pero en mayor cuantía,
todo tipo de satisfacciones.
Mas Héctor no solo ha dejado su huella en la guerra. En
Costa Rica su trabajo todavía es recordado, primero como
productor del micro informativo del desaparecido Multivisión
Canal 4, y luego como reportero de NC-4.
Fue él quien “reventó” el caso del
pastor evangélico Zacarías, quien abusaba de sus
feligreses, historia que a la postre se convertiría en
todo un escándalo nacional.
También fue su llave de entrada a CNN en español,
cadena para la que trabajó como corresponsal durante ocho
años: cinco en Colombia y tres en Argentina.
En su país natal, CNN le pagó profesores para que
se pusiera al tanto; así fue como empezó a tratar
la noticia internacional.
Su estancia ahí fue aleccionadora en materia de conflictos,
pues su constante roce con personalidades de la guerrilla le
enseñó a moverse en medio de fuegos cruzados e
incluso internarse en la montaña por varias semanas con
sujetos peligrosos de las FARC y de los paramilitares.
De ese modo pasó muchas noches durmiendo en cambuches
(campamentos sin techo) y explicándoles a los guerrilleros
cómo es que se hacen las noticias.
Luego se fue para Argentina, donde después de tres años
como corresponsal decidió que era tiempo de buscar una
nueva casa, ya que era el tercer periodista de a bordo y no le
convenía económicamente.
Historias de guerra. Univisión sería su nueva morada,
para la cual cubrió los conflictos de Afganistán,
Paquistán e Iraq; este último el que más
ha marcado su vida.
Cuando supo que la guerra estaba a las puertas, se apresuró a
solicitar visa para ingresar a Jordania, ya que era imposible
ingresar a iraq. Esta vez no estaba dispuesto a que se le “fueran
arriba” con la cobertura del conflicto, pues siempre quedó con
la espinita de que, al ofrecerse para cubrir la guerra en Kosovo,
ya había otro periodista allá.
Empezó entonces una larga travesía que lo llevó por
Holanda, Amman, Chipre, Israel y Jordania, antes de ingresar
a suelo iraquí.
“
Cuando llegué al hotel en Israel me dieron una cajita
y me dijeron: 'esta es la máscara y la inyección
de atropina en caso de un ataque con gas'. Cuando vi eso me dije, ¡esto
es de verdad!, y me dio mucho miedo”.
Luego de cuatro semanas de espera llegó la hora de partir.
Una caravana de autos salió de Jordania hacia la frontera
con Iraq; cuando llegó no imaginaba que se toparía
con una escena de total desolación, pues los militares
al saber que los estadounidenses habían tomado Bagdad,
huyeron inmediatamente.
“
Cuando pisé suelo iraquí lloré de la emoción
y me dije, 'La pegué'”. Llamé a mi esposa
para contarle pero no pude hablar sino hasta diez minutos después,
cuando me estabilicé. Le pedí que no le contara
nada a mi mamá porque no quería asustarla”.
Poco le valió esa intención porque horas después,
cuando transmitía en vivo desde Bagdad, su madre casi
se muere de la impresión al verlo desde la zona de combate.
Su ingreso a la ciudad fue traumático pues un bus en llamas
explotó justo delante del vehículo en que viajaba
y todo alrededor era un caos. “En qué momento me
vine para acá, me decía a mí mismo”.
Luego de buscar por horas un lugar para hospedarse, lo único
que halló fue una habitación en el Hotel Palestina,
en donde el día anterior había ocurrido un asesinato.
“
Me dieron la habitación de un periodista de Antena 5 de
España, a quien habían fusilado el día anterior… había
sangre por todo lado, un trípode de cámara quemado
y un enorme hueco en una de las paredes por donde había
pasado el cañonazo del tanque”, dice sin ocultar
que aún se le ponen los pelos de punta con los recuerdos.
Una vez que se “instaló”, salió a reportear,
pero las constantes escenas de muerte, destrucción y dolor
lo demolían. En una ocasión, en medio de un tiroteo,
su camarógrafo (Jorge Casal), le dijo que se acercaran
para captar mejores imágenes, Héctor le advirtió del
peligro que ello representaba pero al tipo poco le importó.
–
- “Si estás cagado del susto, entonces andate, le
respondió”.
“
Yo, más por orgullo que por valor, lo seguía. Lo
que pasa es que ese argentino loco, como es ateo, es muy osado”.
En Bagdad estuvo 12 días, en los cuales completó 24
historias que marcarán su vida para siempre.
“
La gente me dice que soy muy valiente, ¡pero qué va!,
todo lo contrario, lo que pasa es que puede más la pasión
por lo que hago”, afirma.
“
Me preguntas en qué me han marcado las guerras, yo te
diría que la muerte de los niños y de miles de
inocentes que nada tienen que ver. Ver a un recién nacido
muriendo en un hospital de guerra, o a gente buscando desesperadamente
a sus familiares en cementerios improvisados, te desgarra”,
afirma con los ojos nublados por las lágrimas.
Un monitor desde tiquicia
Actualmente Héctor tiene toda su energía en un
proyecto al que no duda en catalogar como el sueño de
su vida. Se trata de Monitor Mundial, un noticiero de media hora
de corte internacional.
El programa se producirá desde las instalaciones de FCN,
con imágenes de Reuters y APTN, que llegan diariamente
desde cualquier parte del mundo vía satélite.
“
El servicio ofrece una información más amplia,
en espacio y en elementos, de la que ofrecen las cadenas extranjeras.
Está dirigido a un público que vive, trabaja y
toma decisiones en nuestra región, a diferencia de otros
programas de noticias internacionales que se orientan al publico
latino que vive en los Estados Unidos”, explica.
El programa está previsto para salir al aire en un canal
nacional a partir del 1.° de abril. Avances de este noticiero
ya están emitiéndose a las 7:55 de la noche en
FCN, que se sintoniza en el canal 67 de Cabletica.
Debido a que la señal de ese canal está disponible
en el satélite Panamsat 9, el servicio de noticias Monitor
Mundial se podrá ver en todo Iberoamérica y varios
países europeos.
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Fotografías:
José Díaz