La lección de
Giselle
Las burlas y las críticas han arreciado contra Giselle
López tras el incidente que protagonizó al
conducir ebria y sin licencia. Pero pocos pueden tirar la
primera piedra...
Tras el escarnio al que fue sometida la presentadora de
Sábado
Feliz, y satisfecho el morbo de ver a la beldad rubia expuesta
en la primera página de un diario, en estado lamentable,
cabe una reflexión, sin el ánimo de justificar
o defender la torpeza que cometió una de nuestras
flamantes figuriticas.
¿
Cuántos de nosotros no nos hemos expuesto, igual que
ella, a semejante irresponsabilidad? Figuras conocidas o
no, lo cierto es que en este nuestro reino del vacilón,
el guaro al volante se impone un día sí y
otro también. Cuando es otro el que cae, todos señalamos,
nos burlamos y nos divertimos con el grueso chisme. Sería
justo y adecuado que, en lugar de la lapidación pública,
cada quien mirara hacia adentro en busca de sus propios pecados
negros, de esos que pueden provocar daños a terceros,
a inocentes que se cruzan en el camino después de
una full fiesta. Ahí se las dejo, que no a pocos ha
de caerles el guante, y a la medida.
Menudo chile le pasó al comediante Adolfo “Opo” Marín el viernes 4 de marzo, al filo de la medianoche, en el Jardín
Cevichero Mexicano. Ahí, en una mesa llena de personalidades,
especialmente del mundo de la política, Opo hizo de
las suyas contando chiles de nicaragüenses. Estaba en
lo más y mejor, arrancándole carcajadas a todos,
cuando se le acercó una mujer hermosísima,
con pinta de reina de belleza, y lo increpó en forma
fuerte pero educada, con evidente acento pinolero: “Mire,
usted debería respetarnos más a los nicaragüenses.
Nosotros no somos los tontos que usted piensa”. Marín,
en medio de una cara de “tierra trágame”,
se deshizo en mil disculpas, mientras el improvisado auditorio
se relamía ante el inusitado trance del comediante,
quien hasta se perló en sudor de la congoja. Cuando
la beldad se fue, él arregló la torta haciendo
un nuevo chiste y siguió como si nada. ¡Qué muchachito!

“UBICATEX”. Da calor
ver a Silvia tan abrigada.
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Bastante cuidado debe tener la gente de televisión
al hacer un programa en un momento para pasarlo en otro.
No suceda lo que le vimos a Silvia Blanco un sábado
de estos en su programa de mediodía, Hábitat
Soluciones, en el que aparecía muy bien vestida para
la ocasión. Lucía pantalón negro recto,
blusa negra con lentejuelas que brillaban como luciérnagas
del campo, con bufanda negra de iguales lentejuelas, y saco
de color claro. Era ropa demasiado elegante y formal para
un mediodía como los de ahora: de calor playero. Nos
recordó aquella metáfora escrita por Raymond
Chandler: parecía un sermón sacerdotal dicho
con malas palabras.

JUNTOS. Norval Calvo con el
outfit que lo “convierte” en Óscar
Arias.
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A don Óscar Arias se le ha visto más tranquilo,
simpático y desestresado. Y es que al parecer ya tiene
quien lo supla en algunos de sus múltiples compromisos
y hasta para contestarle una que otra llamadilla. Después
de años de estar siendo el pato de la fiesta de las
imitaciones de Norval Calvo, el expresidente y el humorista
se reunieron recientemente a puerta cerrada. Dicen que Calvo
salió con una risa de oreja a oreja, y pronto los
veremos a ambos, original y copia, en la animación
de plazas públicas y otras actividades. ¡Quién
lo iba a decir!
Sin duda alguna, la última transmisión que
hizo canal 7 de la entrega de los premios Oscar ha sido la
mejor. El magno evento cinematográfico, que milagrosamente
no fue animado por Édgar Silva, tuvo
como clave el impecable trabajo del traductor simultáneo Helmut
Solé, más ágil que Tarzán
al hablar con Chita. De verdad, fue una traducción
fluida, diciendo y diciendo (como tiene que ser), aunque
por ahí se
le escapó un “yerna” en lugar de “nuera”.
Ojalá el señor Solé siga ahí,
para no tener que cambiar al canal 33 con la ceremonia en
inglés, idioma que no todos los topillos manejamos.
Algunos topillos nos pusimos cultos y nos fuimos al conciertazo
de Andrea Bocelli, cantante que mostró mucho más
respeto para su arte y para el público que el mostrado
por aquel gordito en decadencia, también tenor italiano,
que vino en enero del 2004, quien olvidaba las letras de
los dúos que cantó en pura pavada. Bocelli
fue un encanto, incluso lo sentimos más cantante,
con un repertorio de rigor. A quien vimos preciosa en este
concierto fue a la periodista y presentadora de canal 7,
Mishelle Mítchell, elegancia de ébano en
la piel con traje de pantalón y saco blancos y bufanda
del mismo color con hilos plateados. ¿Quién
dice que la prestancia no va con la cultura artística?
Tras el maremoto en Asia los cazafantasmas de la televisión
local ni lerdos ni perezosos se dieron a la tarea de fabricar
reportajes sobre el por siglos proclamado fin del mundo.
Primero fueron los del 7, que reciclaron, otra vez, al dizque
profeta Nostradamus. Luego, en Informe 11 prefirieron escoger
unos cuantos versículos bíblicos para montarse
en la bicicleta. Lo cierto de todo esto es que cataclismos,
terremotos, pestes, guerras y hambrunas han abundado desde
que la humanidad existe. Igual la creencia de que el fin
del mundo está cerca.
Como dijo una sabia y humilde señora entrevistada: “El fin del
mundo le llega a cada uno el día de su muerte”. Entonces, ¿para
qué reportajes? Idiay, porque asustar es fácil, ¡y vende!
Súplica: por favor señores de Amanco, ¿cuántas
veces más van a pasar el anuncio del muchacho que
ve a través del tubo? Si no me equivoco ya lo he visto
unas tres millones de veces. Como líderes de tubosistemas
en toda Latinoamérica (¿ven?, ya me lo aprendí)
de seguro les sobrará una platilla para hacer otro.
Porfa...
El domingo pasado Erick Lonis, el comentarista, le dio una
lección de periodismo a Roberto Carpio, el reportero,
durante el incidente entre el juntabolas del Cartaginés
y el delantero del Santos, Jorge Barbosa. Mientras Carpio
tomaba partido abiertamente por el muchacho y se “tragó” la
versión cartaginesa –algo que ni las cámaras
de televisión pudieron captar-, Lonis –quien
no tiene cursos de periodismo- llamó a la cordura
y le recordó, de un forma cortés pero firme,
que un profesional de la comunicación debe mantener
la distancia de los hechos, que está obligado a buscar
la versión de la contraparte y no dar nada por sentado
solo porque lo diga una fuente. Después de algunos
minutos, Carpio admitió que él no había
visto los hechos. ¿Entonces?

FIELES. Marvin Córdoba
y Laura Rodríguez, en la fiesta de El Cafetal
de la Luz.
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Pareciera que los lunes las gallinas sí ponen y algunos
gallos cantan en El Cafetal de la Luz, restaurante del Clarion
Hotel Amón Plaza, donde el lunes 28 se organizó una
fiesta farandulera para celebrar el primer aniversario. El ágape
estuvo a todo meter, con rayos de luz que jugaban en el cielo
capitalino, limosina Jaguar estacionada al frente y una pasarela
de chicas en biquinis que contó con los cuerpazos
de Diana Salinas, Tatiana Incera, Nicolle
Aldana, Adriana
Valenciano y Andrea Arguedas. Como asistentes estaban los
infaltables Patricia Figueroa y su esposo Arnoldo
Madrigal,
la periodista Vivian Quesada, el empresario artístico
Marvin Córdoba, el epicúreo Klaus
Steinmetz y el disquero gallego Manuel
Peña.
Destacable la excelente música a cargo del dúo
Adobes (Remigio Bolaños y Marco
Argüello). A
medianoche se acabó la música… entonces
se armó la bohemia y los amigos de la trasnoche tuvieron
que soportar al dúo compuesto por el guitarrista Paul
Zúñiga y Arnoldo Madrigal… y les dieron
las doce, la una, las dos y las tres…
Los Topos en el Oscar
Por cuenta de canal 7 y el cine Magaly, nosotros tuvimos
nuestra transmisión de los Oscar con alfombra roja
y todo...
Vieran que aquí, en nuestra manada de topillos, no
hallábamos dónde ver la entrega del Oscar.
Unos querían quedarse en casa y otros nos fuimos para
el cine Magaly, para ver esa ceremonia en pantalla grande
y contribuir, así, con la Fundación por los
Niños del Planeta.
Desde que llegamos todo era orden y elegancia, allí nos
apostamos los seis topillos que fuimos juntos y no nos soltamos
en toda la noche. Una elegante alfombra roja nos señalaba
el camino hacia la sala de cine, mientras una niña
toda sonriente estaba de primera acompañada por sus
padres. Listo. Entramos. Fue cuando vimos cámaras
y luces por todo lado. Pensamos que era por nosotros.
No era así. La atención se concentraba en el
actor mejicano José María Torre, el novio de Paulina
Rubio, quien llegaba a colaborar con tan buena causa,
acompañado de la costarricense Adriana Ross, bien
linda, de la Fundación citada. Fue cuando vimos a
Maricruz Leiva, la chica alborozada de Siete
estrellas, con
su traje negro de lentejuelas y vuelos colgantes, elegante
con su falda en disminución. Aunque no lo crean ustedes,
Maricruz prefirió entrevistar al actor que a los topos.
Una vez adentro, nos esperaba un plácido domingo,
que no el cantante, con música de películas
interpretada por el grupo Éditus. Recordamos temas
como El violín rojo y el de Cinema Paradiso. Aquello
nos resultaba muy cálido entre mucha gente conocida,
aunque nosotros nos despistamos y nos sentamos por ahí,
para no ser agarrados por las cámaras de canal 7.
Después arrancó el acto con Luis Ortiz, de
ese canal, como maestro de ceremonias y su vestir de negro
impecable, con un zíper en su suéter tejido,
del cuello al ombligo, especie de corbata electrónica.
La actividad comenzó y en la pantalla grandota del
Magaly veíamos la transmisión que los otros
topillos, los que se quedaron en las galerías subterráneas,
veían en pantalla chiquitilla.
Después vino la más entretenido: resulta que
la transmisión la vimos sin comerciales.
Esos minutos eran aprovechados por un cineasta, Jürgen
Ureña, y dos críticos de cine, Wílliam
Venegas y Gabriel González, quienes comentaban la
transmisión, abundaban en detalles y comentarios sobre
las películas, con un simpático trabajo de
Maricruz Leiva al repartir el micrófono.
Incluso, en un momento dado, los tres se divirtieron bastante
a costa del comentarista Mario Giacomelli, quien desde el
canal le metía aire, mucho aire y más aire
a la película El aviador. Maricruz los puso en cintura.
Por supuesto que hubo traguitos, boquitas y el anuncio de
que la actividad se repetirá cada año, así que
en la próxima ceremonia nos iremos todos los topillos
(que no tontillos) con nuestros hocicos más alertas.
Solo pedimos que nos sirvan ricos gusanos y muchas larvas
de insectos.
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| ESMERO. Desde la entrada, todo
fue orden y elegancia. |
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| BUENA OBRA. El actor
mejicano José María Torre (novio de Paulina
Rubio) colaboró con la obra benéfica. Acá con
Maricruz Leiva, después de que ella lo entrevistara. |
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| QUÉ MANERA.
Lograr que Miguel “Coco” Mora asista a actividades
sociales es bastante difícil; casi nunca lo vemos
en festolines. Esta fue la excepción, y de seguro
ahora va a salir más seguido porque lo vimos muy
contento. |