EL TOPO
 

San José, Costa Rica, del 13 al 20 de marzo de 2005.

El Topo
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PIFIA. A López, la imprudencia le salió barata: bien podría haber provocado un serio accidente de tránsito.

Las burlas y las críticas han arreciado contra Giselle López tras el incidente que protagonizó al conducir ebria y sin licencia. Pero pocos pueden tirar la primera piedra...

Tras el escarnio al que fue sometida la presentadora de Sábado Feliz, y satisfecho el morbo de ver a la beldad rubia expuesta en la primera página de un diario, en estado lamentable, cabe una reflexión, sin el ánimo de justificar o defender la torpeza que cometió una de nuestras flamantes figuriticas.
¿ Cuántos de nosotros no nos hemos expuesto, igual que ella, a semejante irresponsabilidad? Figuras conocidas o no, lo cierto es que en este nuestro reino del vacilón, el guaro al volante se impone un día sí y otro también. Cuando es otro el que cae, todos señalamos, nos burlamos y nos divertimos con el grueso chisme. Sería justo y adecuado que, en lugar de la lapidación pública, cada quien mirara hacia adentro en busca de sus propios pecados negros, de esos que pueden provocar daños a terceros, a inocentes que se cruzan en el camino después de una full fiesta. Ahí se las dejo, que no a pocos ha de caerles el guante, y a la medida.

Menudo chile le pasó al comediante Adolfo “Opo” Marín el viernes 4 de marzo, al filo de la medianoche, en el Jardín Cevichero Mexicano. Ahí, en una mesa llena de personalidades, especialmente del mundo de la política, Opo hizo de las suyas contando chiles de nicaragüenses. Estaba en lo más y mejor, arrancándole carcajadas a todos, cuando se le acercó una mujer hermosísima, con pinta de reina de belleza, y lo increpó en forma fuerte pero educada, con evidente acento pinolero: “Mire, usted debería respetarnos más a los nicaragüenses. Nosotros no somos los tontos que usted piensa”. Marín, en medio de una cara de “tierra trágame”, se deshizo en mil disculpas, mientras el improvisado auditorio se relamía ante el inusitado trance del comediante, quien hasta se perló en sudor de la congoja. Cuando la beldad se fue, él arregló la torta haciendo un nuevo chiste y siguió como si nada. ¡Qué muchachito!

“UBICATEX”. Da calor ver a Silvia tan abrigada.

Bastante cuidado debe tener la gente de televisión al hacer un programa en un momento para pasarlo en otro. No suceda lo que le vimos a Silvia Blanco un sábado de estos en su programa de mediodía, Hábitat Soluciones, en el que aparecía muy bien vestida para la ocasión. Lucía pantalón negro recto, blusa negra con lentejuelas que brillaban como luciérnagas del campo, con bufanda negra de iguales lentejuelas, y saco de color claro. Era ropa demasiado elegante y formal para un mediodía como los de ahora: de calor playero. Nos recordó aquella metáfora escrita por Raymond Chandler: parecía un sermón sacerdotal dicho con malas palabras.

 

JUNTOS. Norval Calvo con el outfit que lo “convierte” en Óscar Arias.

A don Óscar Arias se le ha visto más tranquilo, simpático y desestresado. Y es que al parecer ya tiene quien lo supla en algunos de sus múltiples compromisos y hasta para contestarle una que otra llamadilla. Después de años de estar siendo el pato de la fiesta de las imitaciones de Norval Calvo, el expresidente y el humorista se reunieron recientemente a puerta cerrada. Dicen que Calvo salió con una risa de oreja a oreja, y pronto los veremos a ambos, original y copia, en la animación de plazas públicas y otras actividades. ¡Quién lo iba a decir!

Sin duda alguna, la última transmisión que hizo canal 7 de la entrega de los premios Oscar ha sido la mejor. El magno evento cinematográfico, que milagrosamente no fue animado por Édgar Silva, tuvo como clave el impecable trabajo del traductor simultáneo Helmut Solé, más ágil que Tarzán al hablar con Chita. De verdad, fue una traducción fluida, diciendo y diciendo (como tiene que ser), aunque por ahí se le escapó un “yerna” en lugar de “nuera”. Ojalá el señor Solé siga ahí, para no tener que cambiar al canal 33 con la ceremonia en inglés, idioma que no todos los topillos manejamos.

Algunos topillos nos pusimos cultos y nos fuimos al conciertazo de Andrea Bocelli, cantante que mostró mucho más respeto para su arte y para el público que el mostrado por aquel gordito en decadencia, también tenor italiano, que vino en enero del 2004, quien olvidaba las letras de los dúos que cantó en pura pavada. Bocelli fue un encanto, incluso lo sentimos más cantante, con un repertorio de rigor. A quien vimos preciosa en este concierto fue a la periodista y presentadora de canal 7, Mishelle Mítchell, elegancia de ébano en la piel con traje de pantalón y saco blancos y bufanda del mismo color con hilos plateados. ¿Quién dice que la prestancia no va con la cultura artística?

Tras el maremoto en Asia los cazafantasmas de la televisión local ni lerdos ni perezosos se dieron a la tarea de fabricar reportajes sobre el por siglos proclamado fin del mundo. Primero fueron los del 7, que reciclaron, otra vez, al dizque profeta Nostradamus. Luego, en Informe 11 prefirieron escoger unos cuantos versículos bíblicos para montarse en la bicicleta. Lo cierto de todo esto es que cataclismos, terremotos, pestes, guerras y hambrunas han abundado desde que la humanidad existe. Igual la creencia de que el fin del mundo está cerca.
Como dijo una sabia y humilde señora entrevistada: “El fin del mundo le llega a cada uno el día de su muerte”. Entonces, ¿para qué reportajes? Idiay, porque asustar es fácil, ¡y vende!

Súplica: por favor señores de Amanco, ¿cuántas veces más van a pasar el anuncio del muchacho que ve a través del tubo? Si no me equivoco ya lo he visto unas tres millones de veces. Como líderes de tubosistemas en toda Latinoamérica (¿ven?, ya me lo aprendí) de seguro les sobrará una platilla para hacer otro. Porfa...

El domingo pasado Erick Lonis, el comentarista, le dio una lección de periodismo a Roberto Carpio, el reportero, durante el incidente entre el juntabolas del Cartaginés y el delantero del Santos, Jorge Barbosa. Mientras Carpio tomaba partido abiertamente por el muchacho y se “tragó” la versión cartaginesa –algo que ni las cámaras de televisión pudieron captar-, Lonis –quien no tiene cursos de periodismo- llamó a la cordura y le recordó, de un forma cortés pero firme, que un profesional de la comunicación debe mantener la distancia de los hechos, que está obligado a buscar la versión de la contraparte y no dar nada por sentado solo porque lo diga una fuente. Después de algunos minutos, Carpio admitió que él no había visto los hechos. ¿Entonces?

FIELES. Marvin Córdoba y Laura Rodríguez, en la fiesta de El Cafetal de la Luz.

Pareciera que los lunes las gallinas sí ponen y algunos gallos cantan en El Cafetal de la Luz, restaurante del Clarion Hotel Amón Plaza, donde el lunes 28 se organizó una fiesta farandulera para celebrar el primer aniversario. El ágape estuvo a todo meter, con rayos de luz que jugaban en el cielo capitalino, limosina Jaguar estacionada al frente y una pasarela de chicas en biquinis que contó con los cuerpazos de Diana Salinas, Tatiana Incera, Nicolle Aldana, Adriana Valenciano y Andrea Arguedas. Como asistentes estaban los infaltables Patricia Figueroa y su esposo Arnoldo Madrigal, la periodista Vivian Quesada, el empresario artístico Marvin Córdoba, el epicúreo Klaus Steinmetz y el disquero gallego Manuel Peña.
Destacable la excelente música a cargo del dúo Adobes (Remigio Bolaños y Marco Argüello). A medianoche se acabó la música… entonces se armó la bohemia y los amigos de la trasnoche tuvieron que soportar al dúo compuesto por el guitarrista Paul Zúñiga y Arnoldo Madrigal… y les dieron las doce, la una, las dos y las tres…


Los Topos en el Oscar

Por cuenta de canal 7 y el cine Magaly, nosotros tuvimos nuestra transmisión de los Oscar con alfombra roja y todo...

Vieran que aquí, en nuestra manada de topillos, no hallábamos dónde ver la entrega del Oscar. Unos querían quedarse en casa y otros nos fuimos para el cine Magaly, para ver esa ceremonia en pantalla grande y contribuir, así, con la Fundación por los Niños del Planeta.

Desde que llegamos todo era orden y elegancia, allí nos apostamos los seis topillos que fuimos juntos y no nos soltamos en toda la noche. Una elegante alfombra roja nos señalaba el camino hacia la sala de cine, mientras una niña toda sonriente estaba de primera acompañada por sus padres. Listo. Entramos. Fue cuando vimos cámaras y luces por todo lado. Pensamos que era por nosotros.

No era así. La atención se concentraba en el actor mejicano José María Torre, el novio de Paulina Rubio, quien llegaba a colaborar con tan buena causa, acompañado de la costarricense Adriana Ross, bien linda, de la Fundación citada. Fue cuando vimos a Maricruz Leiva, la chica alborozada de Siete estrellas, con su traje negro de lentejuelas y vuelos colgantes, elegante con su falda en disminución. Aunque no lo crean ustedes, Maricruz prefirió entrevistar al actor que a los topos.

Una vez adentro, nos esperaba un plácido domingo, que no el cantante, con música de películas interpretada por el grupo Éditus. Recordamos temas como El violín rojo y el de Cinema Paradiso. Aquello nos resultaba muy cálido entre mucha gente conocida, aunque nosotros nos despistamos y nos sentamos por ahí, para no ser agarrados por las cámaras de canal 7.

Después arrancó el acto con Luis Ortiz, de ese canal, como maestro de ceremonias y su vestir de negro impecable, con un zíper en su suéter tejido, del cuello al ombligo, especie de corbata electrónica. La actividad comenzó y en la pantalla grandota del Magaly veíamos la transmisión que los otros topillos, los que se quedaron en las galerías subterráneas, veían en pantalla chiquitilla.

Después vino la más entretenido: resulta que la transmisión la vimos sin comerciales.

Esos minutos eran aprovechados por un cineasta, Jürgen Ureña, y dos críticos de cine, Wílliam Venegas y Gabriel González, quienes comentaban la transmisión, abundaban en detalles y comentarios sobre las películas, con un simpático trabajo de Maricruz Leiva al repartir el micrófono.

Incluso, en un momento dado, los tres se divirtieron bastante a costa del comentarista Mario Giacomelli, quien desde el canal le metía aire, mucho aire y más aire a la película El aviador. Maricruz los puso en cintura.

Por supuesto que hubo traguitos, boquitas y el anuncio de que la actividad se repetirá cada año, así que en la próxima ceremonia nos iremos todos los topillos (que no tontillos) con nuestros hocicos más alertas. Solo pedimos que nos sirvan ricos gusanos y muchas larvas de insectos.

ESMERO. Desde la entrada, todo fue orden y elegancia.
BUENA OBRA. El actor mejicano José María Torre (novio de Paulina Rubio) colaboró con la obra benéfica. Acá con Maricruz Leiva, después de que ella lo entrevistara.
QUÉ MANERA. Lograr que Miguel “Coco” Mora asista a actividades sociales es bastante difícil; casi nunca lo vemos en festolines. Esta fue la excepción, y de seguro ahora va a salir más seguido porque lo vimos muy contento.

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