SONRISA. Érika Hidalgo
tiene un juicio para que veamos tele, y otro para resumir el programa
que hemos visto, razones dichas con gesto bien alegre.

ÉRIKA: naranjal de Naranjo. |
La reina Cleopatra fue famosa por su nariz, como expresión
de belleza. La actriz Érika Hidalgo puede serlo por la misma
razón y por esa mirada liviana y tierna con que ella se
acompaña al estar en cualquier pantalla de televisión.
Así la vemos en el programa Lunes de Cinemateca, en canal
15, que se repite los domingos en canal 13, después de la
emisión de deportes.
A Érika la conocimos en teatro, pluma en escena capaz de
atraer miradas del espectador. No recordamos dónde fue primero,
si en una producción concertada de la Compañía
Nacional de Teatro titulada La mujer que olía a ganas de
vivir, escrita y dirigida por el costarricense Arnoldo Ramos, o
si fue en La Aduana con la obra del rumano Ionesco: Rinoceronte.
Ella nos habla con gusto de su obsesión por el teatro, allá en
el colegio, naranjo del naranjal de Naranjo, donde nació hace
23 años, muchachita más que ahora y ya metida con
obras como Bodas de sangre, de García Lorca, y El
sueño
de una noche de verano, de Shakespeare. Por eso, cuando llegó a
la Universidad de Costa Rica, sus geniecitos naranjeños
la llevaron a estudiar periodismo y artes dramáticas a la
vez.
Cuando la televisión la encontró, un día ella
despistada en sus propias imágenes, se la llevó a
un programa en canal 15, donde con tres chicas más manejaba
cámaras, sonido y presentaba a rockeros progresivos. Ahí comenzó a
airear velas y pasó a presentadora de Lunes de Cinemateca.
Sea en el 15, sea en el 13, Érika siempre es sugerencia
para ver el programa hasta el mismito cierre. Júrenlo.